Las carreteras se apuntan al reciclaje
El reciclado puede ser una oportunidad de negocio en muchos sectores, incluso en el de la construcción. Dos novedosos sistemas permiten reutilizar el pavimento de las carreteras y recuperar los más de 20 millones de neumáticos que se desechan cada año en España, cuyo destino no era otro que el vertedero.
En el primero de estos procedimientos, la maquinaria tritura, refina y compacta el firme preexistente que, convertido así en un árido más, es reutilizado. De esta forma, la obra no requiere material de cantera ni un vertedero para depositar el pavimento extraído.
Otra fórmula novedosa consiste en la elaboración de un betún con alto contenido en caucho, procedente del triturado mecánico de neumáticos usados. En la modalidad que se ha puesto a prueba en Cantabria, una vez separadas las fibras metálicas mediante electroimanes, el polvo de caucho es mezclado en caliente o en húmedo con betún convencional para dar como resultado un producto conocido como ‘betún caucho’. Tras añadirle los áridos, da lugar al aglomerado bituminoso que es extendido en caliente en la capa de rodadura de la carretera. El sistema de transporte, puesta en obra y compactación es el tradicional.
Además de convertirse en una nueva vía de negocio y del evidente beneficio ambiental que aporta la desaparición de los neumáticos usados, las carreteras donde se utilizan mezclas de betún-caucho tienen mejores índices de resistencia al deslizamiento y más estabilidad longitudinal y transversal. También mejora su resistencia a las deformaciones y al envejecimiento, por lo que requieren menos trabajos de conservación, y permite realizar firmes drenantes e impermeables. Pero quizá lo más atractivo es que reduce significativamente la sonoridad del pavimento. Eso es, al menos, lo que aseguran sus impulsores.
Por todo ello, aunque es algo más caro que el sistema tradicional, la Consejería de Obras Públicas se plantea la posibilidad de extender su uso en el futuro, especialmente en las travesías de población, en las que los vecinos están sometidos al ruido constante del paso de vehículos. También lo usará en algunos refuerzos de firme, dado que la elasticidad que proporciona el caucho hace que la capa de rodadura sea más resistente a las fisuras que van surgiendo en el asfaltado.
La Consejería ha probado ambas técnicas en la carretera Revilla-Puente Arce, en la que se han invertido 3,4 millones de euros. Una obra realiza por Ascan, en colaboración con las empresas Asfaltomeros, Firme Ecológico Soltec y con el Instituto Español del Cemento.
Obras Públicas parece satisfecha de los primeros resultados y ya tiene decidido realizar un nuevo ensayo en la renovación de la carretera que conecta Gama con Santoña. No obstante, en esta vía sólo se extenderá la capa de rodadura, dado que la base es todavía válida.
Plan Nacional
El Gobierno de Cantabria es, de esta forma, uno de los primeros en aplicar el Plan Nacional de Neumáticos Fuera de Uso, que a partir de 2007 obligará a reutilizar todos los neumáticos usados que se desechen, unas 300.000 toneladas cada año en España. De momento, una orden del Ministerio de Fomento ya recomienda utilizar estas soluciones cuando sean técnica y económicamente viables.
La Consejería cántabra ha elegido el procedimiento que mayor cantidad de caucho utiliza. En los 7,5 kilómetros de la carretera Revilla-Puente Arce se han empleado unas 350 toneladas de caucho, lo que quiere decir que dentro de su asfalto hay desmenuzados nada menos que 50.000 neumáticos. Estos volúmenes demuestran que su utilización para asfaltados es una solución efectiva para eliminar todas las cubiertas que se desechan en el país.
En Europa la utilización de este tipo de pavimento es aún novedosa, pero en Estados Unidos se emplea desde hace dos décadas. Allí ya han comprobado que estas mezclas tienen un comportamiento excelente frente a los problemas de fatiga, envejecimiento y fisuras. Por ello, sus introductores en España insisten en que no se trata de convertir la carretera en un vertedero, sino de sacar importantes ventajas para el pavimento, de las que se benefician conductores, vecinos y administraciones, a la vez que se resuelve un problema ambiental. Eso sí, no resultará barato.