Los cazos de Vitrinor aguantan bien las campañas bancarias

La importación realizada por el banco ha puesto en el disparadero a los fabricantes vascos, pero no tanto a la cántabra Vitrinor, que cada vez es menos dependiente del mercado interno. La fábrica de Guriezo se ha reorientado a series reducidas pero con una gran variedad de artículos y gracias a esa diversificación ha multiplicado sus mercados. En estos momentos ya es la marca que más cazos y cazuelas de acero esmaltado vende en Italia, es habitual en Francia, acaba de enviar 30 contenedores a Estados Unidos y tiene una presencia significativa en los países del Este, algo impensable, dado que la tendencia natural del sector parecía exactamente la contraria, la de que estos nuevos socios europeos fuesen unos difíciles competidores, y no compradores.
En el último año, la fábrica de Guriezo también ha hecho operaciones importantes en Rumanía y Chipre y ha llegado con sus productos hasta Corea.
Esta política exportadora le ha librado, en parte, de los males del mercado nacional, donde vende sólo el 55% de la producción. Un mercado que está en manos de lo que fuentes del sector califican de “subasteros”, comercializadores que tienen como principal referencia el precio y se aprovisionan en el país más barato en cada momento. Eso ha producido, por ejemplo, voluminosas importaciones de cazuelas de la India y China para las grandes superficies, a precios con los que ningún fabricante nacional puede competir.
Los más afectados son quienes producen menaje en acero inoxidable, dado que gran parte de las importaciones procedentes de China son de este material. Fagor ha optado por adquirir dos factorías de aquel país a las que ha trasladado su producción y la antigua fábrica de Magefesa en Derio, que se dedicaba a este tipo de productos, se ha visto obligada a concentrarse exclusivamente en las ollas a presión.
En un ambiente previamente caldeado, la decisión del BBVA de importar tres millones de cacerolas y cazos de acero inoxidable de China para regalar a los impositores ha reactivado las quejas de los fabricantes nacionales, ya que, según el sector, equivale a sacar del mercado a una fábrica, de las pocas que han logrado sobrevivir después de dos décadas de crisis.
El malestar contra el BBVA y contra Fagor, que interviene como intermediario en estas importaciones, no es nuevo. En 1999 Fagor importó de China 650.000 juegos de dos piezas, 500.000 de tres piezas y 1.800.000 sartenes que también se distribuyeron a través de promociones del BBVA. La experiencia ya dejó tocado al sector, al saturar el mercado nacional, lo que está obligando a los fabricantes locales a buscarse otras salidas, casi siempre muy complicadas.
En esta ocasión, la Asociación Española de Fabricantes de Cuberterías y Menajes asegura que el vaso de su paciencia se ha colmado y ha puesto en conocimiento público sus problemas. Vitrinor no se encuentra integrada en esta asociación, controlada por los fabricantes vascos, pero eso no quiere decir que se sienta al margen de un problema que directa o indirectamente afecta a todos, dado que las piezas de acero que lleguen a los hogares por la vía del regalo también acaban por influir sobre las compras que las familias hubiesen podido realizar en menaje de aluminio o acero esmaltado.

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