Un serio aviso para Bosch Treto
Kirchoff manifestó que los productos intensivos en mano de obra –y puso como ejemplo los alternadores que se fabrican en Treto– “migrarán al Este”, tanto en España como en el resto de Europa Occidental. Estas producciones, que llegaron desde Alemania buscando una mayor competitividad, ahora podrían reasentarse en factorías que el grupo tiene en Polonia.
La razón más inmediata está en los costes. Los salarios del Este, aunque han subido considerablemente en los últimos años, siguen siendo mucho más bajos que los españoles que están dejando de ser competitivos, incluso, con los alemanes. En los últimos tres años el coste medio por trabajador de la planta cántabra ha subido alrededor de un 20%, algo que en buena parte es consecuencia de la inflación española, mientras que en Alemania la plantilla de algunas fábricas del grupo han aceptado rebajarse sus salarios en un 7% para salvar sus empleos.
Esta pérdida de competitividad es muy difícil de recuperar. Bosch Treto ha sometido a su fábrica a reingenierías para sacar más partido de las líneas de montaje y ha forzado a sus proveedores a mejorar todos sus ratios, entre ellos los de calidad, para defenderse de la competencia creciente de otros fabricantes extranjeros, pero el margen de mejora cada vez es menor.
Aunque Robert Bosch no sea una multinacional al uso, dado que su propietaria es una fundación alemana sin ánimo de lucro y conserve el espíritu socialdemócrata de su fundador, su estrategia de recolocación de productos no difiere mucho de las que aplica cualquier otra multinacional del automóvil en unas circunstancias parecidas: las fabricaciones se desplazan a la planta donde resultan más baratas de hacer, excepto en aquellos casos en que la logística no lo permite. Y la logística cada vez da más facilidades para romper el tradicional vínculo entre el lugar de producción y el de consumo.
Como otros grandes grupos, Bosch tiene fábricas clónicas que permiten comparar los ratios de cada una de ellas. Hasta ahora, Treto sólo tenía que competir con otra planta hermana en Cardiff (Gran Bretaña) que fabrica los mismos productos. Pero ahora también tiene alternativas en Europa del Este y la calidad de las fábricas occidentales ya no es un factor diferencial. Una muestra de que la profesionalidad se ha extendido por todo el mundo es que uno de los productos de Bosch más exigentes tecnológicamente, las bombas de inyección, son fabricadas en Turquía.
A la espera de un producto más novedoso
La planta de Treto lleva años esperando algún producto sustitutivo que le permita hacer frente a un posible traslado de la fabricación de alternadores o de los motores de arranque, pero la matriz no parece decidirse. En el caso de que, como aventura el presidente del grupo en España, perdiese cualquiera de las dos producciones de referencia que ahora tiene, los problemas no sólo le afectarán a la fábrica, sino a toda la comarca. La factoría de Treto, además de ser la planta industrial con más empleo de la región es la que genera más valor añadido. De los 285 millones de euros que factura, la mitad corresponden a la aportación regional, el resto es el importe de los componentes que llegan desde Alemania para su montaje. Esos casi 150 millones de euros que aporta la fábrica de Treto son adquiridos a proveedores españoles –la mayoría de la zona– suponen el 1,5% del PIB de Cantabria.
El efecto que ha tenido el resurgimiento de la antigua FEMSA de Treto desde que fue adquirida por Bosch ha sido espectacular. No sólo revitalizó la estructura industrial de una comarca que se encontraba en franca crisis, sino que ha atraído mucha otra. Dado su volumen de compras, consiguió que muchos de sus proveedores se instalasen en las inmediaciones, algunos de ellos llegados desde Alemania, como Bippus. Grupos como Serrano o Bravo, que han crecido de una manera espectacular en los últimos diez años, no se entenderían sin Bosch y, aunque han hecho grandes esfuerzos por diversificarse, su principal cliente, con mucha diferencia, sigue siendo la planta de Treto.
Cada uno de los proveedores de Bosch tiene influencia sobre otras muchas empresas locales, lo que indica la importancia que ha tenido la fábrica de Treto para crear un gran tejido industrial a su alrededor y para destejerlo, si su situación se complica.
El grupo Robert Bosch ya se vio obligado a hacer un serio reajuste en España durante el pasado año, al reducir la plantilla de su división de frenos en 323 empleos. De ese recorte se libró la planta que posee en Los Corrales de Buelna (Bosch Sistemas de Frenado), que acaba de ser modernizada, pero el horizonte tampoco está despejado en este campo, donde el grupo no acaba de encontrar la rentabilidad.
Por si estas circunstancias no creaban ya poca preocupación en las filiales españolas, Bosch acaba de comunicar a los sindicatos de su planta de Madrid su intención de reducir la plantilla entre 200 y 250 trabajadores en los próximos tres años.
Las dos fábricas de Cantabria (tiene una tercera en sociedad con Siemens, BSH) han salido bien paradas hasta ahora, pero nadie sabe por cuánto tiempo.