El Palacio de Exposiciones se inaugurará con Artesantander

Dado que coincide con las fechas de terminación de las obras, la intención de los responsables del Palacio de Exposiciones es abrir el calendario de actividades este verano, albergando la próxima edición de la feria Artesantander que tradicionalmente se celebra a comienzos de agosto bajo una carpa instalada en el aparcamiento contiguo al Palacio de Festivales.
Contar con un Palacio de Exposiciones ha sido siempre una de las mayores aspiraciones de Santander, una ciudad consciente de su atractivo para la celebración de congresos pero también de sus limitaciones a la hora de ofrecer espacios expositivos adecuados a las necesidades de los certámenes actuales.
Con la próxima inauguración del Palacio municipal de Exposiciones, la capital cántabra, que cuenta ya con dos espléndidas sedes como son el Palacio de La Magdalena y el de Festivales, aspira a convertirse en un referente para los organizadores de este tipo de eventos, mejorando su integración en los circuitos nacionales e internacionales.
El nuevo edificio, en el que se han invertido finalmente cerca de 2.000 millones de pesetas, cuenta con una zona de exposición de 6.420 metros cuadrados que permitirá la celebración en Santander de actividades feriales para las que antes no se disponía de espacio, haciendo innecesaria la utilización de las habituales carpas.

Duplicación del área expositiva

El pabellón, obra de los arquitectos Gabriel Gallegos Borges y Juan Carlos Sanz Blanco, está situado en el Sardinero, en una parcela de 9.200 metros cuadrados ubicada frente al estadio de fútbol. Esta situación abre la posibilidad de aprovechar el aparcamiento de los Campos de Sport para exposiciones de maquinaria o cualquier otra que requiera grandes espacios y se pueda realizar al aire libre.
Tal y como ha ocurrido en otras obras públicas municipales de reciente realización, una vez iniciada la ejecución del proyecto se decidió proceder a su modificación, en este caso para ampliar la superficie de exposición inicialmente prevista mediante la construcción de un sótano y sin alterar la apariencia externa del edificio.
Tras la modificación, el Pabellón municipal de Exposiciones ha pasado a tener una superficie construida de 10.009 m2 y una superficie útil de 8.559 m2.
El edificio cuenta con dos grandes espacios expositivos solados con parquet de madera de roble: el principal, con cerca de 4.000 m2, está situado en la planta de acceso al pabellón y enlaza mediante un sistema de rampas con la sala inferior. Esta sala, de 3,5 metros de altura, servirá como espacio alternativo y su iluminación se efectúa a través de un lateral ajardinado (patio inglés) pensado como zona de expansión de este semisótano que albergará las exposiciones con menores necesidades de espacio, así como las actividades y talleres.
La sala principal, con alturas que oscilan entre los seis y los quince metros, cuenta con iluminación natural, de tipo cenital, a través de lucernarios que surgen del escalonamiento de la fachada. Esta sala, diáfana, puede dividir los espacios expositivos mediante cortinajes motorizados.
Una sala de actos, equipada también para proyecciones, con capacidad para 300 personas, la cafetería y las áreas dedicadas a administración y almacén completan la oferta del nuevo edificio.
El pabellón está dotado de las más modernas tecnologías (traducción simultánea, megafonía, videovigilancia con circuito cerrado de TV) y de un mobiliario acorde con el diseño del edificio.
El exterior es de ladrillo cara vista y chapa de cobre sobre paneles fenólicos, mientras que el muro soporte es de hormigón armado. La idea que subyace en la concepción del pabellón ha sido descrita por sus propios autores en los siguientes términos: “El volumen que contiene el área de exposiciones aparece como un gran contenedor recortado horizontal y verticalmente representando, de manera metafórica, la orografía y climatología de Cantabria: una pequeña montaña que facilita el discurrir del agua de lluvia y su caída hacia el estanque que preside el acceso al recinto”. Es en la fachada norte (la más próxima al campo de fútbol), donde se produce el encuentro con la lámina de agua del estanque de 650 m2 previsto en el proyecto, una confluencia que se resalta mediante un gran zócalo.

Financiación del Gobierno regional

El presupuesto inicial del Pabellón, financiado por el Ayuntamiento en colaboración con el Gobierno regional, estaba fijado en 775 millones de pesetas, pero el coste final ha duplicado la cantidad presupuestada. Además, hubo que añadir el pasado mes de enero una nueva partida de 3,7 millones de euros (614 millones de pesetas) para hacer frente a las necesidades de equipamiento (equipos de telecomunicaciones, mobiliario de diseño y el menaje de hostelería para un aforo de 1.500 personas) así como a los costes de urbanización del entorno, aspectos que no estaban contemplados en el presupuesto inicial.
El progresivo encarecimiento del proyecto, que arrojó finalmente una cifra cercana a los 12 millones de euros (2.000 millones de pesetas), casi tres veces más de lo previsto, levantó las críticas de la oposición socialista, que reclamó la creación una Oficina de Control que evite en el futuro la introducción de continuas alteraciones en los proyectos.
La firma encargada de realizar el equipamiento ha sido la misma que ha ejecutado la obra del Pabellón de Exposiciones: la empresa ACS, que ofertó un precio un 10% inferior al de licitación, por lo que finalmente el coste del equipamiento fue de 3,32 millones de euros (549 millones de pesetas), que van a ser financiados con fondos autonómicos gracias a un convenio firmado entre el Ayuntamiento de Santander y el Gobierno cántabro.
En virtud de ese acuerdo, se permite al Ejecutivo autónomo el uso del Pabellón de Exposiciones a cambio de la aportación de tres millones de euros (500 millones de pesetas) que se abonarán a partes iguales entre este año y el próximo.
En el convenio, que tiene una vigencia de 99 años, se regula el uso de la instalación y se crea una comisión paritaria de seguimiento, que programará los eventos con seis meses de anticipación.
En el acuerdo se recoge la preferencia de la Consejería de Cultura a la hora de ocupar las salas de exposición. El Gobierno regional se compromete también a sufragar parte de los gastos de mantenimiento, mientras que los beneficios que pueda generar el pabellón pasarán íntegramente a las arcas municipales. Una sociedad municipal gestionará, al igual que ocurre en el Palacio de La Magdalena, el nuevo Pabellón de Exposiciones.
Unos turistas muy rentables

La capital cántabra busca desde hace años un lugar destacado entre las ciudades organizadoras de congresos. El pasado ejercicio se alcanzó la cifra de 385, con 59.000 delegados (un 20,6% más) y 178.000 pernoctaciones (un 16,11% de aumento). Se estima que el impacto económico de la actividad congresual fue de cerca de 43 millones de euros (7.200 millones de pesetas). Según la memoria del Santander Convention Bureau, el gasto medio por delegado, con una estancia media de tres días, fue de 721 euros (120.000 pesetas).
Estas cifras reflejan la consolidación de Santander en este mercado turístico cuya importancia crece progresivamente, tanto por el incremento en el número de convenciones como por el hecho de que el congresista hace un gasto diario entre tres y cuatro veces superior al turista medio.
En lo que va de año, la capital cántabra ha acogido eventos internacionales relevantes como la Cumbre de Ministros de Turismo de la Unión Europea y se dispone a recibir en el mes de agosto la Regata Cutty Sark, a la que está previsto que asistan más de tres mil participantes, y que va a poner duramente a prueba la capacidad logística de la ciudad y de su puerto.
Otras citas congresuales, en algunos casos ya producidas, son las de joyería, ingeniería gráfica, anestesia, espacio rural y alimentación, Historia de la Tecnología, el Congreso Mundial Antitabaco, el Congreso Internacional del Tango y el encuentro mundial de las Casas de Cantabria.
Para el año 2003 ya están confirmados seis certámenes que reunirán en Santander a más de 8.000 profesionales, la mayor parte de ellos del área sanitaria, como el Congreso de la Sociedad Española de Pediatría y el Español de Ginecología, que mueven entre ambos a cerca de 4.000 personas. De hecho, las reuniones médicas aportan el 90% de los congresistas que pasan por Santander. Les siguen, a gran distancia, los certámenes protagonizados por asociaciones profesionales y la Universidad.
Para dar a conocer las posibilidades que encierra el nuevo recinto de exposiciones y facilitar su integración en los circuitos organizadores de este tipo de eventos, se han programado visitas y reuniones de touroperadores, y agentes de viajes.

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