HC Energía reclama una compensación para las térmicas

Un buen año de viento y de lluvias puede ser un mal negocio para las eléctricas, al menos para las eléctricas que poseen centrales térmicas de carbón. HC Energía, la antigua Hidrocantábrico es una de las que lo han sufrido. Sólo el negocio gasista ha mediosalvado una cuenta de resultados que ha estado muy penalizada por el exceso de potencia eléctrica que empieza a padecer España. Hay demasiada capacidad de generación (unos 100.000 Mw de potencia instalada, más del doble de los que se necesitan en hora punta), pero, paradójicamente, no se podrían cerrar las centrales térmicas, las que menos trabajan, porque son la garantía última de que la demanda quedará atendida si no hay viento que mueva los aerogeneradores o cuando los pantanos están bajo mínimos y no pueden hacer girar sus turbinas.
Las eléctricas tradicionales parecían haber quedado satisfechas al reconocer el Estado el déficit de las tarifas, puesto que les va a reportar una compensación de más de 20.000 millones de euros, pero eso puede que no sea suficiente para garantizar su negocio ahora que ha subido el petróleo y empiezan a ser conscientes del cada vez más escaso papel que van a tener sus centrales térmicas. En el caso de Hidrocantábrico, el año pasado apenas trabajaron 1.500 horas, un número absolutamente insuficiente para cubrir gastos a pesar de la mejora de la eficiencia en su gestión que ha impulsado la compañía. El problema no es muy distinto en las centrales de ciclo combinado. Las expectativas de rentabilidad de hace sólo cinco años se han venido abajo, porque los pantanos y los molinos eólicos hacen innecesaria su aportación durante 16 horas al día.
En estas condiciones no es tan sencillo amortizar la inversión y para HC es una situación adversa, aunque no muy distinta de la que padece cualquier otra de las grandes compañías eléctricas con centrales convencionales o a la que se da en otros países. Como son conscientes de que no hay posibilidad alguna de dejar fuera del mercado a los aerogeneradores o los embalses (que el pasado año dispararon su aportación eléctrica) reclaman que el Estado compense a sus térmicas por la cobertura que prestan al sistema, dado que resultan imprescindibles para evitar una interrupción del suministro eléctrico cuando no hay viento o suficiente agua embalsada.
Esta compensación por disponibilidad representaría otro coste indirecto de las energías renovables, a añadir a las primas que reciben para que resulten competitivas.
El Gobierno ya ha reconocido esa circunstancia, pero la compensación que ha otorgado a las térmicas es insuficiente, según HC. No será fácil que las mejore porque no está en el mejor momento para hacer nuevas concesiones. Ha subido las tarifas eléctricas más de lo que resulta aceptable para el consumidor y puede que aún resulte insuficiente, a la vista de cómo se ha disparado el precio de las materias primas; ha restringido algunas subvenciones a las renovables que se le habían ido de las manos y está haciendo un enorme esfuerzo de endeudamiento en mercados internacionales para abonar el déficit histórico de las tarifas, una gran bola de nieve que comenzó a rodar hace ya diez años.

Endeudamiento

Gracias a este reconocimiento de atrasos, las eléctricas han podido rebajar su endeudamiento pero sigue siendo muy elevado para los tiempos que corren. A HC Energía le corresponden 814 millones de euros de compensación, de los cuales ha recibido ya algo más de 200, pero ni siquiera esas magnitudes van a reducir significativamente un endeudamiento que tras abrir su cuarta central de ciclo combinado se ha situado en 2.700 millones de euros. Una situación que en su caso no reviste gravedad, gracias al respaldo de EdP, el gigante portugués del sector, propietario del 96% de HC Energía.
Además del gasto en el nuevo ciclo combinado, la eléctrica asturiana tuvo que desembolsar el pasado año 310 millones de euros en otra inversión, la compra de Gas Cantabria y Gas Murcia a Gas Natural, que ha ampliado sustancialmente sus actividades en este terreno, donde ya controlaba la vasca Naturgas. Un negocio que ofrece más margen que el de la electricidad.

Los problemas en Cantabria

Pero esa satisfacción del mercado gasista no ha sido completa, por las enormes dificultades que ha tenido para facturar a sus clientes, dado que las bases de datos cedidas por la anterior propietaria no son compatibles con sus sistemas y ha sido necesario reconstruir a mano los archivos, algo que no resulta sencillo ya que sólo en Cantabria ha adquirido por esta vía 130.800 clientes, de los cuales unos 81.000 están ya en el mercado liberalizado.
Durante la presentación de los resultados de 2010, el presidente de la compañía energética asturiana, Manuel Menéndez, pidió disculpas a los clientes de gas por estos retrasos en la facturación (en algunos casos superiores a los seis meses), y por la repercusión de las cantidades atrasadas en los recibos siguientes. Un proceso que aún demorará más la normalización.
En el campo del gas, la compañía sabe que tiene una cuota de penetración muy elevada en los mercados donde opera y no será fácil sumar nuevos clientes, pero su estrategia va dirigida a cruzar productos y hacer ofertas conjuntas gas+electricidad+mantenimiento que le están dando un buen resultado en Cantabria, donde ya ha conseguido 13.000 clientes particulares en el suministro eléctrico, pese a no tener red propia de distribución.

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