Villas del Cantábrico abre una suscripción en favor de su buque-escuela
La Fundación Villas del Cantábrico va a comenzar este mes una suscripción popular en favor de su proyecto para la construcción de un buque-escuela de tipo corbeta. El proyecto, paralizado hace algo más de un año cuando el Gobierno regional se descolgó del mismo, ha sido retomado con fuerza y vuelve a tener el compromiso de colaboración de varias empresas. La suscripción va a coincidir con la llegada al puerto de Santander del barco vasco ‘Marea Errota’ alquilado por el Gobierno de Cantabria con parecido fin y que ha sido rebautizado como ‘Cantabria Infinita’.
La Fundación, a cuyo frente se encuentra el ingeniero Antonio Longarela, tenía compromisos de financiación por algo más de 600.000 euros cuando el Gobierno regional optó por desvincularse del proyecto de construir un barco propio y apostar por uno de alquiler. La cantidad estaba alejada de los tres millones de euros en que está presupuestada esta corbeta cantábrica de tres palos que, por sus dimensiones, entraría en la categoría A, la de los grandes veleros.
Al fracasar el Consorcio Cabomayor, integrado por el Gobierno regional, el Ayuntamiento de Santander, la Universidad y la Asociación Villas del Cantábrico, los miembros de esta última buscaron otra fórmula que permitiese continuar su iniciativa. Así ha nacido la Fundación, que ha restablecido los contactos anteriores y muchos de los compromisos de financiación que ya se habían alcanzado. A estas aportaciones se sumarían las obtenidas ahora en la suscripción popular (a partir de 20 euros) y entre empresas (a partir de 300 euros, según el volumen de facturación). Los suscriptores está previsto que disfruten de algunos derechos, como el uso de la imagen del barco.
Los impulsores de esta iniciativa, nacida en los pasillos de la Universidad de Cantabria hace cinco años, están convencidos de que construir un barco en la región es más útil y, a la larga, más económico, que el alquiler del ‘Cantabria Infinita’, pero lo cierto es que la convivencia de ambos proyectos va a crear no poca confusión.
La suscripción popular entre particulares y empresas debe servir, en su opinión, para trasladar a la opinión pública con más claridad su propuesta y recabar el dinero suficiente para la construcción del casco. Una vez esté el casco en el agua, creen que su proyecto será imparable.
Su intención es que el barco –de envergadura bastante mayor que el alquilado por el Gobierno– sirva para educar a los alumnos de la Escuela de Náutica y para travesías de jornada y de una semana destinadas a familiarizar a los jóvenes de la región con la vela. El barco también participaría en las regatas internacionales de grandes veleros.
Las corbetas cantábricas fueron las protagonistas del tráfico comercial de la fachada norte del país en el segundo tercio del siglo XIX. La matrícula de Santander llegó a sumar medio centenar de estas embarcaciones que en algunos casos llegaban hasta los puertos del Norte de Europa, las islas del Caribe y el Mar de China.