El Gobierno coloca contra las cuerdas a las industrias que cogeneran

La cogeneración llegó hace dos décadas y se convirtió en un importante empujón para las grandes industrias españolas, ya que mejora sensiblemente el aprovechamiento que hacen de la energía y les proporciona unos sustanciosos ingresos añadidos si venden la electricidad que producen y no consumen.
Solvay, Sniace, Nestlé, Repsol Química y otras fábricas de la región se lanzaron a invertir en cogeneración, en vista de que ese gasto tenía una amortización bastante rápida (la tasa de retorno se calcula en el 7,5%) y suponía una sensible mejora en la productividad, al aprovechar el vapor sobrante para cogenerar electricidad.
El hecho de que mejore la eficiencia energética también beneficia al conjunto del país y todos los gobiernos han fomentado esta práctica que reduce la factura petrolífera de España. Un consenso al margen de las ideologías que ha durado hasta que ha llegado la crisis. A poco de tomar posesión, el PP impuso una rebaja del 50% en las primas que reciben las plantas que hayan cumplido quince años (la mayoría de las existentes en Cantabria los han sobrepasado o se encuentran cercanas), para ahorrarse 335 millones de euros.
Ahora, en un nuevo paquete de reformas, el PP está dispuesto a llegar mucho más lejos e implantar una tasa del 6% a la generación eléctrica, con el objeto de obtener recursos para evitar que siga subiendo la gigantesca factura del déficit de la tarifa eléctrica. Este impuesto también se le aplicará a las industrias cogeneradoras. Además, se añade otro tributo de 2,7 céntimos por metro cúbico de gas, el combustible que habitualmente queman los cogeneradores en sus calderas.

Las pérdidas de Sniace

Fábricas como la planta de Solvay en Torrelavega, que gastan más en energía que en materia prima y casi tanto como en personal, tendrán un grave quebranto si se encarece el gas y disminuyen sensiblemente los márgenes en la venta de electricidad. Otras, como Sniace, directamente ven peligrar su continuidad, dado que pasarán de tener unos modestos beneficios a unas pérdidas inasumibles. La empresa ha calculado que entre la fuerte subida del canon regional de saneamiento que ha establecido el Gobierno regional, la subida del Impuesto de Sociedades y las tasas sobre la generación eléctrica y el consumo de gas tendrá que pagar unos diez millones más de euros por fiscalidad que antes, lo que en este ejercicio supondrá pasar de unos modestos beneficios de 1,5 millones de euros a 9 millones de pérdidas, una cuantía que hace peligrar la continuidad de la empresa de Torrelavega.
La fábrica no tiene posibilidad alguna de trasladar este aumento de los costes a los precios, dado que la mayor parte de sus ventas se hacen en el extranjero, donde compite con compañías de otros países que no se ven sometidas a unas circunstancias parecidas. Tampoco es probable que pueda hacerlo en sus ventas al mercado de la electricidad, que sí se hacen en el interior del país, por lo que se detendrá el motor que en los últimos años ha permitido despejar el panorama de esta fábrica sobre la que pesaban muy negros augurios.
De los 825 Mw de potencia eléctrica instalada en Cantabria, nada menos que 312 corresponden a la cogeneración, lo que hace que resulte una de las comunidades más afectadas por este problema. Si se tiene en cuenta la producción real de energía eléctrica y no solo la capacidad instalada, el problema es aún mayor, dado que, según el Plan de Sostenibilidad Energética 2011-2020, la cogeneración con gas que realizan las fábricas aportará el 45,9% de toda la energía producida en Cantabria y la cogeneración con otras fuentes (carbón o fueloil) el 14,2%, de forma que más del 60% de la electricidad regional procederá de estos aprovechamientos industriales, mientras que en el conjunto del país no pasará del 12%
Cogeneraciones como las construidas por Sniace (115 Mw), Solvay (86,2 Mw) o Repsol Química (75,7 MW) están entre las mayores de España y producen más energía eléctrica que muchos saltos hidráulicos y plantas térmicas convencionales, hasta el punto de que algunas de ellas han dejado de estar incluidas en el régimen especial de producción eléctrica, con sus beneficios especiales, y han pasado al régimen ordinario, es decir, a ser consideradas como auténticas empresas eléctricas.

Las afectadas presionan

Una treintena de sectores industriales afectados en toda España ya han formado un lobby para presionar al Ministerio de Industria, advirtiendo que con este aumento de costes se puede producir un traslado de las producciones a otros países.
Sostienen que las eléctricas acabarán por repercutir las nuevas tasas a los consumidores finales pero las industrias no pueden hacer lo mismo con sus clientes, al medirse en un mercado internacional donde sus rivales no tienen los mismos problemas.
Aunque se trata de un problema que afecta a todos los cogeneradores del país, en poco lugares va a tener tanta repercusión como en Cantabria, donde se da una de las mayores concentraciones de instalaciones, con fábricas como Sniace, que obtienen tantos ingresos por la venta de energía eléctrica como por la de sus principales productos.
A pesar de las presiones de la industria sobre el Gobierno, el panorama al que se enfrentan se ha ido haciendo más sombrío a medida que han avanzado los meses. En el texto que el Gabinete pretende remitir al Congreso, la cogeneración no sólo tendrá que afrontar la tasa lineal del 6% que se impondrá a todas las generadoras de electricidad, sino que deberá abonar un 7% adicional por el céntimo verde que se aplicará sobre el gas natural. Mucho más que 4% conjunto para las renovables que figuraba en el primer borrador del Ministerio de Industria.
Dejar de producir electricidad y adquirirla en la red es, hoy por hoy, inasumible para muchas de las industrias que cogeneran y renunciar a los ingresos que obtienen por la venta de los kilovatios excedentes, también. El principal problema no está en el puñado de trabajadores que manejan las plantas de cogeneración –por lo general menos de media docena– sino en los cientos de operarios que también pueden perder su empleo en las fábricas a las que abastecen.
Tampoco corren buenos tiempos para los suministradores de gas, ya que la cogeneración consume el 20% de todo el que se vende en España y pueden perder un importantísimo cliente.

Suscríbete a Cantabria Económica
Ver más

Artículos relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba
Escucha ahora