TURISMO: No bajan los visitantes, pero sí la caja
Cada vez tiene menos sentido esperar al pie de la escalerilla del avión al turista que hace el número redondo millonario, porque los propietarios de los hoteles son conscientes de que los grandes números ya no siempre significan grandes cajas. La durísima competencia interior, por una clientela que no ha perdido el interés por veranear pero sí el dinero, y los comparadores de internet han dado un vuelco a los precios.
El cliente ya no reserva con meses de antelación sino que espera hasta el último día para encontrar una oferta y, en caso de no hallarla, no tiene mayor inconveniente en reconducir su búsqueda hacia otro destino. El resultado es una incertidumbre permanente para el hostelero y una drástica caída de los precios. Este mes de agosto es fácil encontrar habitación en cualquier hotel de playa de Cantabria de un día para otro, algo que en otras épocas hubiese resultado casi imposible, y hacerlo a precios de hace dos décadas.
Baja sistemática de los ingresos
El pasado año se alojaron en hoteles de la región 1.030.000 personas, pero el número de noches contratadas (2.265.000) fue aproximadamente el mismo que a comienzos de siglo, cuando los visitantes no llegaban a 900.000 y el número de plazas hoteleras era apenas la mitad. Y si ya por entonces había una queja unánime sobre la creciente volatilidad de los turistas, que han perdido el hábito de estar varias semanas de hotel, ahora hay que considerarlos simplemente viajeros, un transeúnte que apenas permanece dos noches de promedio. Esto hace que la ocupación se resienta cada vez más y que los hoteles se lancen a políticas de precios agresivas.
Las estadísticas de ingresos por habitación son demasiado recientes como para tener una referencia histórica, pero sí sabemos que desde julio de 2011 las cajas han bajado cada mes sistemáticamente y, en lo que va de año, de forma espectacular. En enero cayeron nada menos que un 21% con respecto al mismo mes del año pasado y en abril un 16,3%. Ya sólo se superan los veinte euros de ingreso medio por habitación disponible entre junio y octubre, algo que antes se producía únicamente en el trimestre invernal. Y en el más rentable de los meses (que siempre es el de agosto) es posible que este año no se alcancen los 50 euros de ingreso medio (el año pasado se quedaron en 52).
Una parte del turismo hotelero se ha desviado hacia otro tipo de alojamientos más baratos, pero nadie se libra de los descensos. Los campings han resistido bastante bien gracias a ese trasvase, pero están lejos de los más de 290.000 usuarios que llegaron a tener en 2006, si bien es cierto que por entonces se celebraba el Año Jubilar.
El cliente de los campings, en cualquier caso, es más reposado y más fiel, porque permanece casi cinco días de promedio y tiene más predisposición a volver al mismo establecimiento.
Dependientes de la climatología
Desgraciadamente, el éxito turístico de Cantabria depende más de la climatología que de la crisis o de las campañas de promoción y ese es un factor incontrolable. Si ya de por sí el turista que visita la región es volátil, las lluvias persistentes del primer semestre del año le han ahuyentado como nunca antes. Además, como reconoce Emérito Astuy, presidente de la Asociación de Hostelería, el mal tiempo desanimó a muchos de los que vienen de fin de semana, algo que también ha resultado dramático para los restaurantes.
El resultado de un invierno especialmente largo y ruinoso ha sido un estado general de nerviosismo que, según el buscador Trivago, ha llevado a un desplome de los precios en julio, con un descenso del 20% con respecto al año anterior, el mayor de todo el país. Lo que no resulta muy fácil de entender es que, con la misma climatología, en Asturias fuese de sólo el 11% y en San Sebastián los precios no solo no bajasen, sino que subieron.
El turismo rural, peor
Sea cual sea la explicación, los mayores problemas se han dado en el medio rural, donde la mitad de las casas de hospedaje están en venta, porque sus propietarios no consiguen una mínima rentabilidad o los ingresos no son suficientes para pagar los gastos derivados de la inversión. Es el sector más afectado por la climatología, pero también por el exceso de oferta, dado que los casi 500 alojamientos registrados en Cantabria resultan, a todas luces, excesivos.
La Asociación de Turismo Rural confía en que la central de reservas que acaba de poner en marcha contribuya a mejorar los bajísimos índices de ocupación que tienen estos establecimientos, no tanto por la mejora en las búsquedas de alojamiento como para aprovechar el exceso de demanda que pueda surgir en algunos de ellos y derivarla hacia otros con plazas libres.
Los índices medios de ocupación en el turismo rural siempre son mucho más bajos que en los hoteles urbanos y ese es un problema general. El pasado mes de julio no superaron el 22% en el país. Cantabria, a pesar de ser una de las comunidades más solicitadas, apenas sobrepasó el 30%, un porcentaje insuficiente para compensar los largos meses de temporada baja, que sólo encuentran algún alivio en los puentes y siempre que la previsión meteorológica acompañe, lo que no ha ocurrido este año.