Los acusados de Boo declaran que la víctima «tropezó y cayó» a la vía
La fiscalía mantiene la petición de 13 años de prisión
Los dos jóvenes acusados por la muerte de otro tras una pelea en el apeadero de tren de Boo de Piélagos en febrero de 2024 han negado que tiraran al chico a la vía, sino que, según han dicho, la tropezó, perdió el equilibrio y cayó sobre los raíles.
«Vi que se caía de un tropiezo», ha señalado uno de los procesados, que ha negado que golpeara a la víctima, mientras que el otro -que ha dado el pésame a la familia- ha admitido que le lanzó un puñetazo tras esquivar uno de él.
Lo han declarado así este jueves, cuando ha sido interrogados en el juicio contra ambos, que se celebra con jurado popular en la Audiencia Provincial de Cantabria, y en el que la fiscal del caso ha elevado a definitivas sus conclusiones iniciales, manteniendo así su petición de 13 años de cárcel para cada uno por un homicidio doloso.
Por su parte, la acusación particular, que ejercen del fallecido, que tenía 21 años y era de Polanco, ha reafirmado que los hechos constituyen igualmente un homicidio doloso, a penar con 12 años y medio de prisión, aunque ha planteado, como alternativa, que sean considerados delitos de lesiones, homicidio imprudente y omisión del deber de socorro (los dos encausados se fueron del lugar), castigados con cuatro años y medio y cuatro de encarcelamiento, teniendo en cuenta la agravante de superioridad en cualquiera de los supuestos.
De su lado, las defensas de los procesados, vecinos de Boo y que tenían 19 y 20 años, mantienen la libre absolución de sus patrocinados toda vez que entienden que lo ocurrido fue un accidente. Aún así, han introducido como conclusión alternativa la posibilidad de que sean un homicidio imprudente con las atenuantes de embriaguez -en un caso- y de reparación del daño -en los dos, ya que han consignado 15.000 y 10.000 euros antes de la vista oral-, reclamando en este segundo supuesto penas máximas de dos y un año de prisión.
Los dos enjuiciados, que están en prisión provisional, han explicado -a preguntas de todas las partes uno de ellos y de la Fiscalía y de su abogado el otro- que ese día, 3 de febrero de 2024, regresaban a primera hora en tren a su casa tras haber pasado toda la noche de fiesta en Santander, que habían consumido alcohol y que se encontraron en el vagón con la víctima, que fue hacia ellos y les «vaciló», porque «buscaba pelea», de modo que se bajó «por su propio pie» del vagón.