Un negocio redondo
Hay ofertas que no se pueden rechazar y eso le ha pasado a Dibocca Restauración. La franquicia que gestionaba las tiendas Telepizza de Cantabria, excepto las de Castro Urdiales y Laredo, estaba muy satisfecha de la marcha de estos restaurantes de comida rápida y no tenía la menor intención de desprenderse de ellos. Pero, no ha podido decir que no a la oferta de Telepizza, a la que ha vendido los restaurantes que regentaba en la región, además de los que también gestionaba en Málaga y Jerez de la Frontera.
Nada de esto resultaría extraño si no fuese porque Dibocca, propiedad del empresario Javier Merino, conocido por ser el marido de Mar Flores, se hizo con los restaurantes de la marca Telepizza situados en Joaquín Costa (El Sardinero), Lope de Vega, Calle Vargas, Ciruelos (El Alisal), Pizza World, Maliaño y Torrelavega hace apenas cuatro años, cuando adquirió todas la acciones de Fasgel, la antigua franquicia de estos fast-food, y parece poco probable que una inversión semejante pudiera haberse rentabilizado en tan poco tiempo.
De hecho, Dibocca no tenía ningún interés en deshacerse de un negocio que le generaba importantes beneficios: “Estábamos muy contentos con los locales de Cantabria. Más que nosotros querer vender era la firma Telepizza la que insistía en comprar”, asegura Juan Carlos Guerrero, director general de Dibocca. Pero, sobre la mesa de negociación se encontraron con una propuesta de compra que tenía en cuenta el desembolso económico que realizó hace cuatro años para ponerse al frente de las tiendas Telepizza y los beneficios que hubiera ganado si hubiera seguido explotando la firma durante muchos más. “Por mucho que te guste una cosa, si te ofrecen una suma importante de dinero, la vendes”, reconoce Guerrero.
Con esta venta, Dibocca Restauración desaparece del panorama empresarial de Cantabria pero, si se cumplen sus deseos, no tardarán en volver a instalarse en la región. Si lo hacen, no será franquiciando ninguna otra firma, sino gestionando su propia cadena de restaurantes especializados en comida italiana. “Cantabria es un lugar en donde este tipo de locales funcionan muy bien y al que, en cuanto nos sea posible, queremos regresar”, dice Guerrero.
En Cantabria desde 1989
Telepizza aterrizó en Cantabria el 29 de octubre de 1989 con la apertura del establecimiento de la calle Lope de Vega, de la mano de Fasgel, propiedad de Angel Acha y en la que también participaba accionarialmente la compañía de pizzas. La buena marcha del negocio, impulsado por una gran campaña nacional de marketing y por el servicio a domicilio que ofrece a los clientes, hizo que pronto se abrieran más locales en la calle Vargas, Sardinero, la zona del Alisal, Maliaño y Torrelavega. Además, Fasgel absorbió el único Pizza World que había en la región.
Fasgel era uno de los franquiciados históricos de la compañía, que utilizó esta vía para poder llevar a cabo una implantación muy rápida en todo el país, aunque posteriormente ha optado preferentemente por la propiedad de los establecimientos que abría y por adquirir algunos de los que estaban en manos de franquiciados, lo que ha ocurrido ahora en Cantabria.
Cuatro años después de que Dibocca adquiriese los restaurantes de Fasgel, es la propia Telepizza la que se pone al frente de unos establecimientos en los que trabajan más de 200 personas, con contratos indefinidos. La mayoría de estos trabajadores son jóvenes que compatibilizan esta actividad, realizada a tiempo parcial, con otros empleos o con los estudios, ya que la actividad se concentra en los fines de semana.
“¿Extra de queso?”
“¿Le ponemos extra de queso en la pizza para que le quede más jugosa”? Esta pregunta formulada a todos los clientes que en una jornada habitual pasan por las tiendas Telepizza, puede que no sean el secreto de la masa, pero sí el del negocio, ya que representa un importante aumento de los márgenes, aunque sólo incremente el precio en una pequeña cantidad,
Por este tipo de estrategias de marketing y un esquema de negocio tan sencillo como eficiente, los fast-food siguen siendo los restaurantes más rentables. A esto se le puede sumar que, según un estudio del Observatorio de Consumo, los cántabros son los españoles que más veces recurren a los locales de comida rápida –aunque, paradójicamente, son los más críticos con ellos–. Muchos motivos para justificar el interés de Telepizza por hacerse con la propiedad de los restaurantes de la región que llevan su marca.