Susider duplicará sus instalaciones en Cantabria
El agotamiento de los polígonos industriales situados en el área de la Bahía, coloca a las empresas que están ubicadas en ellos en la tesitura de buscar un nuevo emplazamiento –en ocasiones, fuera de Cantabria– o renunciar a crecer. Susider, la firma metalúrgica creada en los años setenta por el fundador de Puertas Roper y otros dos socios, ha podido obviar esta alternativa, aprovechando la oportunidad que le ofrecía la puesta en venta de una parcela de 22.000 metros cuadrados junto a sus instalaciones de La Cerrada (Maliaño).
Sobre el terreno, Susider levantará unos 11.000 m2 de naves con las que duplicará el espacio de fabricación y almacenamiento del que dispone. La nueva instalación, que podría estar concluida dentro de un año, permitirá redistribuir las áreas de trabajo, contar con mejores accesos para los camiones que entran y salen continuamente de la factoría y ampliar las líneas de producción, con más maquinaria.
Con este paso, la firma de Maliaño, dedicada al corte a medida de productos siderúrgicos, se dotará también de espacios para una posible diversificación para hacer frente al previsible descenso en la demanda en los dos sectores donde tiene más clientela: el automóvil y la construcción.
El buen momento económico por el que viene atravesando el país ha tenido su reflejo en la evolución de esta empresa. El alto consumo de acero, un material presente en multitud de sectores productivos, y su encarecimiento explican que una firma de líneas de corte como Susider haya alcanzado en 2006 los 140 millones de euros de facturación, lo que la sitúa entre las veinte mayores empresas de Cantabria por volumen de ventas.
Esta cifra es, también, resultado de la estrategia de expansión puesta en marcha en los años 90, cuando Susider tomó la decisión de aproximarse a los mercados más dinámicos, abriendo sendas plantas en Madrid y Barcelona. En el polígono de San Martín de la Vega, de la capital de España, cuenta con una instalación de 6.000 m2 desde la que cubre toda la zona centro del país y Andalucía. A su vez, el centro de corte que tiene en las proximidades de Barcelona presta servicio a Cataluña y Aragón. Las instalaciones de Maliaño, que albergan la sede del grupo, atienden a Cantabria y al País Vasco, en donde se encuentran algunos de sus mejores clientes. Más difícil es la penetración en la zona levantina, donde se concentran muchos de sus competidores, aunque el de mayor tamaño, Gombarri, está ubicado en Burgos.
Al contrario de lo que sucede en los países de Centro Europa, donde las instalaciones de corte continúan en manos de las propias acerías, en España este tipo de servicio suele ser prestado por empresas creadas exclusivamente con este objetivo. Aunque hay excepciones, como la que representa en nuestro país Arcelor Transformados, dependiente del mayor grupo siderúrgico del mundo (Arcelor-Mittal), empresas como Susider se valen de su mayor rapidez de respuesta para competir con estos grandes centros.
Importante presencia en el mercado vasco
Su actividad parte de las enormes bobinas que salen de las acerías, que pueden llegar a pesar 25 toneladas. De ellas cortan flejes y planchas de acero a medida para sectores tan variados como la industria auxiliar del automóvil, la construcción, los fabricantes de electrodomésticos, mobiliario, ascensores, herramientas, bidones, depósitos o señales viarias.
Entre los clientes de Susider en Cantabria se encuentran empresas como Talleres Orán, Teka, Armando Alvarez, Talleres Jacinto Herrero, Alsal, Nueva Castilla o Puertas Roper, además de almacenistas de productos siderúrgicos. Pocas empresas en comparación con las que abastece en el País Vasco, algo que desde la propia siderúrgica se interpreta como un síntoma del escaso dinamismo industrial de nuestra región.
El Puerto, desaprovechado
Susider confía en que la mejora de las infraestructuras viarias cántabras le permita llegar con más facilidad a las comunidades limítrofes. Para rentabilizar los viajes, los camiones que transportan su mercancía deben salir y volver en el mismo día y eso ha limitado hasta ahora sus incursiones en Castilla León o en Asturias, pero ambas comunidades se encuentran entre sus objetivos inmediatos.
La materia prima le llega a Susider por vías muy distintas. Casi la mitad de las más de doscientas mil toneladas de acero que mueve anualmente, se importan por barco desde siderurgias situadas en Europa (Corus, en Inglaterra, o la italiana Ilva) o de países tan alejados como Sudáfrica, Irán, Kazajistán, Rumanía o China.
Para la empresa de Maliaño, poder utilizar el Puerto de Santander supondría un considerable ahorro en el transporte de las bobinas de acero. Sin embargo, el puerto santanderino apenas cuenta para el tráfico de productos siderúrgicos (salvo el alambrón que exporta Global Steel), por lo que Susider se ve obligada a recibir la mercancía a través de los puertos de Bilbao, Pasajes y Barcelona. Se pierde así no sólo el tráfico que genera la compañía, sino el acero que importan los grandes polos industriales de Castilla y León, donde hay consumidores tan relevantes como la planta de Renault en Valladolid.
También en esto, las todavía deficientes comunicaciones por carretera y ferrocarril con la Meseta juegan en contra a la hora de disputar ese tráfico al puerto bilbaíno.