Fiebre exportadora
En varias ocasiones anteriores, Cantabria ha mirado con suficiencia a otras regiones y países que entraban en crisis, porque la región mantenía una fuerte inercia, pero la dicha siempre duraba poco y algún tiempo más tarde se encontraba con la misma crisis que el resto, pero más virulenta y más larga. En esta ocasión nadie sabe qué ocurrirá, pero por el momento la economía cántabra se vuelve a comportar mejor que la de otros lugares, especialmente en lo que tiene que ver con el comercio exterior. En los nueve primeros meses del año pasado sus exportaciones crecieron casi un 16%, frente al 7,5% nacional.
Todavía en septiembre, las exportaciones crecían un sorprendente 57% con respecto al mismo mes del año anterior, algo que puede ser muy circunstancial pero que indica que la máquina industrial no se había detenido.
Sin tanta complacencia, hay que reconocer que nuestros bienes de consumo inmediato han notado con mucha fuerza el descenso de la demanda, como ocurre con los fregaderos y electrodomésticos, y el problema se va extendiendo progresivamente a los componentes de automoción, que han percibido el descenso de pedidos a medida que avanzaba el año, cuando las fábricas de coches han reducido turnos de trabajo para ralentizar la producción. En cambio, la crisis se ha notado menos en los movimientos de los fabricantes de bienes de equipo, desde los suministradores de aparataje para centrales nucleares, como ENSA, a los productores de cables de fibra óptica, como Alcatel.
Exportaciones cada vez más concentradas
Los datos del Instituto de Comercio Exterior llegan hasta el mes de octubre y es previsible que incluso aquellas empresas que tuvieron buenos resultados exportadores en los nueve primeros meses del año se hayan encontrado con problemas en los siguientes. Es el caso de Sidenor, que había mejorado su exportación de cilindros y, sin embargo, ya ha planteado un expediente de regulación de empleo. Astander, que estaba teniendo unos resultados históricos en la transformación de barcos convencionales para la prospección de yacimientos marinos de petróleo, puede verse afectada por la brusca caída de los precios internacionales de los fletes, que desacelerarán los pedidos de nuevos barcos y harán que muchos astilleros se disputen las reparaciones y transformaciones. Al astillero cántabro también le afectará la radical caída de la cotización del petróleo, ya que en los últimos tiempos había conseguido contratos muy importantes para la transformación de barcos convencionales en buques de exploración geológica de los fondos marinos. Hay que tener en cuenta que los yacimientos que podían resultar muy rentables con un barril de crudo a casi 150 dólares resultarán ruinosos si han de venderlo a 40 dólares.
Las exportaciones cada vez están más concentradas en una veintena de países y en un puñado de grandes industrias, que suponen los dos tercios de nuestras ventas al exterior. La diversificación de la economía regional no impide que en estas ventas cada vez tenga más peso la metalurgia tradicional, aunque entre los primeros productos de exportación figuren algunos tan distintos como los cauchos sintéticos de Dynasol, la pasta de madera de Sniace o los chocolates de Nestlé (+60%).
Motores de arranque y alambrón, en cabeza
Las exportaciones más relevantes de Cantabria siguen siendo los motores de arranque y generadores que fabrica Robert Bosch en Treto (casi 167 millones de euros entre enero y octubre), seguido del alambrón de GSW, que facturó al exterior en el mismo periodo 133,6 millones y el caucho sintético de Dynasol (132 millones de euros).
Los productos cántabros cada vez llegan a un mayor número de países pero esa circunstancia tiene más de colorista que de efectiva, puesto que las ventas se concentran en el mercado comunitario europeo (70,9%) donde Francia, con 322 millones de euros en compras, ha desplazado como primer cliente a Alemania (267 millones), que ha tenido la hegemonía durante muchos años. Una hegemonía que parecía intocable y se basaba en el importante número de empresas germanas existentes en la región, bastantes de las cuales suministran piezas o componentes a sus matrices, creando así un tráfico muy intenso con aquel país.
El tercer cliente de Cantabria es Italia, que durante los tres primeros trimestres del 2008 compró mercancías por valor de 174 millones de euros. A continuación aparece Portugal, que ya adquiere productos por importe de 156 millones de euros, más del doble que Estados Unidos, por ejemplo (74,5 millones).
Turquía, con 66 millones en compras, sigue siendo un buen mercado para Cantabria, sobre todo de electrodomésticos, mientras que en Hispanoamérica nuestro primer comprador es Brasil, aunque la demanda procedente de México está creciendo a un ritmo muy rápido.
Importaciones: Asia gana peso
Las importaciones están más repartidas que las exportaciones, por el elevado peso que tienen algunos países asiáticos a los que, en cambio, apenas vendemos nada. No obstante, el 66% de nuestros suministros exteriores provienen del ámbito comunitario. Destaca, especialmente, el Reino Unido, al que compramos por valor de 330 millones de euros, seguido de Francia (267), que crece muy rápido, y Alemania (184,7). Estas cifras resultan menos reales que las de exportación, porque en ellas se incluyen los coches que entran por la aduana portuaria y que van destinados al mercado español en general. Eso hace que Japón aparezca también como un importante suministrador de la región (195,3 millones en ventas), aunque con una fuerte caída con respecto al año anterior (–44,4%), provocada por la marcha de Toyota del Puerto de Santander.
Un dólar bajo impulsa las compras en EE UU
Son más significativas las cifras de Estados Unidos, de donde importamos por valor de 90 millones de euros; de China, que ya nos vendió productos por importe de 85,6 millones o de Rusia (77,6 millones). En el caso de EE UU resulta evidente que la sorprendente evolución de las compras cántabras en aquel país (+142,5%) está vinculada a la baja cotización del dólar.
Si descartamos los automóviles completos, que no tienen relación con el consumo regional, las partidas de importación más significativas son los componentes de los motores de arranque y generadores que se montan en Bosch Treto y retornan a Alemania; la chatarra que necesita GSW para su fundición, y que le supuso un desembolso de 96,2 millones, o el papel de prensa. Santander es la puerta de entrada de buena parte del papel finlandés que consumen los periódicos españoles y este ha sido un mercado creciente hasta que la crisis publicitaria ha reducido las paginaciones.
Muchas de las importaciones que realiza Cantabria son de bienes de equipo, si bien han descendido notablemente la entrada de maquinaria de obras públicas. Los bienes de consumo tienen su origen, sobre todo, en China, que empieza a significarse como suministrador de la región, al igual que los Países del Este.
Las ventas de Polonia en Cantabria avanzan a un ritmo del 143% y las de Letonia a un sorprendente 215%, aunque buena parte sean chatarras, sin valor añadido. Lo preocupante es que nuestras exportaciones a la zona siguen siendo muy poco significativas, a excepción de las realizadas a Rumanía (15,7 millones de euros), muy por debajo, en cualquier caso, de las expectativas que generaba su entrada en la Unión Europea.