LOS HOSTELEROS PIDEN QUE LAS NORMAS DEL SECTOR SEAN MÁS FLEXIBLES
En la trigésima Gala de Hostelería la crisis se dejó notar más que nunca, con una asistencia que apenas sumaba la tercera parte de la que se llegó a alcanzar en otros momentos. La realidad es que muchos establecimientos, sobre todo en el medio rural, han tenido que desprenderse de los trabajadores asalariados y sobreviven gracias a la implicación de toda la familia y en la capital, como recordó Astuy, el precio de una habitación de hotel ha bajado hasta los niveles de hace veinte años. Incluso los restaurantes de prestigio, que nunca imaginaron recurrir a los menús, se agarran a ellos como tabla de salvación. Y todos, absolutamente todos, han de trabajar más horas para ingresar menos.
La caída de la demanda ha obligado a reducir los márgenes, pero el problema se ha agravado por la subida de los costes. Astuy recordó en su intervención que los establecimientos han tenido que asumir la subida del IVA, un fuerte aumento del Impuesto sobre los Bienes Inmuebles, y una subida del 103% en el suministro del agua y del 70% en el coste de la energía eléctrica en muy poco tiempo.
‘Sin gastar un euro’
La única ventaja para el sector es que ya está acostumbrado a los sacrificios. En un ejercicio de realismo, el representante de los hosteleros manifestó que “no vamos a actuar de forma egoísta y pedir imposibles” cuando no hay recursos. No obstante, recordó que “hay cosas que no requieren un euro”, dijo Astuy antes de recordar que todavía queda mucho camino para racionalizar el gasto dentro de la Administración pública, lo que, en su opinión, no es incompatible con hacerla más eficiente para el ciudadano. También desgranó algunas sugerencias de lo que se puede hacer “sin gastar un euro”, como modernizar la normativa que afecta a su sector. “Nosotros convivimos con unas normas que dificultan mucho nuestro trabajo”, aseguró, y puso como ejemplo de lo que se puede conseguir con la colaboración entre los profesionales y las autoridades el acuerdo alcanzado con la Consejería de Sanidad para tratar de combatir el botellón o la nueva ordenanza de terrazas que prepara el Ayuntamiento de Santander “que es vital para los establecimientos tras las Ley Antitabaco”, dijo. Esta ordenanza posibilitará tener música en las terrazas.
Astuy también propone revisar las normas sobre hora de cierre de locales y la limitación que impide instalar un bar a menos de 25 metros de otro local hostelero preexistente.
“Hay que eliminar trabas para atraer nuevos establecimientos y adaptar las normas a los nuevos tiempos”, dijo Astuy a un sector que no espera mejorías a corto plazo y que cada vez tiene menos días rentables a la semana mientras crece imparable el consumo doméstico de televisión de los españoles, que optan por capear el temporal económico quedándose en casa. Un cambio de costumbres que afecta aún más a la hostelería rural, ya que también se resiente del encarecimiento de los combustibles.
‘No prometemos dinero, pero sí esfuerzo’
Astuy prefirió ser previsor a la hora hacer predicciones sobre el futuro próximo: “No estamos ante una tormenta de verano, sino que hay que prepararse como se prepara uno para el invierno”, dijo. Y a estas alturas de la crisis, sólo se puede recurrir, en su opinión, “al esfuerzo, la formación, el sacrificio y el compromiso”.
Tanto el alcalde de Santander como el presidente de la comunidad autónoma destacaron los trabajos que están haciendo conjuntamente con los hosteleros para mejorar algunas normas. Diego dejó claro que “no puedo prometer dinero, pero sí esfuerzo” y recordó que, a pesar de que la entrada de turistas este verano ha sido mayor que en otras comunidades, su Gobierno seguirá insistiendo en el camino que ya recorrierron los anteriores, el tratar de extender la temporada turística: “A ver si conseguimos hacer sonar por fin la tecla de la desestacionalización”, manifestó.
En el acto se entregó el galardón anual que concede el sector, el Premio Horeca, al fallecido entrenador de fútbol cántabro Manolo Preciado, que recogió su hijo. Un momento entrañable, como la entrega de los reconocimientos anuales a los profesionales de la hostelería.
Como en años anteriores, delegados de UGT y CC OO se manifestaron a la puerta del Palacio de Festivales, donde se celebraba el acto, para reclamar a la patronal que retome la negociaciones del convenio del sector, paralizadas desde hace dos años.