ICT sortea la crisis de la mano de las multinacionales del automóvil
Las mejores noticias pueden llegar en mitad de la crisis. Ocurre pocas veces pero, para ICT, la empresa de Camargo, los logros más significativos se han producido en esta larguísima época de desánimo colectivo. En su caso, ha servido para abrir otra fábrica en Rumanía y para que dos de las multinacionales más potentes del mundo del automóvil, Bosch y Valeo, le abran todas las puertas. Si se tiene en cuenta que entre ambas equipan de alternadores y motores de arranque a más del 80% de los coches que se fabrican en Europa, y que varias piezas de esos componentes las hace ICT, eso significa que prácticamente no sale un coche de las plantas ensambladoras del continente que no lleve algo suyo.
Eusebio González, consejero delegado de ICT y accionista mayoritario de esta empresa familiar, agradece a Bosch que le haya dado entrada en el selecto club de los proveedores preferentes, porque hasta ese momento ninguna empresa de ese tamaño lo había logrado. Todas son mucho mayores. Y algo parecido ocurre con Valeo. Gracias a ese estatus puede acceder como proveedor a muchas fábricas de estas compañías y es invitado a presentar ofertas para cada nuevo proyecto. Con los que ya se ha adjudicado, ICT puede presumir de que su facturación se incrementará un 30% de aquí a 2016.
Un ejemplo de ello es su participación en el alternador Start & Stop de Bosch, que desconecta el coche en los semáforos y cuando la caja de cambios está en punto muerto, o el eje de los motores para la nueva bicicletas eléctricas que están haciendo furor en Europa, y del que este año fabricará 1,8 millones de unidades.
Desarrollos propios
Aunque las multinacionales tienen su propia ingeniería de producto y los fabricantes de piezas se limitan a aportar la ingeniería de proceso (la forma más eficiente de producirlas), ICT ha decidido dar un paso más y afrontar el desarrollo, junto con Bosch, de una polea de alternador de diseño propio que añadirá valor a las que produce desde 1994 (la empresa se creó, precisamente, para suministrar estas piezas a la fabrica de Robert Bosch en Treto). Se trata de una polea de rueda libre que evita que el alternador gire permanentemente de forma solidaria con el motor del coche, para hacerlo únicamente a partir del momento en que las revoluciones se igualan. De esta manera, se evitan las subidas instantáneas de revoluciones que sufre el alternador con cada aceleración y se alarga su vida útil.
Si la investigación llega a buen puerto, la nueva pieza se añadiría a las 543 que ya fabrica ICT, aunque es evidente que tendría un especial protagonismo. La mayoría de ellas van dirigida al sector del automóvil, pero la fábrica cántabra también es suministradora de piezas para industrias de defensa y para la de electrodomésticos. También es muy amplio el abanico geográfico de destinos.
El 60% se exporta
Desde la apertura de su filial Deyco en Rumanía, donde fue del brazo de sus clientes, la empresa vende en el extranjero el 60% de su producción de piezas para alternadores, motores de arranque, embragues, frenos, fijación de asientos y puertas, y racores de aire acondicionado. Se reparten por dieciocho fábricas de componentes europeas, ubicadas en Hungría, Alemania, Portugal, Polonia, Francia y Rumanía. Pero también suministra a factorías de Sudáfrica, México, Brasil o China.
El grupo, que factura alrededor de 20 millones de euros al año, tiene ya garantizado un crecimiento de las ventas de al menos un diez por ciento anual hasta el 2016. Buena parte de ese crecimiento vendrá de la planta que ha abierto en Rumanía, ubicada muy cerca de la frontera húngara, donde Bosch ha instalado una fábrica de motores de arranque a la que suministrará varias piezas que hacía en Camargo mientras su cliente producía estos motores de arranque en Treto.