Bancantabria, objeto de deseo
Caja Cantabria podría decidir en breve la entrada de un accionista de referencia en Bancantabria, su filial de financiación especializada. La decisión puede aportar a la entidad varios miles de millones de pesetas en plusvalías, pero el motivo que la justifica es otro. La entrada de un accionista poderoso permitiría convertir Bancantabria en una de las cinco o seis mayores entidades de financiación especializada del país, algo que no resulta posible dentro de las dimensiones de la Caja y, a medio plazo, multiplicaría el valor de la filial.
El interés por Bancantabria ha aumentado en los últimos meses. Entidades nacionales e internacionales se han sentido atraídas por la filial de la Caja, no sólo por sus espectaculares ratios de crecimiento, sino por el hecho de que es la más eficiente del sistema español. Los gastos sólo consumen el 32,4% del margen que dejan sus operaciones, y el margen no puede considerarse artificialmente inflado por un trato de favor, ya que los recursos que le presta la matriz para su operativa son concedidos a precios de mercado, en línea con otros clientes.
El grupo Bancantabria, integrado por Bancantabria Inversiones y sus dependientes Bancantabria Renting y Bancantabria Sistemas, había acumulado en noviembre unos beneficios de 2,28 millones de euros, un 70% más que el año anterior en las mismas fechas, y previsiblemente habrá alcanzado a final de ejercicio los 2,5 millones de euros (415 millones de pesetas).
Gracias a esta evolución, mucho más rápida que la media del sector, la filial de la Caja ya ocupa el decimotercer puesto del ranking español de factoring (gestión de facturas ajenas) y en el de leasing.
Una pieza estratégica
Esta trayectoria y la operativa nacional de Bancantabria (las dos terceras partes de las operaciones las realiza fuera de la región) han atraído algunas miradas de otras cajas españolas y de entidades extranjeras. El equipo de Antonio Huesca, que se hizo cargo en 1994 de la antigua Iberfrancesa de Leasing, procedente de Ibercorp, ha convertido una mera ficha para operar en leasing en una de las entidades más activas del sistema español de financiación especializada multiproducto y la única que ha conseguido incrustarse en los puestos medio-altos del ranking sin pertenecer a una de las grandes entidades financieras del país.
Dado que muchas otras cajas ni siquiera tienen sociedades propias de leasing, renting o factoring, Bancantabria parecía haberse convertido en una pieza estratégica para una alianza de Caja Cantabria con otras entidades de ahorro, sobre todo con aquellas que no operan con medios propios en los mercados de financiación especializada, y más en una región como la nuestra, donde la condición uniprovincial prácticamente cierra a la Caja cualquier posibilidad de crecimiento a través de una fusión, como han hecho las cajas andaluzas o las castellanas.
Sin embargo, después de ser valorada a fondo, parece descartada esta posibilidad, dado que las sinergias que produciría la alianza con otras Cajas de parecido tamaño quedarían minimizadas por las mayores complicaciones de gestión.
Buena parte del éxito de Bancantabria ha estado en su independencia y su agilidad. Muchas de las operaciones de leasing o renting se resuelven en 24 horas y, a pesar de que en algunos casos son complejas, como la financiación de centros comerciales, barcos, aeronaves, los videomarcadores de los equipos de fútbol de Primera División, o las grúas del puerto de Sevilla, la toma de decisión rara vez lleva más de una semana.
Las ventajas de un ‘cónyuge’ extranjero
La opción más probable es la alianza con otra entidad de financiación especializada, española o extranjera. En este terreno, la Caja cántabra también ha recibido ofertas y las oportunidades son grandes. Varias entidades extranjeras que desean entrar en el mercado español han pensado que su plataforma puede ser Bancantabria. La entidad cántabra les permitiría adentrarse con un equipo que cuenta con clientes de alto nivel, sobre todo en el sector de la obra pública, además de haber tejido una tupida red de contactos con otras entidades con las que participa en operaciones sindicadas y disponer de una estructura muy liviana (sólo 29 trabajadores).
La subasta en que se ha convertido la reciente venta del Banco Atlántico indica, por otra parte, el fuerte interés que despierta el mercado financiero español.
El consejo de la Caja probablemente valorará tanto esta circunstancia, como el hecho de que, en otro momento, Bancantabria difícilmente podrá presentar unos ratios más llamativos para su puesta en valor. Por bien que sigan funcionando las cosas en su filial, no parece posible que pueda mantener indefinidamente un crecimiento del 49,8% en el margen de explotación o del 69,2% en el beneficio, como tenía a noviembre de 2003, ni que se reproduzca la evolución del último cuatrienio (su balance se ha multiplicado por cuatro en este periodo). Mucho más, con las limitaciones que plantea las dimensiones de la Caja cántabra, que impiden que Bancantabria pueda encabezar operaciones de cierto tamaño y que, inevitablemente, van a ralentizar su crecimiento a partir de ahora.
Los gestores de Bancantabria siempre fueron conscientes de esta realidad. Era cuestión de esperar el momento adecuado, haciendo coincidir en el tiempo una serie de circunstancias, mientras sopesaban diferentes fórmulas y el candidato adecuado. Todo parecen indicar que ese momento ha llegado.
La posibilidad de convertirse en banco
La alianza con un grupo financiero extranjero no sólo evitaría tener que pisar el freno, sino que puede darle alas. Disponer de un músculo financiero poderoso permitiría a Bancantabria participar en muchas más operaciones y le abriría las puertas para convertirse en un auténtico banco, una opción que ahora no es imaginable. A pesar de que en 1996 la Caja tomó la decisión de convertir Bancantabria en establecimiento financiero de crédito, este reconocimiento no le permite captar depósitos, sólo puede realizar operaciones de activo. Esta circunstancia hace que sólo pueda manejar recursos captados por la Caja.
No es difícil imaginar que la conversión en un banco, como brazo armado de un grupo financiero extranjero en España, multiplicaría el valor de la participación de la Caja. Por este motivo, aunque llegue a vender una parte mayoritaria de Bancantabria, su participación futura se convertiría en el principal activo de la entidad cántabra. De esta forma, lo que hubiese sido juzgado hace algún tiempo como el cuento de la lechera, tiene visos de llegar a cumplirse.
La operación no sólo puede resultar estratégica para el futuro de la Caja, sino también para la comunidad autónoma. En el consejo de la entidad hay un acuerdo tácito de no aceptar ninguna operación que suponga el traslado de la sede social fuera de Cantabria. Por tanto, se abre la posibilidad para la región de ser sede de un nuevo banco, lo que de producirse generaría unos efectos indirectos muy importantes, desde la creación de empleos cualificados hasta un notable incremento de la recaudación en la Hacienda autonómica, como consecuencia del devengo del Impuesto de Sociedades.