Botín también se desprende de un 3% del Royal Bank
El Santander Central Hispano ha optado por deshacerse de un 3% del Royal Bank of Scotland para hacer frente al descenso en sus ratios de solvencia que ha producido la crisis de sus filiales en Argentina y la depreciación del real brasileño. La venta proporcionará unas plusvalías de 809 millones de euros que sumar a los más de 1.500 millones obtenidos anteriormente por las ventas de Dragados, Vallehermoso, Aguas de Valencia, las participaciones en el mexicano Bital, en la francesa Societé General y la colocación en bolsa de un 11,6% del capital de Banesto.
El Banco cántabro mantiene un 5% del capital de su socio escocés que, a su vez, controla un 2,8% del SCH.
Con estas enajenaciones y algunas operaciones de titulización de activos, el Santander ha vuelto a colocarse como uno de los bancos más solventes de Europa en ratios de capital. El Santander nunca había rebasado los ratios mínimos de solvencia, pero se había alejado de los que Botín se había fijado como objetivo a consecuencia de los problemas en Iberoamérica. En lo que va de año, la entidad mantiene un ritmo de crecimiento de los beneficios de un 14,5% y del 4,5% en el volumen de créditos.
Los beneficios de Caja Cantabria caen más de un 40%
Los beneficios de Caja Cantabria se reducirán este año alrededor de un 40% y podrían situarse por debajo de los 12 millones de euros (2.000 millones de pesetas) de continuar la misma tendencia que en los nueve primeros meses del ejercicio. La entidad cántabra ha sido una de las más afectadas por la crisis que padece el sector financiero y aunque el margen de explotación se mantiene, sus resultados a 31 de octubre son de apenas 7,91 millones de euros (1.300 millones de pesetas), con una caída del 41,4% con respecto a los tres primeros trimestres del año anterior, a pesar de que el 2001 no fue un año especialmente brillante.
La mitad de las cajas españolas han presentado descensos en los resultados, pero la evolución de la entidad cántabra es bastante peor que la media, y la ha llevado hasta el puesto 40 del ranking nacional por beneficios, muy alejada de los que ha ocupado tradicionalmente (entre el 20 y el 25).
Como ya ocurriera en el ejercicio precedente, las entidades de ahorro españolas no sólo no han obtenido beneficios de sus operaciones financieras, sino que la mayoría han generado pérdidas y se han visto obligadas a realizar importantes provisiones para sanearlas.