El supermercado de los industriales
Ramón Colina decidió en 2006 que las instalaciones de Villanueva de la Peña, que habían servido de sede de la empresa desde 1986, ya no eran capaces de responder a las necesidades del negocio. Desde ese momento comenzó a buscar un lugar para construir una nueva sede. Lo encontró en el Polígono de La Llanada, en Santiago de Cartes, muy cerca de donde había nacido. Un área industrial de reciente creación, perfectamente comunicada con el Valle del Besaya y con el resto de Cantabria a través de la Autovía de la Meseta.
El traslado ha supuesto la centralización del negocio de Suministros Colina. Las antiguas instalaciones tenían separadas las áreas de almacenaje y carburos metálicos de la venta de suministros industriales, que se realizaba en un pequeño establecimiento anejo a las instalaciones industriales. En la nueva sede, la zona comercial se integra en el conjunto del negocio, que se ha pensado como un gran escaparate en el que los clientes puedan elegir entre cientos de referencias distribuidas en cinco pasillos.
Allí se ofrecen equipos de protección individual (EPI), soldadura, equipos, utillajes y accesorios para el mecanizado de piezas, corte de metales, herramientas neumáticas, electroportátiles y de metrología. El espacio dedicado a la exposición de los suministros industriales responde a la importancia que esta zona tiene para la empresa, el sesenta por ciento del negocio.
Carburos metálicos
Una parte muy significativa de las nuevas instalaciones se dedica a la venta de carburos metálicos para la industria, en general, y la alimentaria, en particular. La empresa distribuye los gases de Air Products y a las tradicionales botellas de 80 kilos, muy pesadas y complicadas de manipular, se han incorporado unos nuevos envases que pesan la mitad y son más seguros para su transporte.
A la comercialización de los carburos metálicos para la soldadura, los gases de laboratorio vinculados con el acero o los cortes por láser (helio y argón), se incorporan ahora los dedicados a la conservación de alimentos. Cada vez son más frecuentes estos gases en la industria de la alimentación porque no alteran la composición de los productos y prolongan su fecha de caducidad sin alteraciones nocivas para la salud. Una mezcla inocua de nitrógeno y CO2 es capaz de conservar los alimentos sin necesidad de conservantes artificiales.
Un negocio de 22 años
La familia Colina emprendió en 1986 el negocio de los suministros industriales y, paulatinamente, ha ido incorporando una oferta más amplia a su cartera comercial. El negocio es dirigido por Ramón Colina, al que acompañan seis personas más.
La necesidad de competir en el mercado nacional obligó a la empresa a buscar asociados para conseguir mejores precios en la compra de productos a los mayoristas. En 1998, por iniciativa de Ramón Colina y Joaquín Arroyos se constituyó la sociedad Zona Metal, que hoy tiene diecisiete socios repartidos por todo el país. Esta central de compras tiene un potencial de adquisición de 30 millones de euros, lo que permite a sus socios obtener precios sensiblemente más baratos.