Inundados en biocombustibles
El mercado español hasta ahora no ha sido muy receptivo a los biocombustibles, pero lo será. No hay ninguna duda, porque no va a ser una cuestión de voluntariedad. El Gobierno ha establecido que en 2010 el 5,83% de los carburantes que se consuman provengan de aceites vegetales y alcoholes agrícolas, lo que supondrá multiplicar la demanda actual por diez. Los biocarburantes irán ya incluidos en el combustible a repostar, por lo que el consumidor ni siquiera va a ser consciente de estar colaborando en la sustitución de las importaciones de petróleo o en evitar emisiones de CO2.
Todo esto no hace sino reforzar las múltiples expectativas que ha creado sobre este negocio, especialmente en Cantabria, donde las iniciativas se multiplican. A la planta de bioetanol proyectada por Sniace en su fábrica de Torrelavega se unen ahora las dos de biodiésel que el puerto de Santander ha sacado a concurso para ser instaladas en Raos; una pequeña central que la Consejería de Medio Ambiente va a instalar en Valderredible; otra iniciativa canalizada por Glezco Asesores en el polígono reinosano de La Vega; otra más solicitada por la sociedad Combustibles Naturales en Molledo y la que pensaba hacer Gebiosa en el interior de la fábrica SIMSA, de Pontejos, que no ha obtenido la licencia de obras del Ayuntamiento de Marina de Cudeyo.
El mercado bulle, pero la realidad hasta ahora ha sido mediocre, ya que las expectativas no se han cumplido. Cuando en 2005 el Gobierno trató de incentivar el uso de estos combustibles ecológicos retirándoles el Impuesto sobre Hidrocarburos, con el fin de hacerlos competitivos, las fábricas y los agricultores se frotaron las manos, pero dos años después su utilización apenas representa el 0,53% del consumo de combustibles, varias plantas de fabricación están paradas y más de la mitad de lo que se produce hay que exportarlo, por falta de demanda interna.
Los productores de biocombustibles achacan esta situación a la falta de interés de las petroleras que controlan la red de distribución de carburantes. Sólo 300 estaciones de servicio del país están expendiendo estos combustibles.
El exceso de oferta de biocombustibles que padece España en estos momentos se va a acentuar con la inminente entrada en funcionamiento de doce plantas más, pero este problema puede ser coyuntural ya que la obligación gubernamental de mezclarlos con los carburantes derivados del petróleo va a multiplicar el consumo. Tanto que algunos de los empresarios del sector temen que sean ahora las propias petroleras las que estén tentadas a entrar en el negocio.