Investigación al alcance de todos

El Centro Tecnológico de Componentes ha concentrado su estrategia de investigación y desarrollo en función de las necesidades que tiene la industria cántabra auxiliar de automoción. Aunque en este subsector hay empresas de notable tamaño, no siempre tienen posibilidades de buscar soluciones individuales a problemas técnicos de fabricación o en el desarrollo de piezas, como tampoco podían disponer de laboratorios de calibración o estudiar por sí mismas la automatización de sus procesos.
El CTC podía cubrir parte de estos flancos, pero su gestación tardó. Esta fundación sin ánimo de lucro, promovida por el Gobierno de Cantabria, debía suscitar primero el interés de las empresas y eso resulta más fácil de conseguir cuando se han visto los resultados que cuando aún son meras expectativas.
Algo podía ayudar su ubicación provisional (en el futuro irá al Parque Científico y Tecnológico de Cantabria) dentro del Edificio del Centro de Desarrollo Tecnológico de la Universidad de Cantabria (CDTUC). Al menos, ha propiciado una estrecha relación con varios grupos de investigación de la Universidad y con empresas situadas en estas instalaciones, como Erzia o Innova Consulting.

Pago por horas de Investigación

El CTC empezó a caminar con notoria modestia, pero en los últimos dos años ha conseguido consolidarse y ha empezado a extender su influencia más allá del club inicial de empresas que forman su Patronato. Gracias al CTC las compañías empiezan a tener acceso a software de última generación para el diseño y análisis de sistemas mecánicos mediante 3D y cálculo numérico y a pagar exclusivamente por las horas de desarrollo que requiere la investigación que solicita, algo que les alivia de consolidar un departamento propio de I+D en su estructura de gasto.
Las compañías usuarias acceden a sistemas de análisis mecánicos, de transmisión del calor o cinemáticos que nunca hubiesen tenido por su coste o por las dificultades para amortizar unos equipos que sólo necesitaban de forma esporádica. Los fundidores han podido disponer de simulaciones virtuales de llenado de moldes, de solidificación y de detección de porosidades, algo que antes sólo podía comprobarse en la práctica, con la construcción de sucesivos moldes, hasta dar con el más eficiente.
Lo mismo ocurre con la posibilidad de calcular las distorsiones de las piezas, la distribución de tensiones, su análisis térmico o el control de las vibraciones. Un procedimiento, este último, que ha demostrado ser un sistema muy eficaz en la vigilancia de la calidad de algunos productos.

Visión Artificial

El CTC también ha diseñado y producido sistemas automatizados de inspección de calidad mediante visión artificial y sensores ópticos. Uno de los desarrollos del CTC con más posibilidades comerciales se encuentra precisamente en este campo. Son los sistemas de visión artificial que permiten alinear en la posición correcta todas las piezas que salen del proceso de producción entremezcladas o dispuestas de forma aleatoria. Este reconocimiento de la posición de las piezas a través de visión artificial va a tener una gran importancia en el campo del embalaje, en la incorporación de componentes a la cadena de montaje sin intervención humana o para la comprobación de las unidades producidas, y será aplicable a empresas de muy diverso espectro. Estos sistemas de visión artificial pueden ir asociados a procedimientos robotizados, como es el caso del proyecto que desarrolla el CTC para automatizar la captura de objetos dispuestos aleatoriamente en contenedores.
El CTC está ultimando un sistema de control de calidad para Industrias Fushima a través de visión artificial, que comprobará de forma automática la longitud exacta y el número de las cerdas de los cepillos y ha desarrollado para Robert Bosch Treto un sistema de control de calidad de los alternadores que fabrica la planta basado en el análisis de las vibraciones que producen al funcionar. Con este sistema se trata de eliminar los alternadores que puedan originar problemas de ruido una vez montados en el vehículo.
Entre los trabajos en curso está un desarrollo para la fábrica Nexans que permitirá detectar la ausencia de un par telefónico en un mazo de cables a través de un sensor inteligente de conteo. Con ello se evitará que, como ocurre ahora, una eventualidad semejante obligue a rehacer más de un kilómetro de cable.
Singular también ha sido el desarrollo del primer chasis nacional para karts de competición, en colaboración con la empresa Nocaster. Los prototipos ya están en funcionamiento y se prueban en carreras, que además de depurar el resultado, están permitiendo formar una escuela de jóvenes pilotos.

Un ámbito más amplio

El Centro Tecnológico de Componentes, es partidario de ampliar el ámbito de actuación de la Fundación hacia programas nacionales y comunitarios y de formación, unos campos que le permitirán acercarse a un número muy superior de empresas. Los proyectos más significativos en este terreno son los denominados Equalcan –acciones piloto de innovación para pymes– y Wi-pyme, dirigido a extender las tecnologías inalámbricas Wi-Fi por las pequeñas empresas, para mejorar los procesos de producción, comercialización y gestión.
En la estrategia de dar más servicios a las pymes, el CTC se ha implicado en el proyecto Gecal, para implantar u optimizar la gestión y control de los equipos de medición en empresas certificadas y, responder a preguntas como qué equipos calibrar, con qué frecuencia o valorar los resultados de la calibración realizada por la propia empresa.
Para que las empresas no dediquen sus propios recursos a la calibración de sus equipos y solamente tengan que dirigirse a un único proveedor de calibración que gestione todas sus necesidades, el Centro mantiene acuerdos con laboratorios especializados con alcances y acreditaciones en calibración y ensayo muy diversos, como es el de Equipos Nucleares. Además, ha puesto en marcha una campaña en la que se subvenciona total o parcialmente la calibración de algunos equipos.
Antonio Suárez, director del Centro Tecnológico de Componentes, y anteriormente director de Sodercan, pretende extender así la influencia del CTC a un número muy superior de empresas, para evitar que sea entendido como un club selecto, al servicio de las compañías más relevantes. La experiencia le demuestra que ofrecer I+D+i en genérico a las empresas y sobre todo a las pymes, no siempre tiene la respuesta que cabía esperar, por el simple hecho de que la mayoría no tiene identificadas sus carencias tecnológicas o aquellos aspectos industriales en los que podría mejorar sensiblemente su eficiencia.

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