Las ‘apps’ que nacen en Cantabria

Las pantallas de los móviles y de las tablets se han convertido en un campo de batalla en el que miles de creadores luchan por hacerse un hueco entre la veintena larga de aplicaciones (apps) que, como media, lleva cada usuario de smartphone. Pero, a pesar del auge de este mercado tecnológico y del interés que despierta, no es nada sencillo sobrevivir en él. No solo existe una oferta desmesurada de aplicaciones para móviles, que dificulta abrirse paso con una nueva idea, sino que ni siquiera está claro cuál es el modelo de negocio que permita rentabilizar el esfuerzo de los desarrolladores.
A pesar de ello, el potencial de este mercado es tan grande que la apuesta merece la pena y cada día se suman nuevos creadores a la comunidad de desarrolladores de apps. También en Cantabria, donde surgen aplicaciones que aspiran a convertirse en necesarias para los usuarios de móviles inteligentes, un aparato que llevan en su bolsillo nada menos que 23 millones de españoles, y con un flujo de descarga superior a los cuatro millones de aplicaciones cada día.

Turismo, salud y ocio

La oferta es tan abundante que prácticamente existen para cualquier sector o función, aunque siempre queda un resquicio para una idea imaginativa. Las redes sociales, la mensajería instantánea y los juegos acaparan buena parte de la demanda, pero existen áreas como la salud o la educación donde todavía queda un amplio terreno por explorar.
En Cantabria y, a modo de ejemplo, se han creado aplicaciones como MedCitas, un servicio de cita previa pensado para hospitales, clínicas y consultas privadas; ePark, una app que te encuentra aparcamiento; Planap, que de un rápido vistazo permite saber qué conciertos, citas deportivas o convocatorias de todo tipo van a tener lugar en cualquier punto de la comunidad autónoma, o Pangolius, con la que se puede crear una red de usuarios para cualquier evento.
Es evidente que los nichos de mercado están en aquellos aspectos donde no van a entrar las aplicaciones globales, y especialmente en el campo del turismo. La consultora local CRV, por ejemplo, tiene apps como Nojaescapada, Liébana o Ribamontán al Mar –en la que el surf es el principal argumento–, o Playas de Cantabria. También ha creado apps para organismos públicos sobre el transporte urbano y un mapa de carreteras de la comunidad.

Las claves de una app

Lo que sí ha demostrado el competido mundo de las aplicaciones para móviles es que una buena idea no basta para asegurar el éxito de una aplicación. Los creadores necesitan invertir más tiempo y dinero en hacer marketing de su producto que en desarrollarlo. Pero incluso si la aplicación consigue abrirse paso, tampoco es sencillo saber cuál es el mejor modo de rentabilizarla.
Es difícil salir del patrón de las descargas gratuitas (en 2013, según la consultora Gartner, fueron el 91%). Este punto de partida para popularizar la aplicación se suele completar con dos modalidades: lanzar también una versión de pago (premium), con funciones que le añaden valor, o aplicando lo que se conoce como freemium, cobrar por servicios extras. Lo que sí tiende a descartarse es la inclusión de publicidad en la app; no solo es difícil de captar y puede provocar rechazo en el usuario sino que choca con la tendencia a cuidar la estética de las aplicaciones cada vez más.
Si se pudiera resumir en unos cuantos consejos cómo tener éxito, estos serían: piensa globalmente, sé sencillo y original, pero con un diseño avanzado; actualiza la aplicación rápidamente, para que no decaiga el interés de los usuarios, déjales que opinen y mueve la app en las redes sociales.

Un mercado en alza

Las apps no son solo el producto de una ocurrencia afortunada. Uno de los factores que más peso están cobrando en este mercado es el creciente interés de los organismos públicos y empresas por contar con su propia aplicación para móviles para difundir sus servicios o sus productos. Nadie quiere estar fuera de la pantalla del teléfono móvil.
Quizá por este impulso, nos encontramos ante un sector que está lejos de tocar techo. Según el estudio Eurapp, encargado por la Comisión Europea, las aplicaciones informáticas darán trabajo en 2018 a 4,8 millones de personas en el continente. Actualmente, en el sector de las aplicaciones trabajan un millón de desarrolladores y hay otros 800.000 europeos dedicados a promocionar estas aplicaciones y a trabajos colaterales. La previsión es que se dupliquen en los próximos cinco años, pero ¿cuántos de estos de ellos serán cántabros? Las perspectivas no son demasiado alentadoras.

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