El impulso electoral de la obra pública
Un respiro, pero insuficiente. Así valoran las empresa de excavación el repunte que ha dado la obra civil en Cantabria tras la puesta en marcha por el Gobierno regional de un plan de inversiones en obras municipales que tiene como trasfondo la próxima convocatoria de elecciones, pero que se agota pasada esa fecha. A la pregunta de cuáles son las perspectivas del sector después de mayo del próximo año, los excavadores responden con un pesimismo agudizado por el desgaste de estos últimos años y la falta de un horizonte en el que la inversión pública sea una política estable y no un mero recurso electoral.
Las opiniones vertidas por las empresas que integran la directiva de AEXCA reflejan el estado de ánimo de este colectivo. Aún valorando la reactivación coyuntural de la obra pública, para Manuel Bedia (Excavaciones Bedia) “es peor la posguerra que la guerra y ahora estamos en la posguerra. Hay poco y malo; no sabes cuándo vas a cobrar y los precios están tirados”. Avelino Agudo (Excavaciones Avelino) apunta con pesimismo a lo que ocurrirá una vez pasadas las elecciones: “2016 va a ser mucho peor, porque ya no habrá elecciones y se habrán acabado las cuatro cosas de 2015”. Oscar San Emeterio (Copsesa) se remite a la dureza de los años de crisis ya pasados: “Creo que peor que como hemos estado no podemos estar, porque entonces habrá que pensar en el cierre de las empresas”.
Pensando en un futura recuperación del sector, Miguel Angel Vía (Transportes y Excavaciones Vía), pone el acento en el deterioro ya causado por la crisis: “La situación es mala e incluso, aunque mejore va a costar mucho volver a arrancar porque las empresas han dejado de invertir en bienes de equipo”. Y el presidente de AEXCA, Antonio García Rivero, (Excavaciones García Rivero) pide al Gobierno regional que mantenga el impulso inversor; en definitiva, “que esa inversión que han hecho ahora para las elecciones la mantengan en lo sucesivo”.
Carga de trabajo para todos
Al menos, los 64 millones de euros destinados por el Gobierno a este Plan de Obras sí están generando actividad para todas las empresas excavadoras, ya sea como contratistas principales o como subcontratistas. Según la Asociación, prácticamente la totalidad de los municipios cántabros se han adherido a este Plan, a través del cual el Gobierno regional paga el 80% del importe la obra, aunque en realidad no lo haga con su presupuesto sino que traslada la obligación a quien salga elegido en las elecciones, dado que se abonará a partir de 2016. Las obras más solicitadas por os ayuntamientos son las de asfaltado y urbanización de aceras, pero también pequeños saneamientos y abastecimientos de agua. No obstante, son muy variadas y al menos siete corporaciones han optado por mejorar sus campos de fútbol.
El respiro para el sector de la excavación también es consecuencia de la inversión en obra pública que ha hecho la Consejería de Medio Ambiente, con licitaciones de cierto relieve en saneamientos (como los recientes de Alfoz de Lloredo o Toranzo) y en los tramos que faltan para concluir la Autovía el Agua. Otra obra de envergadura –la única que está ejecutando el Ministerio de Fomento en Cantabria– es la de la terminación de la Autovía del Cantábrico, enlazando Solares con Torrelavega, que, a su vez, coincide con en el horizonte electoral de las generales, a finales de 2015.
En resumen, un panorama algo más halagüeño para la obra pública en Cantabria, pero cuyo recorrido no llega más allá del agitado año electoral que nos espera. Con la obra privada bajo mínimos y el sector inmobiliario prácticamente desaparecido, tan solo una inversión más sostenida de los recursos públicos podría asegurar la supervivencia de las empresas excavadoras cántabras.