Factoring para todos

Mientras términos como leasing o renting ya han entrado a formar parte del vocabulario económico ordinario, otros como factoring nos siguen sonando a chino, a pesar de que somos el tercer país europeo que más recurre a estos servicios, con un volumen de operaciones que ya representa más del 5% del PIB español.
En realidad, el factoring no es más que una operación financiera mediante la cual una entidad de crédito gestiona los pagos de una empresa a sus proveedores, al tiempo que ofrece al proveedor el cobro anticipado de las facturas con unas condiciones de financiación preferente. Cuando en lugar de realizarse la gestión del cobro lo que se hace es la gestión del pago, se denomina confirming.
Convencidos de que su escasa implantación en comunidades como Cantabria sólo puede achacarse al desconocimiento, la Asociación Española de Factoring –una entidad vinculada a 18 bancos y cajas de ahorros que ha celebrado en Santander su reunión anual– está empeñada en dar a conocer sus ventajas –financiación del circulante, gestión de tesorería y movilidad de las cuentas deudoras–, para que ninguna empresa, grande o pequeña, se resista a utilizar este sistema.
Y es que muchos de los que sí conocen el factoring creen que sólo es válido para las grandes compañías. Los expertos intentan transmitir justo lo contrario: “No existe una tipología de empresa más susceptible que otra para acogerse a esta fórmula financiera, que resulta conveniente para todas”, dice el presidente de la Asociación Española de Factoring, Elías Soler. No se puede negar que quienes acuden regularmente a este tipo de servicios son las empresas de mayor tamaño pero tampoco que, a estas alturas, el 80% de los clientes españoles de factoring son pymes, sobre todo, las que son proveedoras de grandes compañías o de la Administración pública.

¿Qué puede aportarnos?

Frente a los créditos comerciales, el factoring permite a la empresa convertir en dinero su cartera de deudores, y utilizar esta liquidez para financiar su circulante en el día a día. En los últimos años se está registrando una menor utilización de la letra de cambio y, pese a los avances de los créditos comerciales, el factoring está logrando mejorar la estructura de los balances. No obstante, su principal valor son los servicios asociados, como la cobertura de riesgo en caso de insolvencias, que además sirve de impulso para la internacionalización, ya que ayuda a perder el miedo a exportar.

Una tendencia en auge

Este sistema de cobro comenzó a utilizarse en España en 1988 –coincidiendo con el nacimiento de la Asociación–, aunque no se generalizó hasta una década más tarde. Actualmente, crece como la espuma en países como el Reino Unido e Italia –España es el tercero– y en grandes ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia, que registran una evolución en las cesiones de factoring que los expertos califican de “espectacular”.
Si en 1998 el sector del factoring no alcanzaba el 2% del PIB, este año representa casi el 6% y los datos de 2004 revelan un crecimiento del 21% en la actividad, con una facturación de más de 45.000 millones de euros. Queda por ver si Cantabria, que ahora sólo tiene un movimiento de 152 millones de euros, también acaba apuntándose a esta posibilidad.

Suscríbete a Cantabria Económica
Ver más

Artículos relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba
Escucha ahora