Ricardo Calderón Galán. PERFUMERIA CALDERON:

Perfumería Calderón ha pasado por varias etapas. Comenzó como droguería en 1921; prosiguió su andadura como perfumería y desde hace algunos años está especializada en complementos. Sus dueños, los hermanos Luisa María y Ricardo Calderón lo tienen claro: “El mejor vendedor es el escaparate”. Por eso, tienen cinco.

Pregunta: ¿Quién fundó la empresa?
Respuesta.– La fundó mi abuelo en 1921 y fue de las primeras droguerías que existieron en Santander.

P.- ¿En qué contexto?
R.– Mi abuelo, en un principio, se marchó a Cuba, país en el que tuvo varios negocios. Pero su mujer no estaba contenta allí y se volvieron a Santander, su ciudad natal, donde fundaron la droguería. Mi abuelo tenía la obsesión de vigilar la empresa y, como vivía en la calle del Medio, decidió instalarla justo enfrente de su domicilio. En un principio, estaba ubicada junto a la sede del Banco de Santander, pero cuando el Banco la amplió, trasladó el comercio tal como estaba a la calle General Mola.

P.– ¿Se parecía a la tienda actual?
R.– No, en absoluto. Funcionaba como droguería pura y dura y en ella hacían jabón, barniz y cola. Hay que tener en cuenta que en aquella época no había fábricas de perfumería en España. Mi padre la cogió muy joven, con 26 años y durante su gestión fue cuando el negocio se convirtió en perfumería.

P.– ¿Cuándo se hizo usted cargo de la empresa?
R.– Yo comencé a trabajar en la tienda hace veintidós años y me hice cargo de ella hace diez, cuando lo dejó mi padre. En realidad, estamos al frente, mi hermana Luisa María y yo. Ella, se encarga de la gestión de compras y a mí me toca la parte administrativa.
P.- ¿Existe relevo generacional?
R.– Me temo que no. Tenemos hijos pero el comercio no les atrae, prefieren estudiar. Definitivamente, somos la tercera y última generación.

P.– ¿Favorece al negocio el que sea una tienda grande?
R.– Sin duda. Al ser un comercio amplio, toda la mercancía está expuesta y se ve de una mejor forma por parte de los clientes. No cabe duda de que el escaparate es el mejor vendedor de un negocio. Por esta razón, nosotros tenemos cinco.

P.– Ustedes no sólo tienen escaparates sino que los miman y se han llevado premios por su decoración. ¿Se han presentado a muchos concursos?
R.– Desde hace veinticinco años nos hemos presentado a todos los concursos de escaparates que organiza la Cámara de Comercio, y en la conmemoración del 250 aniversario de la ciudad conseguimos el tercer premio, que otorgaba el Ayuntamiento de Santander.

P.– ¿El no estar en la primera línea les perjudica?
R.– No es mala zona. A mí me gusta, es muy tradicional y contamos con un público muy fiel. Además, se están instalando en los alrededores marcas de prestigio como Carolina Herrera o Adolfo Domínguez. Justo enfrente tenemos el Mercado del Este y al lado, está la calle Bailén en la que existe un movimiento de público impresionante. No me cambiaría por ningún otro sitio.

P.– El Ayuntamiento está peatonalizando varias calles del centro. ¿Es positivo?
R.– En algunos casos, sí. Antes, las aceras eran de medio metro y, ahora, se han ampliado hasta los tres. Eso está bien, porque los vehículos aparcaban en una de las puertas de la perfumería y, por ejemplo, una madre con un cochecito de niño no podía pasar.

P.– Usted es presidente de la Asociación de Comerciantes del Casco Viejo. ¿Qué medidas tomaría para revitalizar el centro?
R.– Una de las que yo considero principales, pero que veo muy difícil que se lleve a cabo, es que todos los comercios abran los sábados por la tarde. A mí no me parece normal que ahora la mitad no lo hagan, sobre todo en verano, cuando la población se multiplica en Santander. Los comerciantes deberían tener claro que para ganar más dinero hay trabajar más horas. Otra medida que me parece fundamental es la de favorecer el aparcamiento público. Ahora ya se puede aparcar gratis los sábados por la tarde en el muelle del Ferry, aunque creo que ha habido poca información al respecto, pero hay que buscar soluciones para el resto de los días. Además, es imprescindible mejorar el transporte municipal para que los autobuses tengan más frecuencias y lleguen con más puntualidad. En este sentido, le pido al Ayuntamiento de Santander que se gaste más dinero en mejorar la flota y, no tanto, en tecnologías como el GPS. No entiendo tampoco que el alcalde se esté empeñando tanto en sacar adelante el proyecto del metro ligero cuando Santander no tiene espacio suficiente para este medio de transporte. También es fundamental facilitar el aparcamiento para los ciclomotores, porque en Santander hay muchos.

P.– ¿Cuáles son a su juicio las fórmulas adecuadas para que el público acuda al centro?
R.– Se están dando los pasos para la creación del Centro Comercial Abierto y se está atrayendo público con la organización de numerosas actividades por parte del Ayuntamiento de Santander: el ciclo de cine infantil en Los Ángeles; la pista de hielo; el mercado medieval; la Feria del Libro y, recientemente, el Festival del Mar. Es importante que los niños puedan seguir jugando en La Porticada y el instalar una ludoteca en el Mercado del Este, para que los más pequeños se queden jugando ahí mientras los padres hacen sus compras.

P.– ¿Los perfumes siguen de moda?
R.– Sí, siguen de moda, aunque nosotros destacamos cada vez más por los accesorios y complementos (bolsos, collares, bufandas y pendientes).

P.– ¿Cuál es el que más le gusta?
R.– Loewe, porque aguanta todo el día.

P.–¿Qué es lo que pide más el cliente?
R.- En la época de verano, fragancias fresquitas y, en invierno, más intensas.

P.– ¿El precio medio?
R.- Entre 40 y 50 euros.

P.– ¿Cómo se puede competir con los centros comerciales, que tienen de todo?
R.– Son una gran competencia, pero nosotros debemos utilizar nuestras armas. Así, desde que un consumidor entra por la puerta de nuestro local, debemos atenderle y orientarle, algo que no se tiene en cuenta en un centro comercial. Me gustaría también rebatir una creencia que está extendida, la de que no aceptamos devoluciones. Sí las aceptamos y permitimos al cliente cambiar sus compras por otros productos de nuestra tienda. Eso sí, no le devolvemos el dinero.

P.– ¿Qué es lo más duro?
R.– Pues, el que no hemos cerrado por vacaciones nunca, salvo un puente que nos vamos a coger ahora.

P.– ¿Y lo mejor?
R.– El reconocimiento por parte de los clientes. Unos de Madrid nos dijeron que allí ya no quedan tiendas como esta. Eso nos llena de satisfacción y orgullo.

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