EL NUEVO VALDECILLA

El gigantesco edificio de hospitalización de Valdecilla se ve más grande por dentro que por fuera. Aunque solo es la tercera fase, cuesta imaginar, desde el interior, que nos hayamos podido arreglar sin él, una sensación que aumentará el día en que comience a funcionar. Pasillos aún más infinitos que los que conectan los pabellones, que se rehabilitaron en la II Fase, y tantas estancias que parece imposible llegarlas a llenar.
El nuevo bloque de hospitalización tiene, por sí solo, 86.700 metros cuadrados, más o menos los mismos que sumaba todo el complejo de Valdecilla previo a la reforma y que se componía del edificio en cruz de Traumatología, el Edificio Sur, los 20 pabellones, el Edificio de Consultas, y todos los inmuebles complementarios (tanatorio, edificio de lavandería, Anatomía Patológica-Medicina Legal, iglesia…). Por caber, podría caber dos veces el centro comercial Valle Real, el edificio privado más grande de Cantabria.
Hay muchas circunstancias llamativas en el nuevo hospital, pero la primera es esa, el tamaño. El viejo Valdecilla de los años 70, que atendía a toda la región –hasta dos décadas después no empezó a pensarse en los hospitales comarcales– tenía unos 85.000 metros cuadrados de superficie y el nuevo va a pasar de los 170.000, si se suman el Edificio 2 de Noviembre (hospitalizción), Valdecilla Sur (consultas), el Pabellón 21 (gestión) y el que ahora se concluye, que aún no tiene nombre oficial.

Reserva de espacio

No es fácil explicar los motivos de este extraordinario aumento de tamaño, ahora que la responsabilidad en la atención hospitalaria y de consultas está repartida con el Hospital de Laredo, Sierrallana y el Hospital Tres Mares de Reinosa, pero no es consecuencia de un mayor número de camas. El nuevo tendrá como máximo 900 (algunas más de las que están ahora en servicio entre el Edificio 2 de Noviembre, la coyuntural Residencia Cantabria y el Hospital de Liencres, mientras que el viejo llegó a tener abiertas 1.100. Con las nuevas técnicas y modelos asistenciales. que permiten realizar una cirugía ambulatoria, bajaron las necesidades y en los últimos tiempos Valdecilla no solía tener operativas más de 750-800.
Por el momento sobrará edificio, porque en las plantas subterráneas hay un gran espacio de 15.000 metros cuadrados (el equivalente a casi dos campos de fútbol) que no tiene un fin concreto. Como consecuencia de una cimentación especialmente complicada y costosa, que requirió muchos miles de metros cúbicos de hormigón para afirmar un suelo kárstico lleno de oquedades, quedó un enorme espacio subterráneo que el Gobierno anterior optó por aprovechar, en lugar de rellenarlo con tierra, como estaba previsto, pensando que en el futuro pueda llegar a tener alguna utilidad.
El edificio no solo ha sido polémico por este enorme espacio o por los sobrecostes que se produjeron en la primera fase de construcción, cuando aún se hacía bajo la gestión pública. También por la rescisión del contrato con los adjudicatarios, que decidió el actual Gobierno del PP, los diecisiete meses que la obra permaneció parada y el concurso para concluirlo bajo un régimen concesional por el cual la compañía que se hiciese cargo de concluir la obra, asumía el coste de construcción y la gestión de 12 servicios no asistenciales del Hospital a cambio de un canon anual de unos 30 millones de euros durante veinte años. Esta fórmula, inédita en Cantabria, suponía para los partidos PRC y PSOE un paso hacia la privatización de Valdecilla.

Sin convenio de financiación

El Gobierno cántabro sacó adelante el concurso, no sin antes tener que superar algunas trabas judiciales, y consiguió reanudar las obras sin emplear un solo euro y sin ayuda económica del Gobierno central. No obstante, el propio Ignacio Diego había reclamado numerosas veces a sus predecesores que exigiesen al Ministerio de Sanidad el cumplimiento de un viejo compromiso verbal, que provenía desde el Gobierno de José María Aznar, después de que se cayese la pared del viejo Valdecilla, para hacerse cargo de la totalidad de la financiación. Ese convenio para sufragar el coste totl de Valdecilla nunca llegó a firmarse, porque empezaron a surgir diferencias entre las dos administraciones cuando los costes del Hospital se dispararon y los 200 millones inicialmente previstos para todo el conjunto se superaron ya en las dos primeras fases.
La Administración cántabra justificaba los sobrecostes en problemas inesperados de cimentación, obras que no estaban previstas y que se consideraron necesarias, como la llamada Cuarta Fase, de interconexión entre las tres previstas, y, sobre todo, por los costes financieros ocasionados a consecuencia de las demoras de Madrid en los pagos. Cantabria tuvo que adelantar 90 millones de euros que a día de hoy no es posible saber si recuperará algún día.
Al dejar que la conclusión de la obra fuese sufragada por un consorcio privado, Diego tuvo que afrontar las críticas de la oposición, que le exigían que reclamase a Mariano Rajoy el pago que anteriormente exigía al Gobierno de Rodríguez Zapatero. Finalmente, el presidente cántabro le arrancó al Gobierno nacional del PP una partida de 28 millones de euros que ahora ha dejado de tener un destino concreto, puesto que la obra se pagará indirectamente a través del canon, en el que se prorratera el coste de la obra y de los servicios, al precio de unos 2,5 millones de euros al mes.
El último consejo de ministros de marzo aprobó otra partida más de 28 millones de euros teóricamente para Valdecilla, justo antes de que Rajoy visitase el Hospital.
La obra, que sufrió miles de inconvenientes hasta su paralización, ha funcionado con precisión desde su entrega a la sociedad Smart Hospital Cantabria, formada por la UTE Ferrovial SIEC que se adjudicó el concurso, sin oposición. Su compromiso era ejecutarla en 16 meses, plazo que concluye el 15 de mayo, y ya se puede asegurar que no tendrá dificultad en cumplirlo. Eso no significa que el Hospital pueda funcionar al día siguiente. Se calcula que los pacientes no empezarán a entrar hasta septiembre, porque antes habrá que completar los equipamientos generales y electromédico, que con el mobiliario suponen una inversión de nada menos que 101 millones de euros.
Ferrovial y SIEC han asumido previamente la gestión de doce servicios no asistenciales que afectan al conjunto del Hospital: Limpieza, Seguridad y Vigilancia; gestión de residuos; mantenimiento general, gestión de almacenes y archivo; logística y transporte de materiales; Servicio de Impresión y reprografía e Informática.
El nuevo edificio se caracteriza por tener tres grandes torres, aunque en realidad la mayor parte de la superficie construida está en la pastilla de la base que las engarza y en los subterráneos.

360 habitaciones

En las cinco plantas superiores, las de las torres, se han ubicado las habitaciones de hospitalización (360), que se sumarán a las 240 del Edificio 2 de Noviembre, ahora en uso. De esta forma, el Hospital pasará a contar con 600 habitaciones, de las que la mayoría serán individuales. Todas las plantas tendrán una zona de hospitalización polivalente con habitaciones dobles, pero que se convertirán en individuales cuando las circunstancias lo permitan.
En un principio, la intención es destinar la totalidad de las nuevas habitaciones a un uso individual y no solo por el confort para el enfermo y sus acompañantes, sino también por las ventajas que aporta para la calidad de la atención, desde el punto de vista de la seguridad del paciente (disminuye el riesgo de errores en medicación y dietas y las caídas) y de la gestión, porque permite una rotación más ágil de las camas.
En la construcción de las habitaciones se han tenido en cuenta algunas sugerencias del personal de enfermería, de modo que se pueda prestar la atención y los cuidados de la forma más adecuada, y en las habitaciones dobles se ha optado por un diseño que permite mejorar la privacidad.
Destacan las puertas correderas en los aseos, que liberan espacio, los lavabos de aristas redondeadas, las duchas sin plato, los cabeceros horizontales y las persianas motorizadas, que unidas a las lamas exteriores que regulan la entrada de luz solar mejoran el confort ambiental del paciente.

Problemas en las conexiones

El complejo de Valdecilla no es precisamente un ejemplo de buenas comunicaciones. Construido en fases, con cuatro arquitectos distintos, no siempre se tuvieron en cuenta las conexiones y eso ha penalizado el resultado final. Incluso obligó a una cuarta fase, no prevista, para mejorar los enlaces. No obstante, en esta que ahora finaliza se han ampliado las conexiones previstas, al añadir pasillos de enlace entre las torres en cada una de las plantas, que también comunican, con los del Edificio 2 de Noviembre. Otra pasarela en superficie permitirá ir directamente a los pabellones.
No hay enlaces, en cambio, con el reabierto parking de la zona Norte, lo que obliga a salir a la plaza que se ha formado frente a la fachada principal, cuando anteriormente podía accederse desde la galería comercial.
La nueva zona comercial estará, como la anterior, en el giantesco hall de acceso, pero todavía no tiene un encaje definido. Como ocurre con el aparcamiento, seguirá siendo la empresa Masaveu la concesionaria.

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