La convergencia digital: los móviles apuntan a la Red

Tal y como se preveía, Internet se ha convertido en el motor de crecimiento del sector de las tecnologías de la información, a pesar de que España es todavía un mercado emergente en el que el porcentaje de hogares on-line es tan sólo del 12,7%, y la mitad de ellos se han conectado a la red hace menos de un año. Esto nos distancia todavía de manera apreciable de otros países europeos como Dinamarca, donde Internet llega al 50% de los hogares, el Reino Unido (30%), Alemania (25,7%) y Francia (17,5%). El todavía alto precio de los ordenadores y de las llamadas telefónicas –cuando está a punto de completarse el proceso de liberalización del sector con la apertura a la competencia del bucle local– y algunos factores culturales, siguen siendo barreras que dificultan en España el acceso a la red. La introducción de las tarifas planas ha remediado en parte el problema del precio de la conexión, pero continúa pendiente de resolver un aspecto clave para el definitivo despegue de Internet: la velocidad de navegación. La generalización de la banda ancha, que tiene en la fibra óptica el vehículo más adecuado, permitirá sacar mucho más partido a la red navegando a velocidades de hasta medio Megabite (Mb) por segundo, unas cien veces más rápido de lo que actualmente pueden hacerlo la mayoría de usuarios a través del hilo telefónico convencional. Esto es tanto más importante cuanto que el futuro de Internet será sin duda audiovisual. Frente a la actual primacía del texto, que convierte Internet en un medio esencialmente escrito, cada vez se demanda más la posibilidad de bajar películas, música o jugar a través de la red con otros internautas, lo que exigirá mayor capacidad de transmisión de datos y mayor velocidad.

El futuro de Internet no pasa por el PC

La curiosidad que despierta Internet sigue siendo uno de los factores que estimulan la adquisición de un ordenador personal, a pesar de que a comienza a vislumbrarse el declive del PC como el medio ordinario de acceso a la red. Televisiones, teléfonos móviles y multitud de dispositivos electrónicos se aprestan a recoger el testigo del ordenador personal cuyo uso quedará progresivamente restringido a aplicaciones profesionales, recuperando así la función para la que inicialmente fue creado. Los fabricantes de software se han volcado en el diseño de aplicaciones pensadas para Internet en detrimento de las creadas para PC, y los analistas del sector comienzan a considerar el ordenador personal como una etapa de transición hacia dispositivos menos complejos que permitan a los usuarios una mayor conectividad con la red. Sin embargo, en países como el nuestro, con un parque de ordenadores domésticos poco relevante, la venta de ordenadores esta aún lejos de alcanzar su punto de inflexión. Según una encuesta realizada por SEDISI (Asociación Española de Empresas de Tecnologías de la Información), a finales de 1999 el 23,2% de los hogares españoles contaba con al menos un ordenador personal (la media europea es del 50%), lo que significaba que algo más de 2,7 millones de hogares disponían de un PC. Cantabria se situaba en esas fechas ligeramente por encima de la media nacional, con el 24% de hogares con, al menos, un ordenador personal. Si además de los ordenadores domésticos se tienen en cuenta los equipos informáticos destinados a empresas, el parque de ordenadores en Cantabria representaba al finalizar 1999 el 1,1% del total nacional.

La convergencia entre el móvil y la red

Pocos sectores como el de la telefonía móvil han experimentado en tan pocos años un crecimiento tan espectacular. Desde que en 1994 diera comienzo este mercado, el número de usuarios ha crecido en España de forma exponencial, convirtiendo a nuestro país en la quinta potencia europea del sector. El pasado mes de julio el número de teléfonos móviles activados superaba los 20 millones, rebasando por primera vez a las líneas fijas instaladas por Telefónica (19,26 millones) y la previsión es terminar el año con 25 millones de usuarios. En diciembre del pasado año se batieron en España todos los récords de ventas mensuales de móviles, con casi dos millones de unidades comercializadas, y las compañías esperan lograr cifras similares este año. Su confianza está puesta en el empuje de nuevas tecnologías como el navegador WAP y los teléfonos GPRS, que abren la puerta del acceso a Internet.
Las compañías de telefonía móvil han comenzado a ofrecer este año servicios de noticias, deportes y correo electrónico utilizando la tecnología WAP, y en los primeros meses de 2001 dará comienzo la venta de los terminales GPRS que quintuplicarán la velocidad de transmisión (50 Kbit/segundo frente a los 10 Kbit/s de los móviles actuales) y permitirán facturar no por el tiempo que dure la conexión, sino por el volumen de datos transmitidos o recibidos.
Pero serán, sobre todo, los móviles de tercera generación –UMTS– la tecnología que abra la puerta a un nuevo mundo multimedia que girará en torno al móvil y en el que se combinarán datos, voz e imagen de alta calidad y transmitidos a gran velocidad (2 Mbs/s). Aunque la fecha prevista para la entrada en servicio de esta nueva tecnología, en el polémico concurso en el que se concedieron las cuatro licencias españolas, es la del 1 de agosto de 2001, la impresión es que la falta de terminales homologados en cantidad suficiente y a un precio competitivo, retrasarán más de un año la explotación comercial de esta telefonía de última generación.
Lo cierto es que el número de móviles está a punto de duplicar el parque de ordenadores personales, y la integración entre Internet y los terminales de telefonía móvil a través de la tecnología UMTS, supondrá una auténtica revolución de servicios. Cuando las redes sean plenamente operativas, a través de esta tecnología se podrá acceder a Internet para obtener todo tipo de información, invertir en Bolsa, adquirir música o libros digitales, hacer la compra, enviar mensajes multimedia o cualquier otro contenido que sea susceptible de ser transmitido a través de la red.

Un obstáculo a salvar

Para vencer en este particular duelo con el PC en su carrera por la hemonía en Internet, los terminales, que se han reducido en tamaño y peso con una velocidad sólo comparable al incremento de sus prestaciones, tienen que vencer aún el gran obstáculo de su pequeña pantalla. Los expertos apuntan ya algunas soluciones para superar la limitación de hipervínculos que pueden visualizarse en la pantalla de los móviles, como el uso de la voz como interfaz –en una función similar a a que tiene el ratón en el PC–, o la presentación de las diferentes opciones en forma de submenús.
Aún con esta limitación, los estudios de mercado indican que en 2003 habrá más móviles con acceso a Internet que ordenadores conectados a la red.

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