El sabor de los pucheros cántabros

Aunque la dictadura de la moda parece haberlas condenado al purgatorio de los alimentos menos aconsejables para aquellos a los que preocupe mantener la línea, las legumbres siguen teniendo un alto poder de atracción para quienes gustan de los guisos contundentes y sabrosos. En Cantabria, como en el resto del territorio nacional, gran parte de la gastronomía local gira en tono a estas pequeñas semillas ya sea en forma de cocido lebaniego, potaje montañés o de alubias rojas, tan apreciadas en la zona oriental. Las legumbres han sido tradicionalmente parte sustancial en la dieta de los españoles y su consumo sigue ocupando un lugar destacado en la cocina doméstica.
Desde hace más de treinta años una marca de legumbres, El Leonés, viene formando parte de los hábitos alimenticios de muchos cántabros. Cuando la última gran superficie de alimentación que se ha instalado en Santander –Hipercor– se preparaba a abrir sus puertas, los responsables de compras buscaron en Cantabria marcas locales que pudieran ocupar un lugar en sus lineales garantizando la calidad de sus productos. Legumbres El Leonés fue una de las marcas elegidas y las alubias, garbanzos y lentejas seleccionadas y envasadas por esta pequeña empresa torrelaveguense, compiten desde entonces en los estantes con otras marcas de implantación nacional.

Una obra muy personal

La creación de Legumbres El Leonés está vinculada a la trayectoria personal de Genaro Rodríguez, que a finales de los años sesenta se trasladó con su familia desde su localidad natal de Bercianos del Páramo (León) a Torrelavega. En la capital del Besaya, Genaro orientó su actividad laboral hacia el mundo que mejor conocía, las legumbres que se cultivaban desde antiguo en la comarca leonesa de la que procedía y que gozaban de gran predicamento. Nadie mejor para garantizar la calidad del producto que distribuía por los pequeños comercios de Torrelavega, que un profundo conocedor de la zona de origen de estas legumbres y de las técnicas de su cultivo.
Un pequeño almacén en el Barrio de Covadonga, con una máquina de empaquetar diseñada por él mismo, y una furgoneta para el transporte de los productos que adquiría en su tierra natal, fue el origen de este negocio familiar a cuyo frente, una vez jubilado, han quedado su hija y su yerno, que trabajan en la empresa desde hace veintiún años. Los vínculos con la comarca de El Páramo se reforzaron aún más en 1986 cuando la buena marcha del negocio le llevó a plantearse la necesidad de ampliar las instalaciones y equiparse con maquinaria moderna.
El lugar elegido para levantar las nuevas instalaciones fue la localidad leonesa de Santa María del Páramo, donde Legumbres El Leonés dispone de dos naves de 1.500 metros cuadrados en las que se almacenan, limpian, seleccionan y envasan los productos recogidos en los campos cercanos o importados de países como Argentina, Méjico o Estados Unidos. En este último caso, la manipulación de la legumbre se limita al envasado ya que el producto de importación llega al distribuidor limpio y seleccionado, lo que supone un importante ahorro de costes.
De los cerca de 900.000 kilos que comercializa anualmente esta empresa, el 70% son legumbres de importación comprada en muchos casos directamente a exportadores argentinos o norteamericanos.

El auge de la venta a granel

Para garantizar que la legumbre que se cosecha responde a la calidad y a los tipos que demanda el mercado, los responsables de Legumbres El Leonés han optado por proporcionar a los agricultores las semillas de las variedades que deben cultivar, adquiriendo la cosecha por adelantado. De esta manera se han asegurado durante años cultivos que, como el de la alubia, comenzaban a ser regresivos en la zona, frente a otros más rentables como el maíz o la remolacha. Para fortuna de la empresa, la demanda de legumbres ha experimentado un repunte gracias al auge experimentado por la venta a granel. El producto se presenta más singularizado, con una referencia expresa a la variedad (existen cerca de 20 clases de alubias) y a su lugar de procedencia, y el consumidor puede visualizar los diferentes colores y texturas de las legumbres, que también presentan sensibles diferencias en el sabor y en el grado de cocción.
Las legumbres, y singularmente las alubias, han cobrado así un nuevo atractivo, recuperando los tradicionales canales de distribución a través de pequeñas tiendas de alimentación y mercadillos ambulantes como los que recorren los pueblos de Cantabria.

Suscríbete a Cantabria Económica
Ver más

Artículos relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba
Escucha ahora