25 kilómetros de solidaridad

Si en la búsqueda de escenarios exóticos un turista cántabro se aventurase dentro de un par de años por Mali y quisiera conocer el País Dogón, podría encontrarse con la sorpresa de ver el nombre de Laredo, Comillas o de cualquier otro ayuntamiento cántabro, marcando los hitos kilométricos en una carretera próxima a ese lugar, Patrimonio de la Humanidad. Será la señal de que ha tenido éxito la iniciativa puesta en marcha por el consejero de Obras Públicas de Cantabria, José María Mazón, y secundada por 35 municipios de la región, para sacar al pueblo de Segué de su incomunicación y conectarlo con la precaria red de carreteras de ese país africano.
De momento, faltan cien mil euros –tanto como lo ya recaudado con la aportaciones de los ayuntamientos que han respondido al llamamiento de Mazón– para que los promotores de este proyecto solidario alcancen la meta, construir los 25 kilómetros de carretera que separan a Segué de la vía principal que atraviesa el sur de Mali.
Lo que para cualquier lugareño de una remota pedanía de nuestra región sería una simple mejora en su calidad de vida, para los habitantes de Segué es la oportunidad de salir del atraso al que les condena su aislamiento y de acceder a servicios tan básicos como los sanitarios, de los que ahora no disponen.
Unos objetivos que encajan a la perfección con los planteamientos de ayuda al Tercer Mundo a los que las instituciones políticas cada día son más sensibles y que se han concretado en Segué por un azar en el que confluyen la peripecia personal de una misionera cántabra y su paisanaje con el presidente regional, Miguel Angel Revilla.
Primero el agua, ahora la carretera

La primera vez que el nombre de Segué sonó en los medios de comunicación locales fue hace tres años, cuando a través de dos telemaratones, en los que jugó un papel muy activo Miguel Angel Revilla, se recaudaron cien mil euros para llevar agua potable a esa localidad africana. En Segué vive desde hace tres décadas la misionera cántabra Carmen Cagigal, donde su congregación religiosa, las Hermanas del Angel de la Guarda, tiene un internado y un colegio. Cagigal, nacida en Polaciones, como Revilla, aprovechó una visita al presidente regional para exponerle las necesidades más básicas de la localidad africana, que con sus dos mil habitantes es la cabecera municipal de otros cuarenta núcleos que agrupan a cerca de 40.000 personas.
El fruto de esa primera colaboración fue la construcción de un pozo, un depósito y la conducción del agua hasta el núcleo urbano. Respondiendo al deseo de las autoridades de Segué de contar con un representante de la comunidad cántabra para inaugurar las obras, José María Mazón aprovechó unas vacaciones para viajar hasta ese lugar, donde tuvo oportunidad de conocer el calor que ponen los malienses en su agradecimiento y también que la lista de sus necesidades está lejos de agotarse.
De esa visita surgió la idea de ayudarles a construir los 25 kilómetros de carretera que les separan de la red viaria nacional. Un proyecto para el que bastarán 250.000 euros, una cantidad muy alejada de la que requeriría una distancia similar en nuestro país, pero en la que no se podían comprometer fondos de la propia Consejería, ni recurrir a la Dirección General de Cooperación Internacional, que ya tiene sus propios objetivos.

Apoyo de los ayuntamientos

Mazón decidió apelar a la solidaridad de los ayuntamientos cántabros, 35 de los cuales han respondido con aportaciones que rondan los 3.000 euros y, en algunos casos, los superan. En reconocimiento a esa colaboración, se situará en cada punto kilométrico del recorrido una placa con el nombre de estos ayuntamientos.
Para completar las cantidades que aún faltan, Mazón confía en las aportaciones de algunas empresas que han comprometido su apoyo; en la iniciativa ciudadana, como el mercadillo organizado en Comillas por la asociación de mujeres La Gaviota, y en las donaciones que se ingresen en la cuenta abierta en el Banco Santander por las Hermanas del Angel de la Guarda (0049 1892 68 2810218009).
Si se cumplen los plazos previstos para la puesta en marcha del proyecto, los habitantes de Segué contarán para 2010 con una carretera que les puede integrar en el circuito turístico que se mueve en torno al País Dogón. En él tendrían una buena acogida sus productos de artesanía o las iniciativas que se quieren estimular con microcréditos en ese remoto lugar de uno de los países más pobres de la tierra, necesitado de ayudas como la que ahora se le intentan hacer llegar desde Cantabria.

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