El Bahía introduce el WiFi, Internet por vía inalámbrica
El Bahía, como toda la cadena Occidental Hoteles, con la que está asociado, ha optado por un sistema de pago. El cliente ha de adquirir una tarjeta que le da acceso a este tipo de navegación desde cualquier lugar del establecimiento con una calidad de alta velocidad. La tarjeta tiene una validez horaria y requiere, como complemento, que la primera vez que se conecte el ordenador, se utilice otra de adaptación.
El servicio se comercializa por suscripción mensual o por prepago. La primera tiene un precio de 52,20 euros y permite el uso ilimitado. El sistema prepago da acceso durante 24 horas, a un precio de 6 o 12 euros, según las necesidades del cliente.
El WiFi, instalado por Telefónica, ha comenzado a funcionar con éxito, aunque el Hotel aún hace pruebas para detectar aquellos lugares de los 18.500 m2 de edificio que hayan podido quedar en sombra, para conseguir que las ondas de radio lleguen a todos los recovecos.
Un eficaz sustituto del cable
El sistema WiFi no sólo empieza a llegar a los hoteles, sino que en EE UU ya se utiliza en oficinas, hospitales e, incluso, en domicilios privados y en Francia, el tren de alta velocidad TGV hace pruebas este mes para dar servicio a sus viajeros a través de esta tecnología.
La principal ventaja es el no necesitar cableados, pero no es menor la multiplicidad de usuarios. Es posible instalar una conexión de alta velocidad y sin hilos que permite que varias personas se conecten simultáneamente a la red y, por ejemplo, mientras hace teletrabajo, otra pueda comprar, con la misma línea y una tercera descargar un vídeo.
El WiFi va a cambiar muchas actitudes. En trenes, estaciones y lugares públicos empezarán a florecer puntos calientes donde el usuario que llegue con un ordenador o una agenda electrónica podrá conectarse a Internet, en algunos casos sin coste. En Nueva York, la firma Verizon, operadora de telecomunicaciones, ha transformado ya más de un centenar de cabinas telefónicas en puntos calientes donde da a sus clientes la posibilidad de navegar gratis por Internet. Incluso MacDonald’s ensaya incorporarlo a sus restaurantes, ofreciendo una hora de enlace gratuito a Internet a cambio de la compra de un menú.
Eufóricos, los operadores de Internet creen que esta es la oportunidad que estaban esperando para resarcirse de la crisis sufrida hace tres años. Se abre ante sí una nueva industria, la de las terminales e infraestructuras ligadas al WiFi, y un salto cualitativo para Internet, que en los últimos meses mostraba síntomas de agotar su capacidad de crecimiento.