Valle Real pide ampliar mientras el comercio urbano cierra
En la misma semana de agosto echaban la persiana dos comercios históricos de Santander: la Joyería Salamanca, con 119 años a sus espaldas, y Calzados Bermúdez. Pero el goteo de cierres, antes y después, es inacabable: Óptica Landy, Jacobo Díaz, Librería Religiosa Hernández, Almacenes Velasco, El Hospital del Calzado, Anclas, las joyerías Seoane y Galán… Mientras el comercio urbano no solo no contiene su declive sino que lo acelera en estos estertores de la crisis, el centro comercial Valle Real se jacta de tener sus 96 locales alquilados y medio centenar de empresarios interesados para cuando surja un hueco, aunque su directora deja muy claro que hay mucha distancia entre interesados y candidatos firmes. En cualquier caso, dos mundos tan distintos que cuesta suponer que se habla de lugares tan próximos geográficamente.
La decadencia de los emplazamientos urbanos, agravada por el fin de las rentas antiguas y el cierre de oficinas bancarias, supone un paso más en la entronización del comercio de extrarradio bajo el paraguas de los centros comerciales. Cuando hace 21 años se abrió Valle Real no tenía competidores en el mismo formato. Poco después llegó el Corte Inglés, aunque con un concepto distinto; el hipermercado Carrefour de Peñacastillo añadió una galería comercial; y se creó un centro de medianas superficies en El Alisal. Pero ninguno de ellos provocó un eclipsamiento de su predecesor, que ni siquiera ha sufrido los embates de la crisis: casi siempre ha mantenido una ocupación de los locales superior al 90%, en lo que ha tenido mucho que ver la sustitución de algunos negocios que no llegaron a tener el éxito esperado (especialmente, los cines) por tiendas de enorme tirón popular como C&A (2010), Primark (2013) y H&M (2014). Cada una de ellas ha supuesto un nuevo revulsivo.
El centro es propiedad del grupo portugués Sonae Sierra, con una participación muy importante de varios fondos de inversión también extranjeros, y cuenta con 96 locales comerciales en los que trabajan 1.200 personas, que atienden a las casi 20.000 que cada día cruzan las puertas del recinto. El centro ha facturado entre enero y octubre de este año 47,3 millones de euros, sin incluir los datos de Leroy Merlin, el hipermercado de Eroski (ambos propietarios de los locales que ocupan) y Primark. Si se añadiesen, se duplicarían ampliamente estas cifras.
El tirón de los grandes
El empuje de las grandes marcas de moda que han ido desembarcando poco a poco es evidente: en el caso de la cadena de moda sueca H&M, la última en llegar y la más esperada, hubo que limitar el flujo de entradas durante toda la jornada inaugural, algo que no había ocurrido en otras ciudades.
Como consecuencia de esta renovación permanente, el carácter del centro comercial ha ido cambiando con el tiempo. De estar encuadrado en el grupo de centros familiares de Sonae Sierra, ha pasado al grupo fashion (moda). Y es que las tiendas de textil acaparan cada vez más superficie, en detrimento del ocio y, en menor medida, de la hostelería, a la que, no obstante, acabe de sumarse un Telepizza. Si Valle Real consigue ampliar, utilizando parte del aparcamiento, algo por lo que suspira desde hace años, tratará de reforzar esos espacios de ocio que han perdido protagonismo.
Después de haber presentado varios proyectos de recrecimiento al Ayuntamiento de Camargo sin mucho resultado, el objetivo más inmediato es cambiar muy pronto el aspecto externo e interno del centro, para darle una imagen más moderna.
La moda gana terreno
La moda, de capa caída en el centro de la ciudad, es el motor de Valle Real, donde las ventas han aumentado un 6,3% en lo que va de año, a pesar de que varios locales han estado temporalmente cerrados por reforma (entre ellos los del grupo Inditex).
A pesar de eso, Valle Real no quiere acomodarse, consciente de que el mundo comercial es muy cambiante desde la llegada de Internet, y ha creado una plataforma digital con descuentos denominada Promofans donde ya cuenta con 21.000 usuarios registrados, que pueden descargarse descuentos de fidelización a través del ordenador o del móvil. También hay innovaciones tangibles: el departamento de Marketing ha creado un espacio denominado Fashion 4 me, ubicado en el centro de la plaza comercial, en el que se le ofrecen al cliente productos combinables de tiendas distintas. Una nueva forma de comprar, más personalizada, que da otra vuelta de tuerca a un negocio en permanente evolución.