Cantabria orientará la FP de todo el país en electricidad y electrónica

No ha sido en el Parque Tecnológico sino en Torrelavega, ni tampoco en la rama sanitaria sino en las de electricidad y electrónica, pero Cantabria cuenta ya con un Centro de Referencia Nacional de Formación Profesional. Quizá sean esas dudas sobre la ubicación más adecuada o sobre el contenido de las enseñanzas lo que explique la tardanza de una década en ejecutar un proyecto para el que la Administración central transfirió ya en el año 2000 novecientos millones de las antiguas pesetas. Un dinero que acompañaba la asunción por parte de la comunidad autónoma de las políticas activas de empleo que hasta ese momento ejercía el INEM.
A diferencia de otras comunidades, Cantabria no contaba en su entramado de centros de formación profesional con uno que sirviera de referencia, específico y diferenciado, como tenían otras regiones. Pero definir qué ámbito era el que más nos convenía, de los que todavía no estaban cubiertos por esa red de centros nacionales, y en qué lugar de Cantabria debía construirse eran, al parecer, cuestiones tan arduas que consumieron los últimos cuatro años de mandato de Martínez Sieso sin llegar a concretarse.

Una apuesta por Torrelavega

Quizá por ese carácter de vanguardia que se quiere dar a estos centros, la idea de ubicarlo en el Parque Tecnológico resultaba muy atractiva cuando el equipo de gobierno del PP recibió la transferencia del INEM. Tan atractiva que en 2006, y cuando todavía no habían comenzado las obras de urbanización del Parque, PSOE y PRC, que llevaban ya dos años gobernando, entendieron también que esa era la ubicación más adecuada.
Pero esperar a que se completase la urbanización del Parque hubiera ralentizado aún más la ejecución del proyecto y, como un gesto hacia la comarca del Besaya, finalmente se optó por construir el Centro en Torrelavega. Para ello se aprovechó un inmueble ya existente donde el INEM venía impartiendo cursos de formación ocupacional desde los años 80.
El edificio, situado en el Barrio de Covadonga, ha sido objeto de una rehabilitación integral y ampliado para poder albergar tanto el nuevo Centro de Formación Profesional como una oficina del Instituto Cántabro de Empleo. El único centro de referencia en toda España para la formación en especialidades de electricidad y electrónica dispondrá de 3.818 m2. Una superficie a la que hay que sumar los 700 m2 que ocupa la Oficina de Empleo.
Definir a qué familia profesional se iba a dedicar el Centro tampoco fue una elección fácil. Quedaban libres tres áreas –sanidad, agraria y electricidad–, ya que en esta red de centros nacionales no se pueden duplicar las enseñanzas. La sanidad fue, de hecho, el primer campo en el que pensaron tanto el Gobierno del PP, que negoció la transferencia, como el del PSOE-PRC que la ha llevado a término. En el caso de la actual coalición de gobierno, esa opción reafirmaba su interés por potenciar la industria ligada a la biomedicina, que va a tener su mejor expresión en el Instituto de esta especialidad que se construirá en el Parque Tecnológico.
Sin embargo, la elección final se decidió en favor de las ramas de electricidad y electrónica, por las múltiples aplicaciones que tienen en sectores industriales de todo tipo. También el Centro de Leganés (Madrid) pretendía impartir enseñanzas en esos campos pero se impuso la propuesta cántabra y el centro de Leganés tutelará la especialidad de domótica, mientras que al de Torrelavega se le asignaron las áreas profesionales de instalaciones eléctricas, telecomunicación y equipos electrónicos.

Centro de referencia

Lo que se ha construido en la capital del Besaya no es un centro más de los que forman la red pública de formación profesional. Sus funciones van más allá de las meramente formativas. Se trata de instituciones pensadas para servir de orientación a otros centros, de modo que la respuesta de la FP sea siempre la adecuada a la demanda de cualificación de los sectores productivos. Eso pasa por observar los movimientos del mercado e innovar, y por servir de enlace entre los centros de formación y las empresas.
El Centro de Torrelavega colaborará también en el proceso de evaluación y acreditación de las competencias profesionales en electricidad y electrónica, mediante la elaboración de manuales de procedimiento, cuestionarios de autoevaluación y la realización de pruebas de competencia profesional, especialmente aquellas que requieran un equipamiento de alta tecnología.

Un equipamiento costoso

Las obras de remodelación del viejo edificio del INEM comenzaron en octubre de 2007 y exigieron todo un año para adecuar el inmueble a su nueva función. El pasado año se dedicó a equiparlo y amueblarlo, mientras se tramitaba su calificación como Centro de Referencia Nacional; un proceso que finalizó en febrero con la aprobación por parte del Consejo General de la Formación Profesional. Entre obra civil y equipamiento ha requerido una inversión de 5,6 millones de euros, algo más de los 900 millones de pesetas transferidos en su momento por la Administración central.
Los 3.818 metros cuadrados de que dispone el centro se reparten entre tres talleres, nueve aulas, un salón de actos y una sala de juntas, además de oficinas y salas de reuniones. También cuenta con un espacio destinado a la orientación profesional. En las aulas se impartirán cursos sobre comunicaciones, sistemas automáticos, metodología didáctica, desarrollo de proyectos, automatización industrial y electromedicina. Esta última es una de las especialidades que más interés ha suscitado y se orienta a la formación de técnicos que van a desarrollar su trabajo en la instalación y mantenimiento de estos equipos en centros sanitarios, así como en empresas fabricantes, distribuidoras o proveedoras de servicios de electromedicina.
Para mantenerse a la vanguardia de su rama profesional, el equipamiento de los talleres cobra especial importancia. A ello se han destinado 1,2 millones de euros, a los que hay que añadir otros 240.000 en equipos informáticos y audiovisuales.
En los tres talleres se impartirán las enseñanzas prácticas en instalaciones de alta y media tensión, electrotécnicas y de telecomunicaciones. La maquinaria con que están dotados va desde la mecatrónica, neumática e hidráulica a los autómatas y sistemas electrónicos, los equipos de medición y análisis para electromedicina o la robótica industrial.
Dado que estos equipos pueden quedarse obsoletos con relativa facilidad, se cuenta con las ayudas para actualización que la Administración central viene convocando anualmente y que se concretaron hace pocas semanas en la concesión de 466.000 euros al Centro de Torrelavega.
En el apartado de personal se intenta que los gastos de plantilla no disparen los costes de mantenimiento del nuevo centro. Por el momento, cuenta con seis profesores y las acciones formativas podrían comenzar el segundo semestre de este año, pero la Dirección General de Empleo de Cantabria entiende que la formación o las funciones que desarrolle el Centro no deben apoyarse necesariamente en personal de plantilla. “Al ser entidades al servicio de la formación profesional –explica la Directora General de Empleo de Cantabria, Carmen Díez– y estando vigilante de las necesidades de los centros educativos, no se concibe como un centro que depende exclusivamente de su plantilla de profesores, sino que se prevén convenios, contactos permanentes con el entorno, con la Universidad y con las empresas”.
Aun así, obtener los recursos que va a precisar el nuevo centro para mantenerse actualizado es una de las preocupaciones del Gobierno cántabro, que confía en que sea capaz de lograr un alto grado de autofinanciación.

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