Un nuevo centro empresarial a las puertas de Santander

Uno de los indicadores del crecimiento de una gran capital es su capacidad para generar a su alrededor polos de atracción empresarial: polígonos industriales y centros de negocios, con oficinas y despachos profesionales. Claro que, para que esto ocurra, es preciso disponer de una buena red de carreteras que permita disfrutar de las ventajas de la cercanía a la capital.
Estas circunstancias son las que concurren en el Crucero de Revilla de Camargo, el lugar elegido por la promotora cántabra Abaluarta para levantar un centro de empresas, cuya primera entrega de locales se producirá a finales de este mismo mes.
La importancia del Crucero, un punto situado a menos de diez kilómetros de Santander, se explica por la confluencia de dos carreteras con un intenso tráfico, la N-623 (Santander-Burgos) y la autonómica que une el Ayuntamiento de Camargo con Puente Arce. Un valor estratégico que se ve reforzado por la presencia a menos de 700 metros del enlace con la Ronda de la Bahía.
Esta excelente ubicación animó a Abaluarta a embarcarse en este proyecto, una iniciativa en la que ha invertido 4,8 millones de euros y que choca con el escaso dinamismo de la mayoría de las promotoras, que han optado por la prudencia a la espera de que se reactive la economía regional.

Un complejo de locales y oficinas

El proyecto de Revilla de Camargo es el de más envergadura afrontado por Abaluarta hasta la fecha, aunque responde al mismo planteamiento de trabajos anteriores: la apuesta por zonas situadas en puntos que son estratégicos para las empresas. Así ocurrió con las tres naves industriales que promovió en la Avenida de Parayas y con otra actuación similar en el viejo polígono de Nueva Montaña. Pero fue al adquirir los terrenos colindantes al Crucero de Revilla de Camargo cuando dio un salto cualitativo, el que va de la simple nave industrial a la creación de un centro de empresas y locales de negocio.
El de Revilla es un complejo integrado por tres edificios, con un vial interior que lo asemeja más a una urbanización residencial que a un inmueble de oficinas. El centro, diseñado por los arquitectos Pedro y David Aguayo, se levanta sobre una parcela de 11.500 m2. Aprovechando la superficie edificable de la finca, unos 6.000 m2, se ha construido un gran parking subterráneo con capacidad para 220 plazas. Sobre él se levantan los tres inmuebles de dos plantas, que totalizan los 14.000 m2 que tiene el complejo.
La planta baja está pensada para acoger pequeños negocios, mientras que la superior se orienta hacia despachos profesionales y oficinas. Entre una y otra sumarán 40 locales, con una superficie media de unos 160 metros cuadrados. No obstante, su carácter modular hará que el tamaño pueda adaptarse a las necesidades de quien los vaya a ocupar, especialmente en la planta primera, cuya estructura metálica permite la creación de grandes espacios diáfanos.
Aunque todavía no ha empezado la comercialización, el centro contará en breve con los primeros ocupantes: una oficina de Caja Cantabria, que es la entidad que financia el proyecto; un taller de imprenta y una firma de electricidad.
El complejo cuenta con dos espacios especialmente pensados para albergar actividades muy específicas: un local de unos mil metros cuadrados, idóneo para instalar un supermercado, que ha despertado interés en el sector, y el hueco destinado a una cafetería-restaurante –delimitado por el saliente semicircular de la fachada–.
El complejo también cuenta con aparcamientos exteriores que, sumados al parking subterráneo, completan un total de 311 plazas. La facilidad de aparcamiento será uno de los atractivos de este centro de empresas, dispuesto a ser una alternativa para aquellos negocios que, sin alejarse de Santander, quieran evitar los problemas del entorno urbano.
Una fachada funcional, donde el aluminio y el cristal son los materiales predominantes, es la propuesta estética de los diseñadores del proyecto, aunque el cierre de la planta a nivel de calle dependerá de los negocios que se instalen finalmente en ella.

Una zona en desarrollo

El complejo, que todavía no tiene un nombre que lo identifique, estará completamente terminado a finales de año. En este plazo, sus promotores confían en que la economía de Cantabria comenzará a mostrar señales de reactivación. Cuando llegue ese momento, el centro de empresas de Revilla será una de las principales plataformas al servicio de las pymes, tanto por sus comunicaciones viarias como por el amplio potencial de desarrollo de la zona, ya que buena parte del millón de metros cuadrados de suelo comercial e industrial que prevé el nuevo Plan General de Camargo estarán en el entorno de la Ronda de la Bahía.

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