La ciencia al día
Electricidad del aire
El maná bíblico caído del cielo no parece tan disparatado a tenor de un desarrollo de científicos israelíes para producir electricidad a partir del aire caliente y seco del desierto.
Para que el sistema funcione sólo hace falta construir unas torres, pero en el aire, que funcionan con el aire caliente en abundancia que proporciona el medio natural. A eso hay que añadirle agua, no importa que sea salobre.
El principio en el que se basa este sistema es muy elemental: Se construye una columna vertical hueca con una altura de entre 100 y 1.000 metros de altura. El agua se va evaporando por la parte superior al tiempo que enfría el aire que está dentro de la columna. Ese aire, como pesa más que el del exterior, cae y mueve unas turbinas que son las que finalmente generan la electricidad.
El potencial energético que se podría producir con este sistema en los desiertos supera con mucho las necesidades de los países de la zona.
Un teléfono para sordos
Estar privado del sentido del oído supone un hándicap para la vida diaria de muchas personas. Pero, afortunadamente, comienzan a ser vencidos algunos obstáculos para las personas con grave sordera, como el de poder hablar por teléfono. No se trata de un aparato telefónico especial sino de aplicar una nueva tecnología multilingüe –de momento, solo disponible en inglés, holandés y sueco– a cualquier teléfono normal.
La teoría de su funcionamiento es sencilla. Un software informático representa en una pantalla una cara virtual parlante que mueve los labios en función de las señales telefónicas por medio de un reconocedor de fonemas. El usuario recibe el mensaje transmitido por la persona que está al otro lado de la línea telefónica leyendo los labios de la cara que aparece en la pantalla. Al tiempo, el sincronizador codifica el movimiento de sus propios labios.
Un innovador biosensor
Una empresa española ha desarrollado un novedoso aparato para agilizar y abaratar los análisis de productos agrarios. Basado en biosensores electroquímicos, va a utilizarse en investigaciones sobre el vino, los productos lácteos y los aceites comestibles.
Con el nuevo sistema se pueden efectuar análisis de calidad en muestras complejas sin que haga falta la preparación de tomas específicas, por lo que puede usarse en el control del ácido láctico en los yogures o en la cuantificación de los peróxidos en los aceites.
El biosensor podrá instalarse, además, en instrumentos de medida portátiles de tamaño reducido que se adapten a cada necesidad.
Predicción del hielo en el mar
Hasta ahora, las predicciones meteorológicas no incluían los espesores de hielo en los mares nórdicos. Sin embargo, ya es posible con un nuevo sistema para la captación y la transmisión de estos datos.
El peligro que supone el hielo para los barcos solo puede conocerse a través de las imágenes proporcionadas por los satélites, pero se basan en el pasado y no permiten hacer predicciones. Por ejemplo, el espesor del hielo en el Mar Báltico no suele llegar a un metro, pero hay puntos donde puede alcanzar hasta 30 metros y esas formaciones no podían deducirse del satélite.
El nuevo sistema calcula la formación de crestas de hielo a partir de las fuerzas de compresión, lo que mejorará la seguridad en la navegación por mares gélidos.