Un Puertochico en San Vicente de la Barquera
Potenciar la náutica deportiva sigue siendo una de las estrategias en las que pone más empeño la Consejería de Obras Públicas, aunque el esfuerzo inversor pueda parecer excesivo, como en el caso del nuevo Puerto de Laredo, o choque con la oposición vecinal, como ocurre en Castro Urdiales. Hay otras actuaciones mucho menos discutidas, como la del puerto de San Vicente de la Barquera y el parking que resolverá los problemas de aparcamiento en la época estival. Se trata de un edificio de dos alturas situado en la zona portuaria que tendrá aún más utilidad cuando se construya la dársena deportiva.
El contrato para la explotación privada del parking que se ha construido será una pieza clave en la financiación del futuro puerto deportivo que añadirá 400 amarres a los 90 ya existentes.
Los proyectos que se han barajado para crear una marina en la villa barquereña han sido varios y muy distintos entre sí. Descartada la posibilidad de hacer un puerto exterior, porque requería un costoso dique de abrigo y suponía un gran impacto ambiental, en 2009 se optó por una solución menos agresiva, situando el nuevo puerto deportivo frente al denominado Parque del Relleno. En esa zona se ha proyectado una dársena, con 49.000 metros cuadrados de lámina de agua, en la que se instalarán pantalanes capaces de albergar unas 400 embarcaciones de recreo, con un tamaño medio de 8 metros de eslora.
La ubicación interior, dentro de la ría, protegerá al futuro puerto del oleaje, pero para resguardarlo de los vientos e impedir que quede anegado por arena y lodos se levantará un dique de 313 metros de longitud. Al tener sólo 3,8 metros de altura, esta escollera rebasable quedará sumergida en las pleamares, con lo que su impacto visual quedará limitado a las horas de marea baja, cuando sobresaldrá poco más de un metro sobre la superficie del agua. Un planteamiento que respeta la sensibilidad de la población local, que no quieren ver alterada la imagen de San Vicente de la Barquera por construcciones que alteren su fisonomía tradicional.
Como actuación complementaria se planteó la construcción de un parking subterráneo bajo el parque municipal que limita con la nueva marina, pero razones técnicas, ambientales y de coste, desaconsejaron ese proyecto.
También se descartó, tal y como había pedido el Ayuntamiento, la creación de una zona comercial, para no perjudicar a los empresarios locales ya instalados.
Coches y almacenillos
Desechada la idea de un parking subterráneo, el espacio más idóneo para construir el aparcamiento era el terreno que ocupaba la vieja fábrica de hielo, sin función desde que la Consejería de Pesca la sustituyó en 2009 por una planta situada dentro de la nueva Cofradía. También hubo que demoler las naves que servían como almacén a los pescadores. Se liberó así un espacio en la zona del Muelle Nuevo, capaz de albergar los 4.615 m2 de planta que ocupa el parking, cuya zona sur ha sido aprovechada para construir doce nuevos almacenillos para uso de los pescadores locales. Estos locales tienen una superficie media cercana a los 90 m2 distribuida en dos alturas, con acceso directo desde los muelles.
En su fachada trasera, y formando un mismo cuerpo con los almacenes, se encuentra la zona de aparcamiento, con 364 plazas distribuidas en tres plantas: dos interiores y una tercera situada en la cubierta del edificio, que se habilitará parcialmente como aparcamiento y en parte como un paseo-mirador que ofrecerá una espléndida perspectiva de la dársena.
El aparcamiento tendrá un único punto de entrada y salida desde el Paseo de la Barquera y tres accesos peatonales, y contará con todas las tecnologías que se aplican en este tipo de instalaciones. Para los revestimientos exteriores se utilizará una combinación de lamas de madera y acero galvanizado en las fachadas sur y este, y hormigón visto en las orientaciones norte y oeste.
Al proyectar la altura del edificio, la Consejería ha tratado de interferir lo menos posible en la visión que tienen de la bahía las casas situadas al otro lado de la calle. La diferencia de nivel que existe entre el Paseo de la Barquera y la propia dársena pesquera –unos tres metros– ha ayudado a reducir este impacto visual.
Gestión provisional
La construcción del parking y de los almacenes ha sido financiada en su totalidad por la Consejería de Obras Públicas y ejecutada por Arruti y su importe se ha acercado a los tres millones de euros. Es el mayor esfuerzo inversor hecho por la administración cántabra en el Puerto de San Vicente de la Barquera desde 2004 pero no el único. En estos siete últimos años, la Consejería de Obras Públicas ha invertido 4,7 millones de euros en trabajos diversos que van desde la implantación de pantalanes en el muelle antiguo y la urbanización de la zona terrestre del puerto hasta la reparación de escolleras, la prolongación de rampas y la instalación de una grúa de 500 kg y de un surtidor de combustible para las embarcaciones pesqueras.
En esos gastos también se incluyen las operaciones de dragado destinadas al mantenimiento del puerto. Un trabajo que se va a repetir a lo largo de este año con un coste de 1,1 millones de euros, al que habrá que añadir el cerca de medio millón que supondrá el acondicionamiento del Espigón Este. En total, 9,4 millones de euros invertidos desde 2004 y sin haberse iniciado aún la principal obra prevista por el Gobierno cántabro.
Aunque el mercado de la náutica de recreo no atraviese por su mejor momento, como consecuencia de la crisis económica global, su reactivación puede ser un fuente de riqueza para San Vicente de la Barquera, uno de los focos de atracción para el turismo vacacional en Cantabria. De ahí el propósito de la Consejería de Obras Públicas de sacar a licitación en 2012 la construcción y explotación privada de la futura dársena deportiva. Un proyecto que exigirá una inversión de 16,7 millones de euros.
Un incentivo para concurrir a este concurso será, precisamente, la gestión del parking que entrará en funcionamiento este verano. Aunque inicialmente esa gestión la realizará la empresa pública Puertos de Cantabria, se incluirá en el paquete del concurso para tratar de atraer a la iniciativa privada hacia una obra destinada a completar la oferta turística y de ocio de San Vicente.