EL PRIMER TRAMO DE LA AUTOVÍA DE LA MESETA, EN IMAGENES
El pasado 20 de mayo el ministro Alvarez Cascos inauguraba parte del primer tramo de la Autovía de la Meseta, una fragmentación que sólo podía justificarse por la campaña electoral. Basta recordar que el pasado verano fue el propio ministro quien prohibió expresamente la puesta en servicio provisional de un tramo ya acabado de la Autovía del Cantábrico, que hubiese anticipado algunos meses la solución de las penosas retenciones de San Vicente de la Barquera. Ahora se han completado los cuatro kilómetros que restaban para llegar a Los Corrales de Buelna y queda definitivamente resuelta la primera parte de la futura Autovía con seis meses de adelanto sobre el plazo previsto. Un tiempo muy valioso dado que mejora la fluidez del tráfico en una época de desplazamientos masivos como es la estival.
En total, en los 12,5 kilómetros que separan Torrelavega de Los Corrales de Buelna se han invertido 75,4 millones de euros (12.500 millones de pesetas) y ahora se recorren en apenas ocho minutos.
Los 8,5 kilómetros inaugurados el 20 de mayo corresponden a la parte con mayor intensidad de tráfico (más de 20.000 vehículos al día) y, a la vez, con mayor dificultad técnica, tanto en los primeros kilómetros, para los que se ha utilizado la calzada de la Ronda de Torrelavega, como en el nuevo trazado que discurre por detrás del monasterio de Las Caldas, un terreno muy accidentado donde ha sido preciso realizar importantes desmontes y terraplenes, dos túneles de 663 y 690 metros que han costado 14 millones de euros y varios grandes viaductos.
En los cuatro kilómetros que restaban hasta los Corrales se ha acondicionado la calzada ya existente de la N-611, para el Palencia-Santander. El que circula en dirección Santander-Palencia emplea una nueva calzada a distinto nivel, tanto para permitir que las infraestructuras dispongan de gálibo suficiente como para adaptarse más adecuadamente al terreno por donde discurre, dada la elevada pendiente transversal que tiene. Esto ha obligado, también, a realizar 10.000 m2 de muros de suelo reforzado.
Los desmontes de este último tramo han representado una notable dificultad por las adversas características geotécnicas, lo que ha obligado a adoptar soluciones técnicas muy variadas y complicadas para evitar deslizamientos. Un ejemplo es el muro de 250 metros de longitud realizado con pilotes de un metro de diámetro anclados en el terreno a una distancia de 1,3 metros entre sí, que ha sido necesario construir en las proximidades del depósito de regulación de la depuradora de agua que abastece a Torrelavega y los Corrales.
El tramo finaliza en el enlace Los Corrales de Buelna Sur, construido en forma de diamante, con una glorieta inferior sobre la que se han construido dos estructuras de 145 metros de longitud y cinco vanos para el paso de la autovía y desde la que se conecta provisionalmente con la carretera N-611 en tanto finalizan las obras del tramo siguiente, Los Corrales de Buelna – Molledo.
La obra se ha acompañado de varias medidas ambientales, entre ellas la colocación de más de 6.000 m2 de pantallas antirruido. También se han realizado varios parques públicos, revegetaciones de taludes y plantaciones.