El Llano de La Pasiega se convertirá en la mayor área industrial de la región
Nadie contaba con él cuando el Plan de Ordenación del Litoral dibujó las grandes reservas de suelo estratégicas, pero el polígono que el Gobierno cántabro va a crear en el llano de La Pasiega (Piélagos) será el mayor de la región y va a aportar muchas novedades. Por ejemplo, va a suponer una incursión del Puerto de Santander tierra adentro y será una gran base operativa de Renfe. Aún quedará espacio para tratar de concentrar en la zona la nueva industria agroalimentaria.
La intención de convertir la mies que hay entre Parbayón y Renedo en un enorme polígono industrial y logístico ha sido una sorpresa, aunque había sido propuesto por el alcalde de Piélagos al consejero de Industria en una conversación informal a comienzos de legislatura. Pero mucho más llamativo es el hecho de que, siendo el último en llegar, este polígono probablemente será el más rápido en materializarse entre los que están en fase de proyecto. No sólo por la aplicación de la fórmula urbanística PSIR (proyecto de interés regional), sino también por las dificultades de desarrollo que están teniendo otros, y especialmente su competidor natural, el polígono de Villaescusa, que ya fue proyectado por el Gobierno de Martínez Sieso y poco ha avanzado desde entonces.
Las mies de La Pasiega está ubicada estratégicamente. Además de la carretera N-623 y la línea ferroviaria que une Madrid con Santander, el futuro polígono estaría atravesado por la autovía entre Zurita y Parbayón que, a su vez, conectará con la Ronda de la Bahía.
Su plasmación configurará un corredor que va a enlazar todas las grandes áreas productivas del arco de la bahía, desde el Puerto de Santander y su zona litoral de influencia hasta Renedo, lo que incluye los polígonos de Morero, Villaescusa y Parbayón. Un eje industrial y logístico tan importante o más que el formado a lo largo de decenios a las orillas del Besaya.
Una estación intermodal
La Autoridad Portuaria de Santander se enfrenta a un problema que no tiene una solución fácil, el agotamiento del espacio utilizable, algo que hace sólo diez años parecía un posibilidad muy remota, a la vista de las enormes campas que entonces quedaban por utilizar. La única solución está en hacer nuevos rellenos en la Bahía, con la consiguiente polémica popular, o recuperar en 2018 –cuando venzan las concesiones– los 250.000 metros cuadrados que ocupa el polígono de Raos, algo que tampoco estará exento de debate, al tener que desalojar a los actuales ocupantes.
Pero ese no es el único problema estratégico. El Puerto también necesita asegurar una mayor agilidad en el tráfico ferroviario de mercancías si quiere mantener su apuesta en el terreno de la exportación e importación de automóviles.
El traslado al Gobierno de Cantabria de esta inquietud, llevó a la Consejería de Industria a explorar las posibilidades que ofrecía el gran polígono que se pretendía construir entre Piélagos y Villaescusa para asentar en él las actividades logísticas e industriales más vinculadas al tráfico marítimo. En teoría, era la solución idónea, tanto por la cercanía y su posición en el eje natural que conecta el Puerto con La Meseta como por el hecho de que este área ya estaba reservada por el Plan de Protección del Litoral (POL), lo que aparentemente evitaba muchos problemas de desarrollo urbanístico.
Pero esa era la teoría. En la realidad han aparecido circunstancias casi insalvables que afectan a los terrenos del antiguo INI (la zona que se asienta en el municipio de Villaescusa) y eso obliga a reducir sensiblemente el millón y medio de metros cuadrados largos reservados por el POL. Parte de ese suelo estaba afectado por el trazado de la autovía entre Zurita y Parbayón, que por otra parte es imprescindible para el proyecto; hay terrenos que aún tienen el carácter de una concesión de Costas y, para complicar aún más las cosas, la urbanización es muy costosa, dado que el suelo está formado por lodos de mineral –era un antiguo lavadero de Agruminsa– y plantea importantes problemas de consolidación.
Además, la zona presenta valores ecológicos en el entorno del Arroyo de la Mina (áreas boscosas y aguas termales) que probablemente tendría que ser excluido. Se da la paradoja de que ha sido el Partido Popular, que eligió esos terrenos para construir el polígono en la pasada legislatura, el que ha puesto de relieve la existencia de esos valores ecológicos al interpelar al Gobierno sobre la paralización del Parque Empresarial Villaescusa, que prácticamente no ha conocido avances desde que se constituyera una empresa pública para su promoción en 2003.
Ante todos estos problemas, La Pasiega, que se encuentra unos pocos kilómetros cuenca arriba, emergió como la alternativa más rápida y factible, dado que además resolvía la ubicación de la terminal ferroviaria intermodal en torno a la cual se articulará el área industrial.
Esta estación clasificadora de mercancías, que estaría conectada con el Puerto de Santander, tendría una longitud de vías de 750 metros, mayor que las playas de carga de la terminal de Muriedas. Pero hay otra ventaja notoria, ya que también podrá sustituir a la de Tanos, con lo que evitará otro dolor de cabeza a las autoridades regionales y, especialmente, a las de Torrelavega, al evitar el estacionamiento de las mercancías peligrosas junto a zonas pobladas. Su construcción abriría también la posibilidad de disponer de un apeadero en las cercanías de La Pasiega.
La elección de Iparlat
Además de servir al Puerto, el estudio de viabilidad redactado por la empresa pública Sican, cree que en La Pasiega quedaría espacio de sobra para hacer un polígono de actividades agroalimentarias, que se beneficiará de la conexión ferroviaria.
El primer interesado de este sector en asentarse ya se conoce: será Iparlat, que ha anunciado ya su intención de trasladar las instalaciones que tiene en Renedo de Piélagos. La fábrica se siente agobiada por el crecimiento del casco urbano de Renedo y en el Llano de La Pasiega podrá duplicar sus líneas de producción (actualmente cuenta con dos líneas de envasado de botellas de plástico y otras dos de brik). En su emplazamiento actual, la falta de espacio ha obligado a Iparlat a alquilar naves donde almacenar su producción.
En el traslado al nuevo polígono probablemente sería acompañada por la Cooperativa Lechera SAM, cuyas instalaciones comparten el mismo recinto industrial.
267 hectáreas
En el diseño del futuro polígono habrá espacios, también, para la ubicación de otros tipos de empresas, repartidas en un gran área de servicios, que ocuparía 123.000 m2; otra zona logística, con 220.000 m2, y un pequeño polígono de actividades complementarias (99.000 m2), así como espacios de equipamiento comercial, social y deportivo.
Todo ello producirá un cambio radical en esta bucólica mies de 267 hectáreas, de propiedad bastante fragmentada, cuyos terrenos hoy tienen la condición de no urbanizables en su mayor parte.
El proyecto para hacer en la zona el mayor área industrial de la región avanza deprisa en el terreno administrativo. De la próxima reunión de la Comisión Regional de Urbanismo saldrá su aprobación inicial, que podría convertirse en definitiva antes del verano. A partir de ese momento, Sican tiene la intención de proceder simultáneamente a la compra de suelo y a la licitación de los trabajos de urbanización de la mies, de manera que tanto las obras como la comercialización del polígono puedan iniciarse a lo largo de este mismo año.