La formación en la empresa familiar

La nueva generación de futuros empresarios y líderes familiares está a la vuelta de la esquina y universidades públicas y privadas, además de las escuelas de negocios, se han implicado en ofrecer una formación adecuada a sus necesidades.
La empresa familiar no es muy distinta al resto y en la mayoría de los casos tiene las mismas necesidades, pero una de las que adquiere cada vez mayor protagonismo es la de formar a sus líderes. Conceptos como la sucesión, el protocolo o los asesores externos se oyen con frecuencia en este ámbito, pero en muchos casos son poco entendidos y casi nada conocidos.
Desde hace unos años la situación ha comenzado a cambiar, por los esfuerzos de los mismos empresarios y del Instituto de la Empresa Familiar, que desde su nacimiento, en el año 1992, ha adoptado esta cuestión como una de sus principales tareas. Fruto de su trabajo es la creación de una red de cátedras en las universidades españolas, con el objetivo de difundir la importancia de este grupo empresarial, que en el caso de nuestro país supone el 65% del PIB y da empleo a decenas de millones de personas en todo el continente europeo. Se trata, además, de un sector en constante cambio, que en los próximos cinco años tendrá que afrontar un proceso de sucesión en nada menos que seis millones de empresas europeas.
Muchas universidades españolas, a la vista de estos datos, han incorporado a su oferta docente la formación de los futuros empresarios familiares. En el caso de Cantabria existe ya un vínculo de unión entre el estamento académico y la Asociación Cántabra de la Empresa Familiar (ACEFAM). Se trata de un convenio de colaboración que fue firmado a principios del mes de julio, por el que ambas entidades organizarán acciones orientadas al conocimiento de actividades, al estudio e investigación sobre la empresa familiar y al desarrollo de programas de formación para los universitarios. Otro de los aspectos que se intenta promover con esta colaboración es la organización de foros de encuentro entre académicos, empresarios y estudiantes. De esta forma se intenta incluir en la formación de los jóvenes universitarios la dinámica específica de la empresa familiar, donde muchos de ellos desarrollarán su futura trayectoria laboral.
Las escuelas de negocio también están ampliando su campo formativo hacia programas exclusivos de la empresa familiar, aplicando las mismas fórmulas que en los clásicos programas de MBA, con el objetivo de preparar a futuros emprendedores que deseen crear sus propios proyectos.
De esta forma, bien a través de la Universidad, de escuelas privadas, de másters, cursos, seminarios, jornadas de actualización y talleres prácticos se pretende cubrir este hueco formativo, llegando a todos los interesados.
La Asociación Cántabra de la Empresa Familiar (ACEFAM) ve con muy buenos ojos lo conseguido hasta la fecha pero insiste en seguir apostando por ampliar esta formación, al objeto de lograr empresas cada vez más profesionalizadas y competitivas. Para ello, es necesario continuar en la formación de los actuales propietarios y enseñar a los futuros, con independencia de que posteriormente desarrollen su carrera en la empresa familiar o no, a ejercer lo que se denomina «la propiedad responsable». Ello conlleva tener una formación y conocimiento de la empresa suficiente para poder participar activamente en los órganos de gobierno y ser capaz de sacrificarse en beneficio de la misma. En la medida en que los propietarios de las empresas estén más formados e involucrados en el proyecto, el riesgo de fracaso de estas empresas se reducirá.

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