Los titulados medios no quieren perder la partida frente a los grados
Hasta ahora, a un profesional recién salido de la universidad sus colegas veteranos le miraban por encima del hombro. Pero, tras la puesta en marcha de Bolonia, puede ser él quien saque pecho porque su condición de graduado le sitúa en una posición ventajosa frente a los ejercientes. En la Administración es donde resultará más evidente, ya que puede provocar circunstancias insólitas, como que un novato gane más que otro profesional con experiencia, al incorporarse a un grupo profesional superior.
Un colectivo que puede servir de ejemplo es el de los enfermeros. Antes sólo podían cursar una carrera de tres años, tras la cual obtenían una diplomatura (correspondiente al grupo B de la Administración) pero los que cursen el nuevo grado universitario entrarán en el grupo A, reservado hasta ahora a los licenciados. En suma, no solo pueden alcanzar un título de mayor nivel académico sino también una remuneración económica más alta.
Desde el Colegio de Enfermería de Cantabria reconocen que su mayor preocupación es facilitar a los enfermeros todas las opciones posibles para que reacrediten sus diplomaturas como titulaciones de grado: “Es importante establecer diferentes modelos de acceso al Grado adaptados a las necesidades de cada profesional, para que la transición sea lo más rápida y ágil posible”, afirman desde la Junta de Gobierno.
La primera promoción del Grado en Enfermería saldrá de la universidad en 2014 pero ambas titulaciones, la vieja y la nueva, van a convivir durante muchos años.
En respuesta a todos estos diplomados e ingenieros técnicos afectados por la reforma universitaria, las facultades y escuelas universitarias han diseñado cursos de adaptación con los que podrán conseguir los créditos que les faltan para llegar al Grado e igualar así sus condiciones académicas y laborales a las de sus futuros colegas.
Cuando la Universidad de Cantabria puso en marcha estas pasarelas académicas el pasado curso 2010-2011 se encontró con una fuerte demanda, sobre todo, por parte de profesionales en ejercicio. “Se cubrieron los cupos y hasta se quedó gente fuera”, confirma Fernando Etayo, el director del área de Posgrado y Formación Continua del Vicerrectorado de Ordenación Académica.
Tanto a las universidades privadas como a las públicas les interesa captar a este nuevo alumnado pero, de momento, hay tarta para todos, ya que son cursos dirigidos a grupos reducidos, de unos 60 candidatos. Desde la UC explican que la limitación del cupo de alumnado se debe a que todos los títulos de Grado incluyen un proyecto final, similar al que debían superar los ingenieros para terminar la carrera, y cada uno ha de contar con su propio director.
En la Universidad de Cantabria, todas las carreras medias ya disponen de un curso puente de un año de duración o algo menos, que conduce a los Grados de Enfermería; las ingenierías Marina, Marítima, Náutica y de Transporte Marítimo; Civil, de los Recursos Mineros, de Telecomunicación e Industriales. También las hay para conseguir el grado en Magisterio en Educación Infantil y Primaria, Relaciones Laborales, Administración y Dirección de Empresas, Fisioterapia y Turismo.
Los cursos de grado que cuentan con mayor demanda son los de Enfermería y Magisterio, porque buena parte del empleo se concentra en la Administración y, por el contrario, los ingenieros técnicos son los que menos interés han mostrado hasta ahora, ya que la mayoría ejercen como profesionales liberales y, además, no pueden conseguir las atribuciones de ingeniero superior con un título de grado sino con un máster.
Master y doctorado
Mientras algunos profesionales creen que el cambio del sistema universitario supone devaluar las antiguas titulaciones frente a las nuevas, otros lo entienden como una oportunidad para ampliar su formación y ver cumplidas sus viejas aspiraciones laborales y académicas ya que, por primera vez, pueden acceder a estudios de máster y de doctorado desde su condición de diplomados.
Antes, el único cauce para alcanzar estos niveles era tener una licenciatura pero ahora el grado conduce al máster y éste al doctorado. De acuerdo al nuevo modelo, el grado equivale a unos 240 créditos, el máster comprende entre 60 (lo más habitual) y 120, y el doctorado no computa en créditos. Como los diplomados e ingenieros técnicos obtuvieron en el pasado entre 180 y 210 créditos, estos cursos puente les permite alcanzar los que les faltan para el grado y, si lo desean, para completar su formación con un máster.
Incluso, hay diplomados que están cursando un máster en la UC sin haber obtenido previamente el grado, aunque Fernando Etayo reconoce que la mayoría prefiere matricularse antes en estos cursos, porque buscan mejorar sus condiciones dentro de la Administración y no tanto continuar con su carrera universitaria.
Desde el Colegio de Enfermería, por ejemplo, explican que sus profesionales podrían cursar un máster de entre un año y medio y dos años de duración o una de las especialidades de Enfermería (EIR, Enfermero Interno Residente).
Retomar los estudios
El desarrollo de estos cursos puente también implica ciertas complicaciones para las universidades. Por una parte, les obliga a adelantar la puesta en marcha de algunas asignaturas que corresponden a los últimos cursos del Grado, al tiempo que siguen impartiendo la titulación que se está extinguiendo, lo que implica mayor profesorado y disponibilidad de horarios. Por otra, deben adaptarse al perfil de un alumnado que, en su mayor parte, compatibiliza las clases con su vida laboral. Para allanarles el camino, la UC está trabajando para impartir parte del programa académico de los cursos en la modalidad on line.
Muchos de los titulados medios matriculados en estos cursos tampoco lo tienen fácil, porque retoman los estudios después de mucho tiempo y se encuentran con asignaturas que poco o nada tienen que ver con las que estudiaron en su día: “No son cursos triviales ni regalados” apunta Etayo, aunque añade que suplen esas dificultades con los conocimientos que han acumulado a lo largo de su vida laboral: “El maestro no da clase como lo hacía hace veinte años pero tampoco la enfermera atiende como hace veinte años porque todos han ido actualizando sus conocimientos”, concluye.
Aunque muchas consecuencias del Plan Bolonia aún están por ver, está lejos de ser un simple cambio cosmético, ya que no solo está afectando a los estudiantes que ha pillado a medio camino entre el plan viejo y el nuevo, sino también a los titulados que ya están en activo.