Las compañías suspensas pretenden pagar casi todo

Cenavi valora la posibilidad de pagar todo lo que debe a sus acreedores sin quitas utilizando el patrimonio de otras sociedades familiares y la indemnización por el derribo de La Arena. Conservas Lolín, que se ha recuperado en el último año, vuelve a estar en disposición de normalizar su relación con los acreedores de inmediato y también sin quitas. Por su parte, Construcciones Quintana pagará con una quita del 30% a ocho años o del 45% a cinco años y la fábrica cántabra de Edscha, que ha sido víctima de la situación de falta temporal de liquidez que atravesaba su matriz alemana, tiene unas perspectivas razonablemente buenas.
La historia no es benévola con las empresas que entran en concurso. Las estadísticas demuestran que la mayor parte de ellas no sobreviven a la crisis y los acreedores pueden darse por satisfechos si rescatan una parte de la deuda pero esta vez las cosas pueden ser distintas. Después de un largo periodo de bonanza, las grandes empresas cántabras que se han visto afectadas por la caída del mercado habían acumulado importantes activos y esa circunstancia hace que las expectativas sean relativamente optimistas. La mayoría se van a salvar y los acreedores con ellas.
Cenavi es la que va a plantear la fórmula más novedosa. El hecho de que la deuda con bancos y cajas sea pequeña hace que los acreedores tengan unos intereses comunes y, para la mayoría de ellos, el principal es mantener la actividad. La compañía propiedad de Eugenio Nava se ha tomado tiempo para meditar una propuesta, pero puede ser innovadora, ya que estudia proponerles una alianza para salir del bache, en la que les garantizaría la continuidad en todos los trabajos posteriores y el cobro de la totalidad de la deuda en participaciones de capital. Eso es imposible con los recursos propios de la compañía, y para que se pueda materializar una propuesta Eugenio Nava, propietario de Cenavi, tendrá que aportar las parcelas propiedad de otras empresas de la familia y, sobre todo, los derechos sobre la indemnización que deberá pagarle el Gobierno por los derribos de Arnuero. Si se mantiene la peritación judicial realizada hace varios años, Inmobiliaria Arnuero debería recibir 15 millones de euros, de los cuales solo la mitad le corresponderían a Cenavi, ya que el 51% de las acciones son directamente de Eugenio Nava.
La propuesta ha de conseguir el respaldo de al menos la mitad de los acreedores, algo que no parece difícil, aunque la deuda está extraordinariamente repartida entre más de 700 pequeñas y medianas empresas. Para la mayoría, los subcontratistas, la peor perspectiva es dejar de trabajar y la situación del mercado no invita al optimismo. Por este motivo, el que la constructora les garantice que serán ellos los contratados para las futuras obras y el hecho de que desde la suspensión estén cobrando con normalidad, es una propuesta atractiva.
El concurso obliga a presentar otra propuesta convencional, con una quita aún sin decidir, a la que probablemente se acogerán las entidades financieras.

Lolín paga todo

El caso de Conservas Lolín no es muy distinto en cuanto al empeño por salir del bache dejando el menor número posible de damnificados, algo que va a ser posible por la confluencia de tres factores: una buena campaña comercial para la compañía, que no ha detenido la actividad; el apoyo de varios bancos y cajas, que han aceptado refinanciar la deuda y la aportación de nuevas garantías con el patrimonio personal de la familia propietaria. El patriarca de la empresa, Manuel (Lolín) Gutiérrez Elorza fue tajante al anunciar al consejo que “Lolín no dejará de pagar a nadie del pueblo” y va a conseguirlo, a pesar de tener que levantar un pasivo de más de 40 millones de euros.
La conservera había acumulado unas existencias valoradas en ocho millones de euros, entre ellas prácticamente el único bocarte del Cantábrico que puede encontrarse –y pagado a precio de oro– pero ese stock le ha dado continuidad en el mercado y su fidelidad a la calidad ha preservado su crédito como marca, que no parece haberse resentido de la suspensión de pagos.

Quintana hará una quita

Construcciones Quintana no va a poder pagar todo, pero va a ser un ejemplo de diligencia, dado que suspendió pagos a finales de enero, con parte del expediente hecho, y ya tiene presentado a trámite un convenio de acreedores, que cuenta con respaldo suficiente, aunque eso no podrá saberse legalmente hasta noviembre, al menos. La jueza de lo Mercantil está obligada a abrir un nuevo plazo para el reconocimiento de deuda y hasta que no concluya y se resuelvan las reclamaciones no será oficial ningún cómputo.
No obstante, no se esperan modificaciones que puedan alterar un convenio al que se ha adherido ya el 58% de la masa teórica de acreedores.
Quintana, cuyo pasivo era de 46 millones de euros, arrastró consigo dos empresas del grupo en Cantabria, Cargenor y Parque de Maquinaria del Norte y otra más en Vizcaya, Edificaciones Vascas, pero el expediente de esta última se tramita en Bilbao.
En Cantabria, su concurso dejó un pasivo de 46 millones de euros, que se irá pagando bajo dos fórmulas: La primera implica una quita del 45% de la deuda y el abono del 55% restante a lo largo de cinco años. La segunda ofrece una quita menor (el 30%) pero se pagará a un plazo más largo, ocho años.
Cada acreedor está pudiendo elegir y, por lo general, las empresas subcontratistas se están decantando por cobrar pronto, aunque sea menor la cantidad, y las entidades financieras por la quita del 30%, a pesar de que tendrán que esperar más.

Edscha podría venderse

Por su parte, la planta de Edscha no corre peligro. Aunque el grupo alemán se vio obligado a presentar la suspensión de pagos por una situación de falta de liquidez y eso afectó a todo el grupo, no todas las filiales se encuentran en la misma situación y la cántabra es probablemente una de las más rentables, aunque al entrar en concurso ha dejado importantes deudas a empresas locales, como Componentes y Conjuntos, Jacinto Herrero y una filial de ésta, Alje Componentes.
Al contrario de lo que ocurre con la planta burgalesa (Fabisa) las perspectivas de la fábrica son buenas, según fuentes sindicales, que dan por seguro el interés de al menos dos compradores. El director general de la compañía, en una visita a Guarnizo ya constató que era una de las factorías que más dinero habían dado a ganar al grupo y esto ha motivado la aparición de potenciales compradores, entre ellos él mismo, que está haciendo gestiones para encontrar financiación de cara a una MBO.

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