La gran desconocida
Comenzaron hace dieciséis años instalando antenas de televisión y porteros automáticos en domicilios y empresas de Torrelavega y no han dejado de hacerlo. Pero, por el camino, han instalado también los sistemas de protección antiincendios en los principales edificios del Parque Tecnológico, en el Aeropuerto de Parayas, en la Universidad de Cantabria y en la reformada Pontificia de Comillas. También han tenido tiempo para poner en pie 92 tiendas de telefonía móvil repartidas por toda España, para la operadora Orange. Y por si todo esto fuera poco, recientemente han ganado el concurso para crear en Cantabria la red wifi mas grande de Europa, que permitirá conectarse a internet en banda ancha en todos los núcleos rurales de la zona del Saja-Nansa.
Se trata de la empresa ITM Sistemas, el resultado de una iniciativa de quienes por entonces (1994) eran dos jóvenes torrelaveguenses, Alfredo Pérez y Pedro Ortiz, que decidieron cambiar su utilitario por una furgoneta y empezar a trabajar en el peldaño más humilde de las telecomunicaciones, el de la instalación de antenas.
En los tres lustros transcurridos desde entonces, ITM se ha convertido en un grupo empresarial que da empleo a 650 personas sólo en Cantabria. Una cifra que rápidamente crecerá porque la última aventura en la que se han embarcado estos dos socios es la creación de un centro de atención telefónica denominado Nexian, en el que ya trabajan 170 personas y que a finales de año podría superar los 500 empleos.
A pesar de la rotundidad de esas cifras y de las metas alcanzadas, ITM continúa siendo la gran desconocida del sector de las telecomunicaciones en Cantabria. Una invisibilidad que ahora empiezan a romper.
Dos rampas de lanzamiento
Siempre hay factores inesperados que explican las historias de éxito y de crecimiento acelerado. En el caso de su pequeña empresa instaladora fue decisiva la irrupción de Vía Digital para competir con Canal Plus en el campo de la televisión por satélite. Necesitaban instaladores en Cantabria para las antenas parabólicas y tras unos meses de competencia con una decena de antenistas de la región, ITM se convirtió en instalador exclusivo de Vía Digital. Los doce trabajadores con los que ya contaba por entonces, pronto empezaron a desplazarse, también, al País Vasco y a Asturias y la modesta firma instaladora adquirió una estructura de auténtica empresa, aunque sus promotores siempre tuvieron claro que el éxito de su proyecto se basaba en su doble condición de gerentes y técnicos, lo que les permitía estar al corriente de todas las novedades en su campo.
Si con las parabólicas habían accedido a un amplio mercado doméstico, la incorporación a su negocio de las centrales telefónicas y las redes de cableado estructurado les abrió las puertas de las empresas. En ese momento se produjo el salto cualitativo pero, en un mercado tan innovador como el de las telecomunicaciones, quedaban aún muchos otros por explorar, de los que por entonces ni siquiera eran conscientes.
El segundo factor que impulsó la marcha de la empresa fue la llegada a Cantabria de Securitas para abrir una delegación. ITM fue la encargada de instalar los sistemas de seguridad de esta firma por toda la región durante dos años y, cuando la compañía cántabra se sintió capacitada para afrontar por sí misma esta nueva parcela de negocio, lo hizo con tal ímpetu que, al cabo de tres años, los antiguos subcontratistas de Securitas se habían convertido en el principal competidor de esa poderosa firma en Cantabria.
El boom de la telefonía móvil
A su actividad como instaladores y como empresa de seguridad no tardó en agregarse la telefonía móvil. De nuevo fue su especialización como instaladores lo que les introdujo en el negocio, aunque esta vez de manera indirecta. El primer paso fue convertirse en instaladores oficiales de Airtel para los enrutadores comercializados por esta operadora. Aquel producto fracasó pero permitió a ITM atisbar las posibilidades que ofrecía la telefonía móvil y la inalámbrica.
La aparición de Amena, como operador de móviles, les animó a dar un paso que les llevaría fuera de nuestra comunidad con la creación de una red nacional de puntos de venta para esta marca. Una red de tiendas que no ha dejado de crecer tras la conversión de Amena en Orange, hasta el punto que ahora cuentan con 92 Tiendas Conexión, la denominación de la cadena creada por Alfredo Pérez y Pedro Ortiz para comercializar telefonía móvil.
Formar una red comercial tan grande en tan poco tiempo tiene muy pocos precedentes, pero en un mercado donde todo ocurre tan rápido como en la telefonía nada puede esperar. Las oportunidades que una compañía pierde, otra las gana y quien llega tarde puede encontrarse sin hueco.
La nueva generación de centrales receptoras
Al asomarse al mercado nacional, los jóvenes empresarios de Torrelavega también pudieron darse cuenta de que el conocimiento acumulado en Cantabria en el campo de las telecomunicaciones era perfectamente exportable a cualquier otro lugar de España. Y no tardaron en ponerlo a prueba en un mercado en alza como el de la seguridad.
Tras decidirse a crear una empresa en este sector, instalaron una central receptora de alarmas en Cartes, que ha crecido hasta dar servicio a 14.000 abonados y a 75 compañías de toda España. La suya fue la primera central de este tipo que incorporó la vigilancia por vídeo y para ello fue ampliando el ancho de banda hasta tener 30 megas de acceso a Internet, cuando la capacidad media de estas centrales no sobrepasa los seis.
No obstante, las nuevas demandas en el ámbito de la seguridad y las expectativas de crecimiento que tiene este negocio han animado a ITM a dar otro salto más. A finales de año pondrá en funcionamiento una nueva central receptora, que sustituirá a la de Cartes, y que va a suponer un hito en los sistemas de videovigilancia. La central se está instalando en Torrelavega y tendrá acceso directo a Internet con enlaces de 100 megas. El objetivo es que el cliente pueda ver desde un dispositivo móvil la cámara que vigila su casa o que, cuando salte una alarma, reciba una secuencia de video en la que pueda ver por sí mismo lo que ha pasado.
La construcción de esta nueva central se completará con la creación en Cantabria de un servicio Acuda, para la custodia de llaves y para responder, en caso de alarma, con el envío de un coche de vigilancia. Un servicio que ya presta en el macropolígono industrial Canal de Castilla, de Valladolid.
La red wifi más grande de Europa
ITM también se dispone a abordar también un proyecto de gran calado social y técnico: llevar internet en banda ancha hasta los núcleos rurales de la comarca del Saja-Nansa. Con ello no sólo abrirá a los vecinos posibilidades de ocio de las que hasta ahora no podían disfrutar, sino que puede animar a algunos profesionales a residir permanentemente en esos lugares. Gracias a la señal wifi que va a emitirse desde todos los repetidores de televisión de la zona y que llegará hasta los valles más recónditos, podrán continuar su actividad ordinaria a través del teletrabajo y, paradójicamente, con mejores condiciones de acceso a Internet que desde su oficina, ya que el ancho de banda va a ser muy generoso.
La futura red wifi también servirá para reforzar la oferta hotelera de la zona con la creación de un portal en la Red en el que los turistas alojados en una posada rural podrán contemplar documentales sobre Cabárceno, Altamira o El Soplao y comprar entradas para acceder a cualquiera de estos lugares.
La instalación estará operativa a finales de año y será la mayor red wifi de la Unión Europea, que es la financiadora de este proyecto. Será un ejemplo de la función social que pueden tener las nuevas tecnologías, en este caso para evitar que continúe el despoblamiento de algunos territorios, algo de lo que es consciente Alfredo Pérez, uno de los dos fundadores de ITM: “Hemos crecido aquí y esos proyectos son la oportunidad de devolver algo a la sociedad”.