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Caja Madrid aumenta un 20% su negocio en Cantabria

El dinamismo del mercado inmobiliario es el principal responsable de que el volumen de negocio de Caja Madrid en Cantabria creciese el pasado año un llamativo 20%. Sus inversiones crediticias aumentaron nada menos que un 27%, hasta situarse en 440 millones de euros y, en el caso de las hipotecas solicitadas por particulares, mantenían un ritmo de crecimiento del 33%.
Los depósitos de clientes cántabros en la entidad madrileña evolucionaron de una forma más moderada, al subir un 12%, hasta situarse en 319 millones de euros.
Caja Madrid comenzó su despliegue en Cantabria en 1988 con la adquisición de la mitad de las sucursales de Caja Rural, y ya cuenta con 43.798 clientes en nuestra comunidad, con los que tiene contratada una media de 4,3 productos financieros por cliente.
La red de Caja Madrid en Cantabria está formada por 22 oficinas, de las que cinco se ubican en Santander, y está atendida por 99 personas.
A lo largo de 2004, la entidad madrileña espera abrir dos nuevas oficinas en Cantabria, posiblemente en la propia capital, y aumentar su cuota en el mercado de empresas.
Lo que difícilmente podrá mejorar es el ritmo de crecimiento del margen de explotación, que experimentó el pasado año un crecimiento del 55%, a pesar de los bajos tipos de interés.

Las gasolineras empiezan a servir biodiésel

El biodiésel ha llegado a las estaciones de servicio de Cantabria. Este combustible ecológico elaborado a partir de aceites vegetales, ha comenzado a ser distribuido por Rafrinor en algunas gasolineras de la región (Valdecilla, en Santander, Comillas, El Haya y Castro Urdiales). La intención de Rafrinor es la de extender gradualmente la red de suministro a otros puntos del territorio cántabro, de manera que los propietarios de vehículos diésel, dispongan, por el mismo precio, de un combustible alternativo al gasoil y diez veces menos contaminante.
El biodiésel fabricado por Rafrinor se elabora a partir de los aceites residuales de uso alimentario. Esta empresa vizcaína, que cuenta con una delegación en Cartes, ha creado una red de recogida de aceites usados en establecimientos hosteleros del País Vasco y Cantabria. Tras su procesamiento en la planta que posee en Alava, el aceite usado se convierte, mediante la adición de reactivos químicos, en un combustible con la misma potencia energética que el gasoil pero más respetuoso con el medio ambiente.
Aunque el procedimiento de obtención del biodiésel es todavía bastante costoso, la exención del impuesto de hidrocarburos, para incentivar su consumo, permite igualar su precio de venta al público con el del gasoil. La expendición de biodiésel en las estaciones de servicio pone ahora al alcance de los automovilistas un combustible ecológico que hasta ahora sólo podía ser utilizado por algunas flotas de vehículos de transporte.

Caja Laboral descubre el mercado cántabro
La entidad financiera del Grupo Mondragón abrirá cinco oficinas en Santander en 2004

El mercado cántabro se ha convertido en objetivo preferente de las cajas vascas. Tras el impulso que BBK (Bilbo-Bizkaia Kutxa) dio a su red de sucursales en Cantabria en 2002, al duplicar en un sólo año su número de sucursales hasta situarlo en ocho, Caja Laboral pretende hacer otro tanto.
La entidad financiera del Grupo Mondragón cuenta ahora con una sola sucursal en Castro Urdiales, pero va a abrir a lo largo de este año nada menos que cinco nuevas oficinas, con la particularidad de que todas ellas se van a concentrar en Santander. Una opción bastante diferente al modelo de expansión aplicado por BBK, cuyas oficinas se reparten por toda la zona costera (Castro Urdiales, Maliaño, Torrelavega, Santa Cruz de Bezana, Solares, San Vicente de la Barquera y Santander).
El interés de estas entidades financieras por nuestra comunidad responde tanto al creciente asentamiento en la zona oriental de personas procedentes del País Vasco a las que no quiere perder como clientes, como a la necesidad de explorar nuevos mercados. De hecho, la estrategia de expansión aplicada por Caja Laboral le ha rendido muy buenos resultados. El pasado año, las sucursales situadas fuera del País Vasco y Navarra –aproximadamente un tercio de todas las que tiene–, le aportaron el 45% de los préstamos hipotecarios y personales, y el 25% de los ahorros captados.
Por otro lado, Cantabria está por debajo de la media nacional de sucursales bancarias (una oficina por cada mil habitantes), al contar con 0,84 sucursales por cada millar de ciudadanos, ya que según los datos del Banco de España hay 454 oficinas. Caja Laboral puede aprovechar que su segmento (cooperativas de crédito) aún está menos representado ya que sólo tienen 13 oficinas.

El rostro financiero de Mondragón

Caja Laboral forma parte de Mondragón Corporación, una cooperativa estructurada en tres grandes divisiones: financiera, industrial (con empresas como Fagor o Irizar) y distribución (Eroski). La financiera incluye el negocio bancario de Caja Laboral y la actividad vinculada a Lagun-Aro, entidad de previsión social de las cooperativas de MCC.
Caja Laboral cerró el pasado ejercicio con un beneficio neto de 103,4 millones de euros, un 3,4% más que en el 2002.
La entidad financiera del Grupo Mondragón cuenta con 336 sucursales, 93 de ellas repartidas por Castilla y León (51), Aragón (28), La Rioja (11), Madrid (1), Barcelona (1) y Cantabria (1). Esta red comercial se incrementará a lo largo de 2004 con la apertura de 12 nuevas oficinas que se situarán, además de en nuestra región, en Burgos, Salamanca, Valladolid, Navarra, Vizcaya y Zaragoza. La entidad tenía el pasado año 1.781 trabajadores socios, 74 más que en el ejercicio precedente.
En 2004, Caja Laboral prevé alcanzar un volumen de recursos de clientes de 10.000 millones de euros, de los que un 11% corresponderán a saldos procedentes de la red de expansión.

Legálitas entra en la región con su asistencia jurídica telefónica

La empresa de asistencia jurídica Legálitas ha entrado en Cantabria en alianza con el gabinete de abogados que dirige Ángel Sánchez Resina. Su intención es ofrecer cobertura legal al amplio mercado que no está fidelizado por ningún bufete, puesto que se trata de personas que no han hecho nunca uso de un abogado (un 80% de la población), o lo hacen de forma muy esporádica.
La fórmula comercializada por Legálitas desde hace seis años se basa en un bono anual que en el caso de una familia tiene un costo de 68 euros y le permite consultar por vía telefónica cualquier duda legal durante ese periodo o solicitar un formulario para los contratos tipo más habituales. En el caso de que los abogados que atienden el call center no puedan solucionar el problema, el abono incluye una visita al bufete local asociado.
Legálitas tiene contratos semejantes para pymes, por importe de 18 euros al mes, comunidades de propietarios (160 euros al año) y autónomos (98 euros). La compañía también ha sido subcontratada para atender servicios de consulta jurídica telefónica que han puesto en marcha algunos organismos públicos.

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