Un dique contra el Cantábrico
En la construcción de puentes, la prueba de carga, en la que se estacionan varios camiones a lo largo de su superficie, es el último paso para comprobar la solidez de la nueva estructura. En el caso del puerto de Laredo, los temporales que ha tenido que superar desde el inicio de su construcción, en abril de 2006, dan fe de la fortaleza del espectacular dique de abrigo que allí se ha construido, un espigón de más de 700 metros de longitud, que protegerá las nuevas dársenas ganadas al mar para ser dedicadas a la náutica y a la flota pesquera.
Aunque en el último embate del mar, a finales de enero, las boyas de medición registraron olas superiores a las que produjeron los durísimos temporales del pasado año, los daños esta vez han sido mínimos, demostrando la eficacia del casi finalizado dique frente a la fiereza del Cantábrico.
Los trabajos que realizan Ascan y FCC se centran ahora en la terminación del espaldón del gran muro exterior y en el contradique. Resta aún por hacer el espigón interior que separará la dársena deportiva de la pesquera, la colocación de pantalanes y la urbanización de las instalaciones en tierra. Estas obras, menos sometidas a los avatares de la Naturaleza, pueden estar finalizadas el próximo otoño, aunque las prisas por inaugurar este gran puerto deportivo del Norte se han visto atemperadas por un escenario de crisis económica que dificultará la comercialización de los amarres. No obstante, el interés que ha despertado entre los aficionados a la náutica de la vecina Vizcaya augura una completa ocupación si el precio de los atraques –que todavía no ha sido fijado por la empresa concesionaria (Marina de Laredo)– resulta competitivo.
En la Cornisa Cantábrica el precio medio de un amarre es de unos 25.000 euros para un barco de diez metros de eslora. Una cantidad muy inferior a la cifra desorbitada que se ha llegado a alcanzar en Baleares, donde la demanda es tal que un amarre, en régimen de cesión, puede ascender a los 150.000 euros (25 millones de las antiguas pesetas).
Generador de empleo
Salvo un breve parón a comienzos de los años noventa, la aparición de nuevos puertos deportivos ha sido una constante en España en los últimos treinta años. También el tamaño de los atraques ha ido creciendo en consonancia con el aumento de la eslora media de las embarcaciones matriculadas.
Los 800 amarres con los que contará el puerto de Laredo (habrá otros 200 puestos en tierra, en lo que se conoce como marina seca), vendrán a sumarse a los 130.000 que ya existen en España, repartidos en unas 350 instalaciones náuticas. Dos terceras parte de los puertos deportivos se encuentran en el Mediterráneo, mientras que el resto se reparten entre el litoral atlántico y el cantábrico. El número es relativamente bajo si se tienen en cuenta los 8.000 kilómetros de costa que hay en España y las buenas condiciones climatológicas que se dan para la náutica. Aún así, y por razones que seguramente tienen que ver con nuestro tardío desarrollo económico, la mayoría de los países europeos nos superan en número de embarcaciones por habitante, incluso algunos con pocos kilómetros de costa o, paradójicamente, con ninguno, como Suiza.
De ahí el potencial de crecimiento de un sector que fomenta un turismo de calidad y tiene un fuerte impacto socioeconómico. Según los datos aportados por la Federación Europea de Puertos Deportivos, por cada cien amarres se crean cuatro puestos de trabajo directos, entre diez y veinte indirectos en la propia instalación náutica y cuarenta si se incluye la industria náutica deportiva y el turismo.
Las Marinas de Cantabria se asocian
La puesta en marcha de un Plan de Puertos Deportivos en Cantabria ha estimulado la creación de una Asociación, aunque por el momento tiene solamente tres miembros: la sociedad que gestionará el nuevo puerto, Marina de Laredo, y las dos instalaciones náuticas existentes en la bahía de la capital cántabra, Marina de Santander (Camargo) y Marina de Pedreña. La nueva Asociación cántabra se ha integrado en la Federación Española de Puertos Deportivos, en la que están asociadas 170 marinas, la mitad de las existentes en España.
A medida que se ejecute el Plan cántabro de Puertos Deportivos es previsible que se incorporen los de Castro Urdiales, donde está a punto de finalizarse la reordenación de la dársena, Suances o San Vicente de la Barquera. También en la bahía santanderina podrían surgir nuevos asociados ya que, además de la marina histórica de Puertochico, que no se ha sumado a esta iniciativa, existe la expectativa de que se cree un nuevo recinto para embarcaciones deportivas en la dársena del Pesquero.
Cuando se completen estos planes, los aficionados a la náutica recreativa del Cantábrico podrán ver cumplido su sueño de realizar una navegación de cabotaje a lo largo de toda la Cornisa, tal como se puede hacer en el Mediterráneo.