PANORAMA INTERNACIONAL
Presión a la República Checa
Tras intimidar a Irlanda para que diera la vuelta a su veredicto sobre el Tratado de Lisboa, Bruselas ha sacado ahora la artillería contra el presidente checo: ‘Si no hay Tratado de Lisboa no hay garantía para que la República Checa tenga un comisario’, ha dicho José Manuel Barroso. Una amenaza velada que parece haber puesto las cosas peor.
La demanda de último minuto hecha por el mandatario checo, Vaclav Klaus, para no suscribir la Carta de Derechos Fundamentales tiene poco que ver con que los alemanes expulsados de su país tras la II Guerra Mundial puedan reclamar sus propiedades. Más bien, es parte de su táctica para retrasar el proceso, ya que esta opción formal requeriría que todos los Estados miembros volvieran a ratificar el pacto, una empresa que consumiría mucho tiempo y que Barroso ha tachado de ‘absurda y surrealista’.
Klaus quiere detener el reloj hasta que los tories vuelvan al poder en el Reino Unido. Y es que los conservadores han prometido que, si ganan en mayo y para entonces el Tratado de la Unión no ha entrado en vigor, convocarán un referéndum. Si a los votantes británicos se les da la oportunidad, con toda probabilidad rechazarán el documento, y en Bruselas las cosas se ponen feas ante cualquier deslealtad a la Unión.
Barroso no se hace ningún favor a sí mismo ni a la institución que representa al intentar doblarle el brazo a otro pequeño país.
Wall Street Journal
Los peligros de África
Allí hay tanto oro, diamantes, cobre y cobalto como para asegurar que la República Democrática del Congo salga del grupo de los más pobres. Lo mismo que Guinea, que posee las reservas de bauxita más grandes del mundo. Sin embargo, ambos países se quedan atrás de forma vergonzosa cuando se trata de explotar esos bienes en beneficio de todos.
Una reciente investigación parlamentaria acaba de confirmar la mala gestión de los ingresos declarados por impuestos y tarifas sobre los minerales en el Congo y que el año pasado alcanzaron los 92.000 dólares.
Las empresas chinas que trabajan en el sector minero de estos países construyen caminos, ferrocarriles y otras infraestructuras que benefician a la población. Sin embargo, los gobiernos africanos buscan beneficios inmediatos y firman contratos a largo plazo que resultan poco ventajosos para el país y que, si son revisados, pueden impedir la llegada de nuevas inversiones. De hecho, el sector minero congoleño se encuentra ahora paralizado por la revisión de acuerdos que se firmaron durante la guerra civil y algunas de sus minas más productivas van a verse envueltas en auténticas batallas legales.
Financial Times
La ‘Obamasanidad’
Hay días en los que solo pasan cosas maravillosas, como cuando el Senado aprobó su versión de la Obamasanidad por 14 votos a 9. Pero esta maravilla, que supuestamente ‘reducirá los costes del cuidado de la salud’, como dijo el Presidente en su mensaje de felicitación, va a remover los suelos de la Cámara.
De momento, ya se puede ver un anticipo en Massachusetts, donde en 2006 aprobaron un prototipo de Obamasanidad basado en la misma teoría y comprobaron cómo se disparaba el gasto. Entre las medidas para el ahorro incluye un plan que requiere que los residentes renuncien a su casi ilimitada libertad de ir al hospital y al especialista que quieran.
Médicos y hospitales serían forzados a unirse en grandes redes y se les pagaría una cantidad fija por cada paciente para amortiguar así el coste de los tratamientos caros. Pero si se permite a los pacientes recibir atención exterior, el sistema no producirá el ahorro deseado. Y ya se sabe quién gana cuando los intereses del Gobierno entran en conflicto con los de los pacientes.
Wall Street Journal
El rastrillo de Gordon
Un nuevo día y un nuevo cuento fiscal. Gordon Brown ha vuelto a anunciar su intención de vender 16.000 millones de libras de bienes públicos –entre ellos el Túnel del Canal o el Tote (casa de apuestas pública)– como parte del plan fiscal laborista para reducir el gasto y equilibrar las cuentas. Pero esto es absurdo.
La venta de estos activos va a ser como intercambiar una anotación en la cuenta del Balance del Gobierno por dinero en efectivo. La medida afecta por igual a los activos y a las obligaciones del Estado, por lo que no ayuda a mejorar el problema fiscal en el Reino Unido e incluso puede hacer que la situación empeore.
A menudo hay buenas razones para privatizar activos, ya que la presencia del Estado como actor en los mercados puede crear distorsiones, pero es una locura asumir que la propiedad privada es siempre mejor y es ridículo creer que es la solución a la precaria posición fiscal británica.
Financial Times