La ciencia al día
Un sincrotón de sobremesa
El sincrotón ha dejado de ser ese aparato caro, único y de enorme tamaño diseñado para producir haces de luz de gran intensidad. Ya existe un sincrotrón de sobremesa capaz de emitir rayos X tan intensos como los generados por las instalaciones más potentes del mundo. Esto va a simplificar y abaratar notablemente el análisis de materiales en campos tan distintos como la medicina y la ingeniería aeronáutica.
Con cada nueva generación de máquinas de rayos X se han abierto nuevas fronteras científicas, como con las primeras radiografías o con la determinación de la estructura del ADN. Sin embargo, los inconvenientes de su precio y de su tamaño limitaban mucho las posibilidades del sincrotón. El nuevo sistema permitirá, entre otras cosas, aumentar la resolución de las imágenes médicas que emplean rayos X de alta energía o facilitar la observación de grietas microscópicas en motores de aeronaves.
Las pintas del leopardo
En sus divertidas Just So Stories, Rudyard Kipling cuenta que a los leopardos les salieron las manchas en la piel por que se fueron a vivir a unos bosques donde estaban siempre entre sol y sombra. Los científicos han descubierto ahora que no estaba muy alejado de la verdad, pues las especies de felinos que habitan en bosques acaban teniendo la piel a pintas, mientras que las especies que viven en paisajes más despejados es más probable que tengan la piel lisa.
Para llegar a esta conclusión se han estudiado 35 especies diferentes de felinos y se les ha relacionado con un modelo matemático de desarrollo del moteado de la piel en respuesta a su contexto físico.
Los premios Ignoble 2010
Los premios Ignoble –la antítesis de los Nobel– a las investigaciones más disparatadas del año, no dejan de sorprendernos.
El premio a la Ingeniería se lo llevado un método para recoger mocos de las ballenas en pleno océano utilizando un helicóptero dirigido por control remoto. El de Física se ha ido para Nueva Zelanda, donde dos investigadores han demostrado que, al caminar sobre hielo, la gente se resbalaría menos si llevase los calcetines puestos por fuera de las botas. El premio de Gestión Empresarial les ha caído a unos italianos que probaron matemáticamente que las empresas serían mas eficientes si promocionaran al personal de forma completamente aleatoria. Y el de Medicina se lo han dado a unos científicos holandeses que aseguran que los síntomas del asma disminuyen subiéndose a una montaña rusa.
El misterio de Mendel
El padre de la genética, Gregor Mendel, utilizó el gen que controla el color de la flor del guisante para estudiar la herencia de determinados rasgos en esa planta. Sin embargo, solo ahora se ha desvelado el misterio de cómo funciona realmente la transmisión de las características.
El color púrpura de las flores del guisante silvestre, así como el de las flores de muchas otras plantas, se debe a la acumulación de moléculas de pigmento llamadas antocianinas y se ha comprobado que son dos genes, conocidos como A y A2, los que regulan su producción. Al comparar las secuencias de ADN del guisante con las de otras plantas con características marcadas, como la petunia, se ha establecido que el gen de Mendel es un factor de transcripción que controla el recorrido de la biosíntesis de las antocianinas. Este factor de transcripción, tras una mutación, se vuelve inactivo y no se producen los pigmentos, lo cual provoca que las flores sean blancas. Para conseguir este resultado se emplearon alrededor de 3.500 líneas de guisantes.