LAS PUERTAS METALICAS NACEN EN CANTABRIA

En una época de escaso dinamismo industrial, la apertura de dos grandes fábricas en un mismo sector es una clara evidencia de la pujanza y vitalidad de ese mercado. Impulsada por el boom de la construcción, la fabricación de puertas metálicas conoce desde hace años un auge del que son buena muestra iniciativas como las protagonizadas por dos empresas de Cantabria, aunque tan solo una de las nuevas fábricas se va a levantar en nuestra región. Novoferm-Alsal y Puertas Roper se disponen a ampliar su capacidad de producción levantando dos centros más de trabajo en el entorno de la bahía santanderina y Aguilar de Campoo, respectivamente.
El proyecto de Novoferm-Alsal ocupará una superficie de 20.000 m2. La nueva planta, en la que va a invertir cerca de seis millones de euros, superará las dimensiones de su factoría de Guarnizo, y permitirá abordar la fabricación de los nuevos productos que la multinacional Novoferm, perteneciente al Grupo Thyssen, elabora ya en diferentes plantas de Europa.
Roper, por su parte, cuenta con varias fábricas en otras comunidades autónomas, y ahora ha elegido Aguilar de Campoo para levantar allí una factoría de 14.000 m2 que estará operativa este mes y que en una segunda fase duplicará su tamaño. La inversión realizada se aproximará también a los seis millones de euros.
La dificultad para encontrar en Cantabria polígonos industriales con los 30.000 metros cuadrados que precisan sus instalaciones, ha sido una de las razones esgrimidas por los responsables de Puertas Roper para justificar la elección de Aguilar, aunque la razón fundamental debe buscarse en las ventajas logísticas que ofrece la localidad palentina. La fábrica de Aguilar se dedicará a la elaboración de un producto específico: los paneles y puertas seccionales –la puerta metálica plegable– que es el modelo más demandado actualmente por el mercado, como lo fue en su día la puerta industrial basculante.

Un sector desconocido

La fabricación de puertas metálicas se inició en la región hace casi medio siglo y ha concentrado en Cantabria varias de las mayores empresas del país, que han formado un cluster muy potente, hasta el punto que sus productos vienen marcando la pauta a seguir por otras firmas nacionales.
Los fabricantes de puertas metálicas forman un colectivo no demasiado conocido, pero su importancia para la economía regional se hace evidente cuando se observa su volumen de ventas y los puestos de trabajo que generan. Las empresas cántabras –entre las que se encuentra el mayor fabricante español, Puertas Roper, y firmas de la importancia de Novoferm Alsal y Nueva Castilla– facturan en conjunto cerca de 60 millones de euros al año y dan empleo a más de 600 trabajadores, la gran mayoría de ellos en la región.
A estas grandes empresas hay que añadir algunas pequeñas y medianas industrias, como Puertas Altamira o Talleres Labarca y un número indeterminado de talleres artesanales. Configuran todos ellos un sector bastante atomizado, que suelen ser identificados fuera de Cantabria por el producto que impulsó en la década de los sesenta su imagen de marca en el mercado nacional: la puerta basculante.
La atomización del sector radica en buena medida en la sencillez tecnológica del producto, sobre todo en sus modelos más básicos y, como consecuencia, en la facilidad para ser imitado, tal y como señala el gerente de Novoferm-Alsal, Alvaro Rodríguez-Maribona: “En la tecnología en la fabricación de puertas lo importante es el diseño, pero una vez diseñada la puerta, la capacidad de copia del mercado es muy grande y al final lo importante es conseguir, además de calidad, mayor volumen de producción y mejor precio”.
Quizá sea esta razón, junto a la cerrada competencia existente entre las tres grandes empresas de Cantabria, la que explique la preocupación del sector por el espionaje industrial, que les lleva a guardar celosamente sus innovaciones, o su renuencia a facilitar datos sobre su actividad, a pesar de que la tecnología que utilizan tanto en las cadenas de producción como en los programas de control numérico o en los automatismos de apertura de las puertas, proviene generalmente de terceras empresas y es para todos los fabricantes prácticamente idéntica.

De la artesanía a las cadenas de montaje

La pionera en la fabricación de puertas metálicas es Roper. Creada a principios de la década de los sesenta por Victorino Rodríguez, tuvo sus inicios en una pequeña nave de Maliaño en la que su fundador fabricaba artesanalmente puertas metálicas. Hoy, aquel pequeño taller se ha convertido en un potente grupo empresarial que cuenta con fábricas en Esparraguera (Barcelona), Torrejón (Madrid) y Alsasua (Navarra), además de las instalaciones ubicadas en Cantabria, que continúan vinculadas a la localidad de Maliaño donde dispone de 40.000 m2 repartidos entre los polígonos de Trascueto y La Cerrada.
Las fábricas del grupo camargués se incrementan ahora con la apertura en Aguilar de Campoo de la planta ya citada.
Puertas Roper posee 15 delegaciones propias, repartidas por todo el territorio naciona,l y su plantilla global esta compuesta por 300 trabajadores directos, a los que hay que sumar un importante número de empleos contratados a empresas de trabajo temporal.
De sus cadenas de montaje salen cada día un millar de puertas de trastero o multiusos y cientos de puertas cortafuegos, aunque las grandes puertas industriales requieren un trabajo mucho más pausado.
El 20% de la producción de Roper viaja a países de Sudamérica, a Marruecos, Líbano, Europa del Este, Italia, Francia y Portugal.
La facturación del grupo ascendió en el 2001 a 29.700.000 euros, de los que nueve millones y medio se generaron en Cantabria.

Alsal

Pedro Salmón y José Alonso, fundadores de Alsal, también tienen su punto de partida en un pequeño taller de Maliaño. Aunque la actividad de ambos en este sector comienza con la década de los setenta, la creación de Alsal se remonta a 1981. Tras 15 años de trabajo en solitario, la compañía se asoció en 1996 con la multinacional alemana Novoferm para fabricar y distribuir en España las puertas metálicas diseñadas por este gran grupo industrial, lo que les ha llevado a convertirse en una de las empresas nacionales más importantes del sector. En su planta de Guarnizo, Novoferm-Alsal ensambla los paneles y componentes fabricados en Europa por otras factorías del grupo; un trabajo que se verá notablemente ampliado cuando se ponga en pie la nueva fábrica que la sociedad planea levantar en Cantabria y que añadirá 20.000 m2 más de producción a los 15.000 de Guarnizo y a los 5.000 de la fábrica matriz de Alsal en Maliaño.
La planta de Novoferm-Alsal en Guarnizo cuenta con una plantilla de 120 trabajadores y su facturación alcanzó el pasado ejercicio una cifra cercana a los 16 millones de euros. La compañía produce seis tipos de puertas: industriales contrapesadas, puertas metálicas de interiores, cortafuegos, basculantes de muelle, seccionales domésticas y seccionales industriales.
La futura planta de Alsal contará también con una línea orientada hacia la fabricación de productos diferentes a los que exige la industria o el mercado doméstico, en un intento de acceder a nichos de mercado que demandan puertas con componentes más específicos.
Los fundadores de Alsal se han introducido, además, en el sector de carpintería y perfiles de PVC, con la creación de la firma Alsaplas, también ubicada en Maliaño.

Puertas Nueva Castilla

Puertas Nueva Castilla es otra de las empresas históricas del sector. Su creación se remonta a 1964, fecha en la que Francisco Prieto puso en marcha su proyecto empresarial. Nueva Castilla ha logrado en estos años una importante cuota de mercado en el sur de Francia y cuenta con una fábrica de 9.000 m2 en el municipio de Polanco en la que trabajan cerca de 100 operarios, aunque la totalidad de la plantilla distribuida entre sus diferentes delegaciones se eleva a 236 empleados.
La empresa dispone en ese mismo emplazamiento de otros 8.300 metros de terreno destinado a futuras ampliaciones. La facturación de Puertas Nueva Castilla ascendió en el 2001 a 9.640.000 euros.
Nuevas iniciativas

En un proceso similar al que tiene lugar en otros sectores donde las tecnologías no son demasiado complejas, antiguos trabajadores formados en estas tres grandes empresas han ido estableciéndose por su cuenta y creando pequeñas firmas que trabajan para entornos muy locales. Al fin y al cabo, tal y como reconoce un portavoz de una de estas grandes empresas: “a la hora de fabricar una puerta metálica convencional no hay mucho misterio, es como un mecano que no requiere grandes líneas de fabricación ni grandes inversiones”.
Quizá por eso, y a pesar de la opacidad de la que gustan rodearse, pocas sorpresas caben entre competidores que se conocen muy bien, y cuyas trayectorias empresariales han corrido en Cantabria de forma paralela. El éxito de todas ellas ha acabado por convertir la región en la mayor productora nacional de puertas metálicas. Algo que estuvo a punto de conseguir en su día con las puertas de madera y que la crisis de Marga impidió.

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