El Corte Inglés pretende abrir un supermercado en el Cine Capitol
En el último ejercicio, el imparable ritmo de crecimiento de los hipermercados de El Corte Inglés se resintió del aumento de competencia. Pero otros formatos comerciales han recogido el testigo y tiran del crecimiento del grupo: los Supercor y las tiendas de conveniencia Opencor. Ninguna de estas dos enseñas está presente en Cantabria, pero puede que no falte mucho para ello. El grupo negocia la adquisición del Cine Capitol de Santander, cerrado a finales de 2002, para convertirlo en un establecimiento Supercor, una especie de pequeño hipermercado, cuyas salas de ventas suelen situarse entre los 1.200 y los 2.400 metros cuadrados.
Aunque el local lo permita, las dimensiones del espacio comercial destinado al público no podrán superar en ningún caso los 2.500 m2, ya que eso exigiría una licencia especial de la Consejería de Economía, como gran superficie y en estos momentos eso resulta legalmente imposible en Cantabria. Hasta que no se apruebe la Ley de Estructuras Comerciales (que ahora está en elaboración y difícilmente entrará en el Parlamento regional antes de final de año) no se podrán conceder nuevas licencias para establecimientos que superen los 2.500 m2 y, aún después, sólo se podrán dar aquellas que estén justificadas por un estudio previo sobre las necesidades de equipamiento comercial de la región, cuyos resultados prácticos se plasmarán en un decreto.
Intento anterior
El Corte Inglés ya intentó hace cinco años hacerse con el edificio Lainz, en el centro de Santander, para otro formato de tiendas, pero las negociaciones no fructificaron. En esta ocasión, su forma de acercarse a la ciudad es distinta y las oportunidades de encontrar un espacio céntrico, cada vez menores. Santander siempre ha adolecido de grandes locales, lo que ha creado serios problemas de ubicación a todas las enseñas nacionales que necesitan tiendas suficientemente amplias.
Aunque no tenga el efecto motriz de un Corte Inglés, la apertura de un Supercor en la calle Vargas será un revulsivo para la zona oeste de la ciudad y ampliará el siempre ambiguo concepto del centro urbano.
En 2003, el último ejercicio del que hay constancia, El Corte Inglés inauguró 13 tiendas Supercor que, además de la oferta de comestibles, tienen secciones de perfumería, droguería, menaje, complementos para el hogar, ocio y otros servicios. En ese ejercicio, los supermercados ya le proporcionaron unos ingresos de 183,6 millones de euros.
El fin del Capitol
El Capitol murió victima de los multicines, como la mayoría de las grandes salas tradicionales. Ni siquiera su impronta de gran local pudo salvarle de una realidad incuestionable, como es la baja rentabilidad de las salas independientes. El pasado año, la empresa propietaria, Marcos Restegui SA, hizo un amago de reapertura, al programar varios espectáculos teatrales, y tuvo un notable éxito con ellos, pero la continuidad de estas actividades es difícil fuera de la temporada veraniega.
El Capitol tiene 750 butacas y, desde su cierre como cine, ha tenido numerosos interesados, entre los cuales se encontraban otras cadenas de alimentación.
Con la llegada de Supercor y la de Mercadona –que se asentará en El Alisal– prácticamente todos los grandes grupos de distribución españoles estarán representados en la capital cántabra con sus supermercados. Un formato comercial que ha demostrado tener mucha más vida por delante del que se presumía cuando se produjo la gran expansión de los hipermercados.