Dragados confía en mover más de un millón de toneladas de carbón

Pocas situaciones ilustran mejor las dificultades que comportan algunas actividades portuarias ubicadas en un entorno urbano como el proceso que culminará en los próximos meses con el inicio de la construcción de una terminal de carbón en el puerto de Raos.
Una UTE formada por Terminales Marítimas de Santander (TMS) y Dragados Servicios Portuarios Logísticos, dos empresas del Grupo Dragados, se dispone a levantar en la misma zona en la que hasta ahora se venía depositando el carbón al aire libre una terminal para su almacenamiento y manipulación en la que empleará 30 millones de euros (5.000 millones de pesetas). Esta inversión, la mayor realizada en el Puerto de Santander por una empresa privada, se explica por la necesidad de dar respuesta a la exigencia planteada en el concurso convocado por la Autoridad Portuaria de resolver de manera definitiva los problemas de contaminación medioambiental que acarrea la manipulación del carbón al aire libre, poniendo fin así a lo que ha venido siendo un motivo de continua queja por parte de los habitantes de la zona de Castilla-Hermida.

Mil toneladas a la hora

El proyecto presentado por Dragados, única empresa que concurrió finalmente al concurso, prevé la construcción de dos gigantescas naves de 280 metros de longitud, 70 metros de anchura y 15 metros de altura, capaces de contener 300.000 toneladas de carbón, el equivalente a cinco de los mayores barcos que hayan entrado en el puerto santanderino.
Unas grandes grúas automóviles, de las que ya existen dos en el puerto santanderino, extraerán el carbón de las bodegas de los buques y las depositarán en tolvas carenadas para evitar polvos. Desde los muelles, un circuito de cintas transportadoras, trasladará el carbón hasta las naves de almacenamiento o hasta las terminales de carga para ser llevado a su destino final.
La estación de carbón contará con dos de estas terminales, una para la carga automática de camiones y otra para vagones de ferrocarril. Tanto en un caso como en otro, la capacidad será muy elevada: mil toneladas a la hora. Para facilitar la carga de los vagones, el proyecto incluye la creación de un ramal propio de ferrocarril de unos 400 metros de longitud, lo que contribuirá a agilizar el movimiento de mercancías de Renfe en esa zona del puerto.
Las quejas vecinales que han dado lugar a la creación de esta terminal cubierta para evitar las nubes de polvo de carbón que se depositan en las viviendas del barrio Castilla-Hermida también han influido en el diseño de los procedimiento de carga y descarga. Las tolvas ecológicas están dotadas de mecanismos de captación de polvo que impiden su salida a la atmósfera y en las naves en las que se almacenen las pilas de carbón, un sistema de compresores generará una depresión en el aire para captar el polvo y enviarlo a unos filtros de mangas. “El proyecto –explica el gerente de TMS, Jesús González Carranza– ha sido desarrollado bajo la premisa fundamental de que con estas instalaciones se solucione con garantía el problema medioambiental”.
Aunque la terminal ha sido diseñada para graneles sólidos en general, la dificultad de hacer compatible la manipulación y almacenamiento de diferentes tipos de graneles hace que en la práctica la estación se vaya a dedicar de manera exclusiva al carbón. No obstante, en una segunda fase la UTE concesionaria pretende adaptarla para otros tráficos, como manganeso, cuarcita o fertilizantes que también son susceptibles de plantear problemas de polvos.

Captar nuevos tráficos

Esta finalidad medioambiental ha encarecido el proyecto bastante más de lo que justificarían las propias necesidades del tráfico actual de carbón. “La viabilidad económica de la terminal –señala el director de TMS– es complicada con las actuales cifras de tráfico”. Los promotores del proyecto estiman que una vez que la obra sea formalmente adjudicada, se debería abrir un proceso de negociación con la Autoridad Portuaria y con las autoridades regionales y municipales para estudiar la posibilidad de subvenciones, así como el aumento del plazo concesional de 25 años, que los responsables de la UTE consideran demasiado corto para amortizar la inversión. “Dragados –subraya Jesús González– entiende que todo el mundo está sensibilizado con el proyecto y que en la medida de sus posibilidades colaborarán para que esto sea viable”.
Con o sin ayudas públicas, la rentabilidad de la terminal de carbón dependerá de la capacidad para captar nuevos tráficos, especialmente aquellos que se vienen realizando a través de puertos como el de Gijón o Bilbao con destino a clientes situados en el hinterland del puerto santanderino. La construcción de una terminal de este tipo, de la que carecen los puertos vecinos, aportará a Santander una ventaja logística que debe traducirse en un incremento del tráfico de carbón, que alcanzó en el 2000 la cifra récord del millón de toneladas, aunque el pasado año la alta pluviosidad redujo la actividad de las centrales térmicas que consumen carbón y las entradas de mineral retrocedieron hasta las 500.000, que es la cifra media de los últimos ejercicios.
Dragados confía en mantener un tráfico superior al millón de toneladas, y en ese aumento jugará un papel especial la central térmica de Guardo que deberá incrementar sus importaciones en la medida en que la desaparición de las subvenciones públicas desanime el consumo de carbón asturiano. El anuncio de las mejoras que se van introducir en la línea férrea de La Robla y en la estación de Mataporquera, en donde se transfiere el carbón desde los vagones de Renfe a los de Feve, reforzará las ventajas del puerto santanderino como canalizador natural de las importaciones de carbón destinadas a la central palentina.
Otros clientes estarán más cerca. Aunque empresas como Solvay o Sniace van a poner en marcha centrales de ciclo combinado que utilizan el gas natural como combustible, razones estratégicas les llevan a mantener el suministro de carbón para la fabricación, –más barato que el fuel– con el fin de evitar una excesiva dependencia de los operadores de gas.
Estas razones y el potencial del crecimiento del puerto santanderino con al Autovía de la Meseta han decidido a Dragados a apostar por la terminal de graneles, que resolverá un serio conflicto con la ciudad cuando en el 2004 se encuentre plenamente operativa.

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