La ciencia al día

Un balón inteligente

El fútbol no es un deporte donde se produzcan muchas novedades pero científicos alemanes y una empresa deportiva acaban de inventar un balón inteligente que puede tener futuro. El esférico, que ya ha sido probado por la FIFA en el mundial sub-17, acabaría con algunas polémicas del llamado deporte rey, como las que generan los llamados ‘goles fantasma’. Y es que, si hubiera existido este balón, Inglaterra no habría ganado su Mundial y España hubiera vencido a Brasil gracias al gol no pitado de Míchel que muchos no han podido olvidar.
De aspecto idéntico a cualquier otra pelota, lleva dentro un microchip de 15 milímetros que envía una señal de radio al cruzar las líneas del campo, como si hubiera tocado un cable de la luz. La señal llega hasta unas antenas ubicadas en los corners y, de ahí a un reloj de pulsera que lleva el árbitro, todo ello en un segundo. Si se marca gol, en el reloj aparece esta palabra. Y por si hubiera reclamaciones, los mensajes se guardan con el tiempo exacto de la jugada.

A la velocidad de la luz

Un grupo de investigadores suizos ha logrado controlar la velocidad de la luz dentro de los cables de fibra óptica en condiciones normales.
En lo que se refiere a la luz, los científicos habían conseguido prácticamente todo, desde reducir su velocidad hasta detenerla por completo. Pero, la novedad es que esta vez no han hecho falta ni gases fríos ni cristales y han podido trabajar a cualquier longitud de onda y modular la velocidad.
El descubrimiento se aplicará en las telecomunicaciones por fibra óptica que cruzan los mares y los campos a la consabida marcha de 300.000 kilómetros por segundo.

Enjambres de robots

Una invasión de robots va a dejar de ser un asunto de ciencia ficción porque se están construyendo robots enanos en serie para formar enjambres de ellos preparados para trabajar juntos. La idea no es nueva pero, hasta ahora, los robots se chocaban y, como medían entre 10 y 20 centímetros, sólo se empleaban en actividades muy limitadas de cooperación, manipulación e imitación.
La fase actual de desarrollo ya permite que todos trabajen juntos aunque tengan un nivel de habilidades distinto.
De momento, hay dos grupos que pueden comunicarse por medio de rayos infrarrojos. Cuando un robot se topa con un objeto, por ejemplo una piedra, le pasa el mensaje a su colega de al lado, éste al siguiente, y así sucesivamente hasta que lo reciben todos. Se espera que, un día, estas criaturas puedan inspeccionar tuberías, puentes, máquinas y hasta hacer microensamblajes.

Microburbujas contra el cáncer

En la espectacular película, ‘Viaje Fantástico’, unos hombres se meten en una nave espacial y, tras ser reducidos a tamaño microscópico, emprenden un viaje por el interior del cuerpo humano. Algo parecido a lo que se va a hacer ahora con unas burbujas de aire que servirán para diagnosticar lesiones de hígado, entre ellas, el cáncer.
Las burbujas, que tienen un tamaño diez veces inferior al de un pelo del cabello, se inyectan en una vena para que circulen por la corriente sanguínea hasta llegar al lugar deseado y, allí, se concentran de una forma determinada.
Para saber donde están, se utiliza una tecnología de ultrasonidos denominada CPS, que puede detectar esa concentración y hacer un diagnóstico.
El uso de medios de contraste como las microburbujas para detectar problemas en la exploración clínica permitirá observar las más pequeñas metástasis y tumores, algo que hasta ahora no era posible porque no se distinguían las señales del contraste de las del tejido.

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