Nada es como parece

PREVISIONES.– Cuando hace dos años se produjeron varios apagones eléctricos en California, autoridades y expertos anunciaron tajantemente que eso no podría producirse nunca en España. Sólo tuvieron que pasar unos meses para que la realidad demostrase lo contrario, y ahora resulta que también tenemos problemas de suministro eléctrico en verano porque, a lo que se ve, los aparatos de aire acondicionado consumen más que las calefacciones. Varios días del mes de junio tuvieron que ser desenganchadas de la red industrias con cláusulas de interrumpilidad (que pagan menos a cambio de aceptar esta eventualidad) para poder atender la demanda. Ahora ya sabemos que si hace frío, mal y si hace calor, peor.

BUENA PUBLICIDAD.- Es de sabiduría popular que todo lo que no mata, engorda y eso puede aplicarse al trago que ha pasado la directora general del Instituto de la Mujer, editora particular del libro “Todas putas”. Lo lógico es que hubiese dimitido de su cargo público o, al menos que alguien se lo hubiese exigido pero, una vez pasado el primer sofocón sin perder el cargo, ha comprobado que la polémica se ha convertido en un buen negocio. El libro, destinado como tantos miles, a pasar inadvertido, se ha convertido en un éxito de ventas. No hay nada como una buena polémica.
FUMAR MATA; BEBER, ENGORDA LAS ARCAS.– Nueva York persigue a los fumadores, pero paradójicamente, ha decidido ser más comprensiva que nunca con los bebedores. Hasta ahora estaba prohibido vender alcohol los domingos –una de esas extrañas normas norteamericanas que en este caso estaba en vigor desde la Ley Seca– pero como la economía del Estado se encuentra en una situación crítica, los legisladores han entendido que la mejor forma de arreglar el problema es dejar que el público compre bebidas toda la semana, dado que están sometidas a una fuerte fiscalidad. Todo sea por el dinero.

SIN SOLUCION A LAS PATERAS.– El Gobierno popular va a reformar, por tercera vez, la ley de Extranjería. Ya casi ni es noticia. Primero aseguró que las pateras llegaban en tropel por culpa de la legislación permisiva del Gobierno anterior. Luego, por la reforma blanda de su propio ministro Pimentel. Más tarde, intentó demostrar que era un problema comunitario de fronteras y en esta ocasión, ni siquiera ha buscado excusas. Lo único cierto es que cada año aumenta el número de inmigrantes ilegales y ningún tipo de leyes, ni las constitucionales ni las que ahora habrá que reformar por inconstitucionales, consiguen frenar un movimiento con el que se hizo demasiada demagogia, porque no es culpa de nadie, sólo de los tiempos.

¿BAJAN LOS IMPUESTOS?– Supuestamente, los impuestos bajan, pero la realidad es muy distinta. La oficina de estadística europea acaba de dar a conocer la evolución fiscal en los países miembros y en España los impuestos, que suponían el 33,4% del PIB en 1995, seis años más tarde se situaban ya en el 35,6%, a pesar del fuerte incremento del PIB en este periodo. La razón está en la tendencia alcista de los impuestos indirectos, esos que pasan más desapercibidos. Es cierto que la española sigue siendo una de las presiones fiscales más bajas de la UE, pero es la que crece más rápidamente, con excepción de Luxemburgo, un país donde casi no había impuestos.

PAGAMOS TODOS.- Telefónica va a quitarse de encima otros 15.000 trabajadores y dentro de tres años tendrá la tercera parte de la plantilla que reunía en 1996. Buenos o malos, los ajustes son a veces necesarios para mantener la rentabilidad pero siempre que no se consiga imputando los costes a un tercero. El plan de prejubilaciones que hizo la compañía en 1999 le supuso al Estado un coste indirecto de 1.256 millones de euros y no parece razonable que entre todos hayamos pagado 209.000 millones de pesetas a una compañía que se jactaba por entonces de ganar mucho dinero y a la que ese año le sobraban nada menos que 86.500 millones de pesetas para regalar a sus ejecutivos en stock options.

BOLA MAGICA.- El parque tecnológico de Peñacastillo aún no es más que un proyecto, pero sus mentores ya han anticipado los resultados: creará 15.000 empleos. La cifra es absolutamente irreal, pero mucho más insólito el abuso de sistemas de cálculo que no tienen ningún apoyo fiable, porque nadie puede saber cuántas empresas se asentarán, ni si serán meros traslados. Al parecer se ha puesto de moda esta economía de bola de adivino, desde que Hacienda hace la competencia a Rapel y cuantifica la creación exacta de nuevos empleos cada vez que reforma un impuesto.

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