PANORAMA INTERNACIONAL

Ni un duro más
Una vez que Italia ha seguido a Grecia en la bancarrota y el risible Berlusconi ha dejado el escenario, tenemos encima lo que nos temíamos. Con la tercera economía más grande de la Eurozona incapaz de pagar sus deudas, sólo un milagro puede salvar a Occidente de una devastadora recesión de dos dígitos. Por supuesto, es fácil ver quien tiene la culpa. Claramente, los constructores de imperios de la UE, que han diseñado un euro de talla única para todos como medio solapado para una unión política cada vez más estrecha
Pero nadie ha de creer que Gran Bretaña puede escapar a las consecuencias de la incompetencia de nuestros socios, pues la nueva restricción del crédito va a alejar de un soplido nuestras esperanzas de crecimiento, condenándonos todavía a más años de austeridad. Solo hay dos bendiciones por las que deberíamos estar agradecidos. La primera es que estamos fuera del euro, lo que nos ahorra la obligación de sacarle las castañas del fuego a los casos perdidos de la Eurozona y la segunda es que el Gobierno ha actuado rápidamente para poner bajo control las deudas dejadas por los laboristas.
Cuando veíamos los problemas de Grecia, David Cameron juró que los contribuyentes británicos no pagarían un penique a través del FMI para afianzar la Eurozona. Y debe mantener su palabra.
The Daily Mail

La democracia sacrificada
La servil adhesión a las demandas de la Unión Monetaria ha tenido éxito tras desalojar a dos primeros ministros democráticamente elegidos (Papandreou y Berlusconi) y barrer en las elecciones españolas a Zapatero.
La suspensión virtual de los procesos democráticos que los miembros del euro parecen demandar cada vez más debería verse con alarma. Parece que la legitimidad es prescindible pero la moneda única no. Desde el principio, la marcha hacia la unificación europea ha implicado una erosión de la soberanía pero estamos alcanzando el punto en el que los dictados de una pequeña élite política superan las decisiones de los parlamentos nacionales.
Un desarrollo insano es la creación del Grupo de Frankfurt, una colección de sombríos políticos que pretenden sacar adelante medidas para salvar al euro. Pero nada de lo que han hecho hasta ahora ha tenido éxito para superar la crisis; por el contrario, sus acciones han puesto las cosas peor.
Si la definición de locura es hacer lo mismo repetidamente y esperar diferentes resultados, a esta colección de modernos napoleones habría que meterlos en un sanatorio. Las actuales recetas políticas no ofrecen ninguna salida, solo austeridad absoluta y cada vez más paro.
The Daily Telegraph

Menos verdes y más casas
En cualquier disputa entre el Gobierno y la protección de la Inglaterra Rural, la gente instintivamente se pone de lado de los ecologistas. Eso es lo que ha hecho la Cámara de los Comunes. A pesar de provenir de un organismo dominado por los conservadores, su crítico informe advierte contra la relajación en las políticas de planificación nacional.
El Gobierno tiene una responsabilidad más urgente que proteger el campo y es afrontar el pésimo récord de viviendas que tenemos en el Reino Unido. A pesar de que hay cinco millones de personas esperando una casa, la construcción de viviendas está en su punto más bajo desde hace 90 años.
En el sureste del país, los precios son entre 8 y 12 veces la media de los ingresos anuales. Sin embargo, las autoridades locales no parecen hacer ni el mínimo esfuerzo para procurar que la población local tenga algún sitio donde vivir. Es verdad que podemos hacer mejor uso de las 30.000 viviendas que están vacías, pero lo que realmente necesitamos son más casas y eso implica encontrar terreno donde construirlas y con rapidez.
El último brote de oposición a reformar las leyes del cinturón verde por parte de los conservadores es políticamente peliagudo y el Gobierno debería mantenerse firme.
The Independent

Más que financieras
Una coalición de veinte organizaciones lideradas por la Fawcett Society ha advertido al primer ministro que el electorado femenino afronta «el mayor riesgo que se recuerda». El número de mujeres sin trabajo ha alcanzado el nivel más alto en 23 años (1,07 millones) y la mitad de las madres que aún trabajan a tiempo completo anuncian que quizá lo tengan que dejar o hacerlo a tiempo parcial por la reducción del subsidio de cuidado a los niños.
Las mujeres han sido especialmente golpeadas por los recortes y la consecuencia de que vuelvan al hogar es clara: habrá menos mujeres con trabajo remunerado e impuestos sobre los ingresos más bajos, no lo que Gran Bretaña necesita.
El Informe Fawcett es solo el último de una serie de avisos al Gobierno. El voto femenino cuenta y retrasar el reloj de los derechos de la mujer es temerario para cualquier partido.
The Guardian

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