¿Daba más de sí la Tierra?

El LLC rompió con las convenciones del momento al sugerir que el consumo acelerado de las materias primas sería el auténtico problema del planeta. El informe fue un best-seller, se publicó en 30 idiomas y vendió más de 30 millones de ejemplares en todo el mundo. No sólo hacía predicciones, también esbozaba posibles escenarios en los que describía el daño que las altas tasas de crecimiento económico, el agotamiento de los recursos y la destrucción del medio ambiente ocasionarían a la Tierra.

Economía en auge
En 1972, la economía iba viento en popa y que alguien se pusiera a hacer previsiones agoreras contrastaba con el optimismo reinante. Sin embargo, la conclusión a la que se llegó un año antes de iniciarse la primera crisis del petróleo era para preocuparse: Si el incremento de la población mundial, la industrialización, la contaminación, la producción de alimentos y la explotación de los recursos naturales se mantuvieran sin variación, sobrepasarían las posibilidades de La Tierra en un plazo de 100 años.
El LLC utilizó una simulación informática, cuyo objetivo era recrear el crecimiento económico, el de la población y el incremento de la huella ecológica de los habitantes sobre la Tierra, según los datos disponibles en ese momento. La tesis principal que manejaron sus autores era que “en un planeta limitado, las dinámicas de crecimiento exponencial con respecto a la población y el producto per cápita no son sostenibles”. Según ellos, el planeta ponía límites al crecimiento como unos recursos naturales no renovables, una tierra cultivable finita y una capacidad determinada del ecosistema para absorber la polución producida por la actividad humana.

Crecimiento cero
Las simulaciones del programa indicaban una extralimitación en el uso de los recursos naturales y su progresivo agotamiento, seguido de un colapso en la producción agrícola e industrial. Todo ello acabaría en una situación de decrecimiento brusco de la población.
La solución que expuso ante tal amenaza de colapso fue el crecimiento cero o estado estacionario, es decir, detener el crecimiento de la economía y de la población, de modo que los recursos naturales pudieran perdurar más en el tiempo.
Para conseguirlo, se consideraba que era posible modificar las tasas de desarrollo y alcanzar una condición de estabilidad ecológica sostenible, incluso a largo plazo. El estado de equilibrio global debería ser diseñado de manera que las necesidades de cada persona sobre la Tierra fueran satisfechas y que cada uno tuviera las mismas posibilidades de realizar su propio potencial humano.
En 1992 se actualizó una nueva versión del LLC titulado Más allá de los límites del crecimiento, en la cual se exponía que la Humanidad ya había superado la capacidad del planeta para sostener a su población. Y en 2004 se publicó otra nueva versión de las dos ediciones anteriores con el título Los límites del crecimiento: 30 años después. En esta última actualización se abordó la discusión sobre el continuado crecimiento de la población mundial, el aumento de la producción industrial, el agotamiento de los recursos, la contaminación y la tecnología señalando que “no puede haber un crecimiento poblacional, económico e industrial ilimitado en un planeta de recursos limitados”.

Solución tecnológica
Las críticas no tardaron en aparecer y se puso en cuestión la metodología, los procedimientos informáticos, las conclusiones, los propios investigadores y hasta la retórica utilizada.
El crecimiento, como todo en la vida, tiene un límite y no puede seguir de forma indefinida. Ahora bien, un final natural propio es siempre preferible a una intervención externa extraña.
Hoy, desafortunadamente, el mensaje está vigente y caben pocas dudas de que el mundo puede estar sobrepasando sus propios límites, cuyas consecuencias son visibles en las numerosas crisis que afronta la sociedad mundial. La pregunta clave es: ¿puede la tecnología resolver todos los problemas que auguraba el LLC como consecuencia de un crecimiento acelerado? Porque, si dejamos de crecer repentinamente, el resultado sería condenar a millones de personas ipso facto a la pobreza en todo el mundo.
Datos aleatorios
También se puede pensar que las perspectivas catastróficas son erróneas porque se basan en unos datos equivocados y que la situación no es tan grave. No hay más que fijarse que en el LLC, mientras unas magnitudes crecen exponencialmente, otras no. La población, el capital y la contaminación se disparan en todos los modelos previstos en el informe pero a las tecnologías para la expansión de los recursos y el control de la contaminación solo se les deja crecer, en el mejor de los casos, de manera muy discreta.
Recientemente se ha respondido a esta cuestión diciendo que, incluso si es cierto que los autores del informe minusvaloraron el papel de los mecanismos de formación de precios, sus críticos actuaron al revés, sobrevalorándolos. Y se ha apreciado en estudios de 2010 que, a pesar de todo, los valores que se predecían como límites al crecimiento son muy cercanos a aquellos en los que ahora nos movemos. En general, los datos históricos registrados desde el LLC hasta ahora ofrecen una gran similitud con el escenario que allí se establecía y que predecían el colapso del sistema global para mediados del siglo XXI.
El año pasado, un estudio concluyó, igualmente, que las advertencias emitidas en 1972 se están convirtiendo en cada vez mas preocupantes, ya que la realidad parece seguir la evolución que se presumía en el LLC.
Lo que queda por delante es establecer los ajustes necesarios para la sostenibilidad del planeta, desde la perspectiva de que el margen de tiempo para conseguirlo es cada vez más pequeño.

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